fbpx

Teresa Gil

laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

Tláhuac fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1987, junto con  Xochimilco y Milpa Alta. La importancia y belleza de sus chinampas, su pasado prehispánico exhibido en fundamentales piezas arqueológicas y su acerbo histórico y monumentos arquitectónicos, hacen de esa delegación un caso único en la Ciudad de México. Ahora, la vileza y miseria de unos cuantos, situación en las que se embonan el crimen, la agresión oficial -federal y local-, la ambición política, el odio a los opositores y la pequeñez de los llamados legisladores, enturbia la vida de ese pueblo y trata de volcar sobre él,  el descrédito  y la estulticia,  como lo han hecho a nivel nacional con nuestro país. Los hechos sangrientos ocurridos el pasado 20 de julio, han simplificado las definiciones y lo han borrado todo. Las menciones reiteradas de las últimas semanas en medios que parecen uno solo páginas policiacas, se refieren a Tláhuac como la escena del crimen. El que vivan ahí  alrededor de 400 mil personas -el dato del censo de 2010 es de 361 mil 014-, que haya escuelas, niños que estudian, gente que trabaja, museos importantes, instituciones educativas y administrativas de todo tipo, una unidad de la Universidad de la CDMX y mil cosas más que hacen de ese lugar un pueblo pujante con sus grandes diferencias, pero luchador al fin, queda borrado. Y se olvida que a nivel mundial San Andrés Mixquic, es conocido como el pueblo mágico que celebra a los muertos de mil maneras y es sede de miles de turistas y visitantes no solo en noviembre sino en todo el año. El papel que ha jugado Miguel Ángel Mancera en su precaria intención de ser candidato presidencial y sus declaraciones de que acudirá a los mandos federales cuando sea necesario, es deleznable. Su ambición se ensaña contra todo un  pueblo y pone las bases para que la Marina llegue -como en otras partes el ejército-, y borre en una acción a personajes presuntamente delictivos que eran de todos conocidos. Da terror pensar que sucederá si se aprueba la llamada ley de seguridad interior, que dará carta abierta a estas situaciones. Tláhuac es un aféresis -contracción o pérdida de una o más sonidos iniciales -, de Cuitláhuac como se llamó anteriormente -después fue la provincia de Anáhuac-, y se encuentra  ubicada como delegación en la parte sur de la ciudad de México. Tiene siete pueblos originarios y el más connotado es el mencionado San Andrés Mixquic, también famoso por sus chinampas. Hay ahí serranías, tres volcanes, cerros y bosques diversos y en la pasada administración del DF, fue unificada a  través de la controvertida línea 12 del metro. Muy diferente, como puede verse, a otras delegaciones estrictamente citadinas. Me gusta un pasado zapatista que rescata su historia y el  aporte de varios revolucionarios que se unieron desde Tláhuac al movimiento de Emiliano Zapata durante la Revolución. Las maravillas que tiene nuestro país, son dejadas de lado ante las miserias, torpeza e ineficacia oficial. Quizá por ello Harry Möller -su verdadero nombre era Mayo- creó su famosa red México desconocido para dar a conocer nuestros paraísos, la historia volcada sobre ellos y la profundidad de sus pueblos. De origen alemán, pero nacido en México en 1924 -murió en 2009- fue comunicador profesional, premio nacional de periodismo Franscisco Zarco, publicista y sobre un gran explorador que se volcó sobre los pueblos de México. Su libro México desconocido ( un país en busca  de exploradores), publicado por el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (Injuve) en 1973 recoge el panorama histórico y de belleza, de más de 120 pueblos y regiones del país, exploradas por él en su permanente afán de viajero. No aparece ahí nada sobre Tláhuac, pero su herencia se ha manifestado después de su muerte y la famosa revista que lleva el mismo nombre asombra por los datos que da sobre nuestro país. En uno se refiere a San Andrés Mixquic y a la  celebración de Todos los Santos y el Día de Muertos, el primero y el dos de noviembre. Se reseñan las muchas ceremonias, sátiras, bromas y actos solemnes que se realizan en ese pueblo ante miles de turistas. Es una de las fiestas populares más reconocidas en México. Como otras que son originales de Tláhuac, como la Feria del Elote y el Maíz, que se realiza este mes, el día 28.  Möller escribió además  Mar de Cortés y Mare Nostrum y multitud de crónicas con las que intentaba hacer de nuestro país y sus grandes pueblos, un país conocido, el verdadero México. No el de los viles.

Comentarios

comentarios