Por José Luis Camacho López
De la declaración de la Cumbre Progresista de Barcelona de estar en contra de una intervención militar estadunidense en Cuba propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum, de los cuatro gobiernos de izquierda únicamente los de Pedro Sánchez de España y Luiz Inacio Lula Da Silva de Brasil decidieron apoyarla.
Se aliaron a la presidente mexicana, Sánchez y Lula Da Silva, sin hacer mención a la parte bélica que amedranta a la isla socialista, que Trump prepara después de la ocupación imperialista militar y administrativa de Venezuela y la brutal, desigual y sangrienta guerra contra Irán.
En la Cumbre en Defensa de la Democracia, ni el colombiano Gustavo Petro y ni el uruguayo Yamandú Orsi aparecen, por omisión o abstención, en esa declaración conjunta de México, España y Brasil. Muy a pesar de la fotografía en la que se les ve muy unidos a los cinco: mandataria y mandatarios, mientras en otro ámbito de la misma geografía española la señora María Corina Machado, la candidata venezolana de Trump, se reunía festivamente en Madrid con las militancias enloquecidas del derechista Partido Popular.
El discurso de la presidenta mexicana dejó de ser simbólica sobre las estrechas historias de relaciones de México y Cuba. Decidió colocarlas en el epicentro de la IV Reunión de movimientos progresistas de la plataforma Global progressive Mobilisation (GPM). Un tema que prácticamente obligó a los presidentes Pedro Sánchez y Luiz Inacio Lula Da Silva a formular y hacer pública una declaración conjunta sobre la amenazada Cuba, aunque débil, junto a la presidenta mexicana.
Sin hacer alusión a la intervención militar como lo expresó la presidenta Sheinbaum, Sánchez y Lula Da Silva externaron su “enorme preocupación por la grave crisis humanitaria que atraviesa el pueblo de Cuba”; convenir en aliviar su situación; respetar el derecho internacional y los principios de integridad territorial; y arreglar pacíficamente las controversias. Asimismo, ser irrenunciables tanto los derechos humanos como los valores democráticos y el multilateralismo.
Puro verbo, nada de acción. Para nada mencionan en su declaración la mayor amenaza sobre Cuba: la intervención militar de las fuerzas armadas de Trump. Aunque demandan los tres gobiernos “una solución duradera a la actual situación y garantizar que sea el propio pueblo cubano el que decida su futuro en plena libertad”.
.Los próximos tres meses, antes de la celebración del 26 de Julio, fecha del inicio de la Revolución cubana con el asalto al cuartel Moncada por el grupo lidereado por Fidel Castro en 1953, serán los más críticos. Trump juega con el futuro de la Perla de las Antillas, entre decidir una invasión militar en la isla socialista o ahogarla económicamente en el mediano plazo para obligar al gobierno de Miguel Díaz Canel a negociar un cambio de régimen.
Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum propuso en la IV Cumbre progresista de Barcelona una declaración en contra de la intervención militar en Cuba pidió: que “el diálogo y la paz prevalezcan”. Empero, advirtió abiertamente de esa amenaza si Trump decide usar sus poderosas fuerzas navales y aéreas contra la población de ese país y sus graves consecuencias en la región, sobre todo para México dada nuestra proximidad geográfica.
La probable intervención militar de Trump en la Cuba de 2026 advertida por el gobierno de la presidenta Sheinbaum tendría enormes costos humanos. El pueblo cubano está dispuesto a defender su Revolución. Enfrentarían fuerzas más poderosas. Están dispuestos a repetir la hazaña de Bahía de Cochinos de Abril de 1961, de vencer a los mercenarios cubanos y centroamericanos armados por la CIA.
Un triunfo que acaba de celebrarse en La Habana y cuando un año después, en 1962, la desaparecida Unión Soviética decidió colocar misiles disuasivos para defender la isla de cualquier otra aventura bélica del gobierno de John F. Kennedy que inició el bloqueo económico y aislamiento político de la república socialista. Aún así han sido un ejemplo en el desarrollo de la salud y la educación en toda América Latina y el Caribe.
La presidenta aludió al momento en que México “alzó la voz contra el bloqueo a Cuba en 1962 cuando otros guardaron silencio” y mencionó su creencia de que “esa pequeña isla del Caribe, que ningún pueblo es pequeño, sino grande y estoico cuando defiende su soberanía y el derecho a la vida plena”.
