CIUDAD DE MÉXICO.- Bajo la dirección de Dana White, la UFC planea desembolsar la estratosférica cifra de 60 millones de dólares para instalar el octágono en el Jardín Sur de la Casa Blanca. La función, programada para el próximo 14 de junio, busca celebrar el 250 aniversario de Estados Unidos y el cumpleaños del presidente Donald Trump.
Un desafío de ingeniería y seguridad
Lo que comenzó como una idea para un estadio masivo se ha transformado en una pesadilla logística. Debido a la compleja red de túneles y búnkeres subterráneos bajo la Casa Blanca, el terreno tiene limitaciones severas de peso. Esto ha obligado a reducir el aforo a menos de 3,000 asientos exclusivos para la élite política y 1,000 espacios para militares, convirtiéndola en la pelea más privada jamás vista.
Aplanar el suelo para evitar que el octágono se hunda y lidiar con las inclemencias del tiempo son solo algunos de los retos. Tan solo restaurar el césped tras la función tendrá un costo de hasta un millón de dólares.
Sin embargo, no todos están convencidos con este show. Brandon Moreno, el primer campeón mexicano en la historia de la UFC, ha decidido desmarcarse totalmente del evento. Con una postura firme, el tijuanense rechazó cualquier posibilidad de integrarse a la cartelera.
“¿Por qué yo quisiera pelear ahí? No estoy nada interesado”, sentenció Moreno, quien prefiere enfocarse en su combate de este sábado ante Lone’er Cavanagh en la Arena Ciudad de México.
Mientras la UFC busca un impacto simbólico en Washington, Brandon tiene claro que su lealtad está con su público. Para Moreno, la verdadera gloria no está en la Casa Blanca, sino en el calor de la afición mexicana que lo acompañará este fin de semana.
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AM.Mx/kmj
