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Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

En el día internacional de la eliminación de la discriminación racial, fijado por la ONU el 21 de marzo de 1966, se recuerda ante todo la agresión que sufren las personas por el color de la piel, que en algunos países llega a extremos. En estos momentos la discriminación ha tomado otro cauce peligroso, el repudio a quienes son portadores del coronavirus o se sospecha que pueden tenerlo. Esa reacción se eleva a países completos, como se exhibió contra China en sus momentos más cruciales, sobre todo de parte de Estados Unidos. En esos momentos, el país del norte ya tenía evidencias de repuntes. En México se han expresado una serie de conductas que tienen en esencia una postura discriminatoria. Ya conocemos el trato a indígenas, a personas marginales, al porcentaje de afromexicanos (1.2 por ciento con datos de 2015) que viven en nuestro país, a personas de posición social subalterna, gente de servicio sobre todo. Pero hay conductas que se pueden equiparar a la discriminación, el oponerse a la elevación constitucional de derechos sociales por ejemplo, como lo hizo el PAN al negar su voto a la pensión de los ancianos y a las becas de los estudiantes. Otra conducta equiparable es frenar proyectos, criticar decisiones con argumentos que no tienen asidero o utilizar las leyes para frenar avances. Pueden aplicarse otros conceptos en todo lo expresado, pero los efectos son los mismos, marginar, bloquear y negar derechos y avances.

UNA SEMANA PARA ABORDAR EL TEMA DE LOS AFRODESCENDIENTES Y EL RACISMO
La ONU fijó la fecha en contra de la discriminación racial a partir de aquel episodio terrible ocurrido el 21 de marzo de 1960 en Shaperville, Sudáfrica, en una marcha en contra de la ley del apartheid donde fuero asesinados por la policía 69 personas. Desde 1966 la ONU creó el día conmemorativo. En México los afrodescendientes ya tienen un apartado constitucional y se espera que se definirá su número en el censo actual del 2020, para fijar posiciones claves de desarrollo al respecto. En 2015 eran aproximadamente un millón 400 mil personas, entonces el 1.2 por ciento de la población. Habitan en 12 estados, con bases primordiales en Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Yucatán y Coahuila. Se calcula que en América hay alrededor de 200 millones de afrodescendientes y en países como Colombia, de los de habla hispana, son el 10 por ciento de su población. Este año, la ONU dedicará una semana para abordar el tema de la discriminación y el racismo y es probable que se tome en cuenta la situación que puede afectar más a los afrodescendientes, en el marco del coronavirus.

TONI MORRISON,Y NICOLÁS GUILLÉN, CUMBRES DE SU RAZA
Alrededor de 60 escritores afrodescendientes están registrados en América algunos de ellos de habla hispana, aunque desde luego hay muchos más. Entre ese amplio grupo destaca Toni Morrison la premio Nobel estadounidense fallecida en agosto del año anterior. Entre los de habla hispana está nuestro querido poeta cubano Nicolás Guillén de cuyo libro Antología mayor (Juan Pablos editor 1972) ofrecemos el bello poema para la mujer negra que Guillén destacaba desde 1931, en la expresión de la música cubana:
MUJER NUEVA
Con el círculo ecuatorial
ceñido a la cintura como a un pequeño mundo
la negra, mujer nueva,
avanza en su ligera bata de serpiente.
Coronada de palmas
como una diosa recién llegada,
ella trae la palabra inédita,
el anca fuerte,
la voz, el diente, la mañana y el salto.
Chorro de sangre joven
bajo un pedazo de piel fresca
y el pie incansable,
para la pista del tambor

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