La caída del Muro de Berlín en 1989 y el desplome de la Unión Soviética en los noventa del siglo pasado dejaron a Cuba en extrema vulnerabilidad, por más que la Rusia de Putin envié ahora petróleo para amortiguar los pesares de ausencia de energéticos en la isla socialista por un mayor bloqueo decretado por el maniático emperador de Washington.
Una invasión militar en Cuba está decidida si Marco Rubio, su secretario de Estado, el ciudadano de origen cubano, la aconseja con sus halcones. Estaría decidida en las próximas semanas luego de avanzar en un hasta ahora muy explosivo acuerdo de paz con Irán.
La única propuesta en la Cumbre de Barcelona aceptada por unanimidad de la presidenta mexicana fue extender una invitación para que esta reunión de los gobiernos y movimientos progresistas tenga como próxima sede en México – en abril de 2027-donde la agenda propuesta por la mandataria sea “dialogar sobre la economía centrada en el bienestar y sobre una democracia que responda a las verdaderas necesidades de los pueblos”.
Una propuesta a llevarse a cabo en un año completamente electoral para México, no con la pretensión hecha por la presidenta de una frustrada reforma electoral de reducir el número de senadores y diputados electos por la vía plurinominal, esas élites parásitas de los partidos. Se conformará con una reforma bis que no cubre todas las intenciones de unas elecciones para el 6 de junio de 2027 más baratas y acordes con las realidades sociales.
El Movimiento de Renovación Nacional (MORENA), qué surgió a iniciativa del expresidente Andrés Manuel López Obrador, corre altos riesgos de no lograr cohesionar sus fuerzas en todo el país, a pesar de su masiva campaña de credencialización de más de doce millones de militantes que dice contar.
Un partido que se niega a liderar la presidenta a diferencia de Pedro Sánchez, quien como líder libra y realiza una ríspida y descarnada batalla política este año en las provincias para mantener la hegemonía del Partido Socialista Obrero Español( PSOE) ante los avances de las derechas y ultraderechas españolas. En Andalucía estos días el PSOE de Sánchez y sus aliados de izquierda libran otra batalla frente a sus dos grandes enemigos, el derechista Partido Popular y el extremista Vox.
Ya en camino están las elecciones mexicanas de los 500 diputados del Congreso nacional junto con la elección de gobiernos en 17 estados de la república, en la mayoría de sus congresos locales y los más de mil municipios. La presidenta tendrá que decidir si asume un liderazgo franco y abierto ante los riesgos de pérdidas con un partido inhábil como MORENA, incapaz de ser gestor de demandas ciudadanas y solamente distraído en las lecturas en sus comités del último libro de López Obrador, ni siquiera el de ella, “Diario de una Transición Histórica”.
La presencia de Gabriel Boric en la Cumbre de Barcelona pareciera un mal augurio para la V Cumbre en México. En la III de julio de 2025 llamada “Democracia siempre” celebrada en Chile, Sánchez sacó su bola de cristal cuando advirtió la amenaza de una coalición de la oligarquías y de una ultraderecha que llamó “una internacional de odios y mentiras” que logró triunfar en Chile, cuatro meses después en las elecciones presidenciales donde perdió dramáticamente el poder la izquierda chilena.
Esa oligarquía de ultraderecha destronó la coalición de izquierda de Boric, “una lucha en Chile que en defensa de la democracia y el extremismo” hecha en la Cumbre III no tuvo suerte ante una ultraderecha inspirada en la dictadura de Pinochet.
En Barcelona, Boric, ya como expresidente, aceptó a la fragilidad de la democracia cuando es aprovechada por “proyectos autoritarios”, una fragilidad que aparece como un gran fantasma para el partido de la presidenta en las elecciones del próximo año, cuando a Morena y sus rapaces satélites, el Verde y del Trabajo, las mafias familiares y caciquiles de MORENA, le aprietan los dedos en la puerta de las elecciones del 27.
Las Cumbres de movimientos y gobiernos progresistas no siempre son un buen augurio si no atienden sus crudas y reales condiciones internas y solamente se estacionan en discursos como en la de Chile de 2025 con el lema de “Democracia Siempre” y la de Barcelona de 2026: “En defensa de la Democracia”.

