martes, mayo 21, 2024

LAS ENTREGAS PACTADAS

Jesús Martínez Álvarez

El pasado 15 de abril, fue capturado Javier Duarte. Con él se encontraban todos sus hijos, su esposa y su cuñado con su familia.

Se dieron dos versiones oficiales: una, que le tocaron la puerta del cuarto, se entregó sin ofrecer resistencia; la otra, también oficial, que lo detuvieron en el lobby del hotel.

Lo cierto es que la esposa, Karime Macías, sus hijos y el resto de la familia, fueron a despedirse de Javier Duarte, porque la entrega a las autoridades ya estaba pactada y habían llegado a un acuerdo sobre los términos en los que la PGR solicitaría la extradición.

La propia Fiscalía de Guatemala declaró … “en el momento en que el gobierno mexicano quiera llevarse a Duarte, nosotros lo deportamos, porque entró de manera ilegal al país”.

Resulta sospechoso que no se haya utilizado este mecanismo para traerlo a México y pueda ser juzgado de acuerdo a nuestras leyes, basado en las múltiples denuncias ante la PGR, tanto de la Auditoría Superior como del gobierno de Veracruz.

El pacto que Javier Duarte tenía para entregarse era conocer los términos de la extradición. Él había convenido que no fueran delitos que lo pudieran meter en problemas: desde el punto de vista jurídico; que no se tocara por ningún motivo a su esposa; a ninguno de sus familiares cercanos, incluyendo a sus suegros y a ciertos funcionarios cercanos a él.

Otro dato importante es que la Sra. Karime Macías ya tenía los boletos para que ese mismo día saliera con sus hijos a Colombia y al día siguiente a Inglaterra; desde luego estos boletos fueron comprados con mucha anticipación.

Se trata pues de una entrega pactada.

No es casual ver la alegría de Javier Duarte al conocer los términos de la extradición, porque comprobó que sí se cumplió lo pactado, porque los delitos que se señalan los va a librar con mucha facilidad ante las autoridades mexicanas.

Tiene otra orden de extradición y ahí vendrán los delitos “aparatosos”: lavado de dinero, delincuencia organizada, para que se tenga la impresión de que el gobierno “va con todo”.

Después de enterarnos de esta serie de hechos, todos comprobados, la versión que se dejó correr de que Duarte apoyó con más de mil millones de pesos la campaña presidencial se confirma y por lo tanto en ningún momento va a pisar una cárcel.

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