El mundo evangélico de Brasil y sus delirios apocalípticos
Por Rafael Serrano

imagen de Ian Cheibub
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Desde la favela de Rio hasta la amazonia indígena, un fantasma teocrático recorre el país más grande de Latinoamérica: el movimiento evangélico en sus versiones pentecostales. Un cristianismo que ha decidido instalar el Reino de Dios en la tierra; “reivindicar” el retorno de Jesús bajo el designio de una teología de la prosperidad ferozmente conservadora, fundamentalista: individualista, nihilista, carismática; profundamente politizada, fanática y de tufo fascista o neofascista.
Qué significa ser pentecostal
| · La constitución de una comunidad abierta a todos los pueblos. Pentecostés se visualiza como la restauración de la unidad perdida en Babel. Esto se ve simbolizado por el llamado milagro de Pentecostés: “todos oían hablar a los apóstoles en su propio idioma. Mientras que en la soberbia de la construcción de la torre de Babel terminaron por confundirse todas las lenguas, de forma que nadie podía comprender al otro a punto tal de quedar esa construcción inconclusa”. Ahora Dios/Jesús habla un solo idioma y “unifica al pueblo de Dios” para “salvarlo del mal”.
· Si alguien tiene el Espíritu de Jesús, realiza los mismos gestos de Jesús: anuncia la palabra de Jesús; repite la oración de Jesús; perpetúa en la fracción del pan la acción de gracias de Jesús; y vive unido con los demás creyentes, compartiendo con ellos la verdad y la vida.
“La unidad espiritual de todos los que recibieron el Espíritu de Jesús. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu […]. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos” Efesios 4, 4-6 |
En menos de 100 años los misioneros protestantes norteamericanos enraizaron su credo redentor en la identidad brasileña; lograron evangelizar al 30% de la población (casi 70 millones de personas) y se asegura que para 2030 desplazará al catolicismo. Una hazaña cultural diseñada y operada desde el imperio norteamericano y sus misiones lingüísticas. Siguieron las enseñanzas de los misioneros españoles en la conquista de México: apropiarse de las creencias nativas, sus lenguas, sus costumbres y adaptarlas al discurso “emancipador” de un Jesús neoliberal que ha llegado a la tierra para hacer justicia y echar del templo a los enemigos de la familia, de la Patria y de Dios: el Leviatán corrupto llamado Estado, los ateos, los laicos, los zurdos comunistas, los “colectivistas”, los narcos, los homosexuales, los LGTB+iq; los pro-abortistas, los divorciados, etcétera. En fin, los otros/diferentes, que impiden que el reino de Dios implante el paraíso aquí y ahora: un presentismo (supremacía de lo inmediato) que embona con el nihilismo existencialista posmoderno (el yo como mónada). Un evangelio individualista que redime el pecado de ser pobre.
Ideas principales de evangelio de la prosperidad
| · Dios como un contrato: Ve la relación con Dios como un acuerdo transaccional; si el creyente “siembra” dinero (ofrendas o diezmos) y ejerce fe, Dios está obligado a devolver bendiciones económicas y sanidad.
· La pobreza como maldición o falta de fe: Interpreta la escasez, la enfermedad o los problemas como el resultado de una relación deficiente con Dios o de poca fe, considerándolos maldiciones que deben romperse. · Confesión positiva: Promueve la idea de “declarar y reclamar” riquezas o milagros con la premisa de que las palabras tienen un poder creativo directo sobre la realidad |
En Brasil millones de pobres encontraron en este sincretismo perverso una adscripción que hacía posible dejar de habitar un valle de lágrimas (pare de sufrir) para vivir en un valle terrenal de prosperidad. El capitalismo convirtió la ética protestante en una propuesta pragmática: los hombres dejaron de beber, de ir a los prostíbulos; las mujeres revindicaron su papel nutricio y subordinado en la familia (madres confinadas al hogar); los hijos se sometieron al patriarcado (obediencia/sumisión al Padre y devoción a la madre) y dejaron de ser presa de los vicios como la promiscuidad, el libertinaje sexual, las adicciones; las “malas compañías” y las actividades delictivas.

El Pentecostés de Tiziano
1546
El fundamentalismo cristiano, ahora neo-pentecostal, se empató con los designios paleo-libertarios: construir una liberland donde el individuo emancipado ejerce el don divino de la libertad. Una tierra prometida concreta por la que hay que luchar. Por la que hacer política y conquistar el poder es un imperativo ético superior. El objetivo promesa: edificar una sociedad sin los grilletes del del Estado colectivista y de sus demonios: la corrupción, la inseguridad y la violencia: liberar la tierra. Para ello llaman a una misión profética, una guerra santa repleta de “batallas culturales” contra “el maligno” (Estado laico). Los evangelistas leyeron a Gramsci y a Croce y les pusieron la flama pentecostal: todos iluminados por un mismo credo. Agua de mayo discursiva para pueblos humillados, saqueados por las oligarquías capitalistas y ahora perversamente engañados por ellas. Los saqueadores del templo ofrecen la prosperidad/felicidad aquí y ahora, en la tierra inventando un enemigo (el Estado “colectivista/ladrón”). El lobo vestido con piel de oveja.
Críticas principales a los evangelistas
| · Visión mercantil de la fe: Es criticada por reducir a Dios a un “banquero celestial” o a un expendedor automático de favores a cambio de dinero
· Contradicción bíblica: Teólogos y diversas denominaciones señalan que ignora pasajes bíblicos como el libro de Job o las enseñanzas de Jesús sobre el sufrimiento, la sencillez y el desapego de las riquezas. · Impacto en sectores vulnerables: Diversos análisis señalan que explota las necesidades de las personas de bajos recursos, generando culpa en quienes no alcanzan la prosperidad prometida y enriqueciendo a los líderes de estas congregaciones. |
Los evangelistas brasileños proponen una teocracia neoliberal: poco o nulo Estado y mucha fe providencial encarnada en cada individuo. La llama de la fe ha decidido parar de sufrir. Implica derrotar al mal encarnado en la visión corrupta, atea y comunista de Lula y del diabólico Partido de los Trabajadores. Para ello incendiaran Sodoma y Gomorra y “no mirarán nunca atrás”. Es la manera en que interpretan el relato de Pentecostés: el Espíritu Santo, paloma blanca, desciende sobre los apóstoles, les otorga dones: de la palabra, de la prosperidad y de la redención aquí y ahora. Todo evangélico pentecostal es un militante del Espíritu Santo y su objeto es el de tomar el poder para implantar el paraíso en la tierra. La democracia es un tránsito/medio para imponer el designio de Dios. El poder divino ya es el poder terrenal. Adiós al mundo laico. Bienvenidos al mundo material ahora espiritualizado. Se instalan las “asambleas de Dios”. El orden laico y democrático se derrumba. Emerge una una teocracia patriarcal posmoderna.


