Por José Cruz Delgado
He tenido un sueño que quisiera que se hiciera realidad, pero sé que es imposible. Soñé que salían, no buques, sino camiones cargados de ropa, alimentos y medicamentos rumbo a los lugares donde mi gente muere de hambre porque no hay empleos, el campo está abandonado, al igual que la educación, los niños están desnutridos, no hay para comer, los discursos oficialista de que se combate la desigualdad social queda en eso: en discursos.
No vayamos tan lejos, ahí está la sierra nayarita, cientos, miles de indígenas viven en la pobreza extrema esperando que las promesas de apoyo se hagan realidad: viven de sueños que poco a poco se desvanecen por el incumplimiento de las autoridades en turno.
Hace poco fui a mi tierra, Nayarit, dónde quiera que iba solo escuchaba mentadas de madre para el gobernador morenista, no digo su nombre porque ni la pena vale.
Pero bueno, el tema es que mientras salen barcos con alimentos para Cuba, alimentos que, según dicen, van a parar a las tiendas del gobierno dictador para venderlos a los isleños, para los marginados de México puras habas, para ellos no hay una palabra de solidaridad ni de aliento. ¡Que se mueran de hambre!, mejor apoyemos a Cuba que a nuestros hermanos de México.
En lugar de apoyar una dictadura, la refuerzan, lo he dicho, las y los cubanos necesitan un cambio de régimen por la vía de la democracia, solo así habrá un cambio de modelo económico y la población saldrá de la pobreza.
Bueno, mi sueño de que salga camiones rumbo a las sierras del país con alimentos no se me harán realidad, es un sueño imposible.
La sierra de Nayarit, especialmente municipios como Del Nayar y La Yesca, alberga algunas de las comunidades más pobres de México, con altos índices de pobreza extrema y carencias sociales. Enfrentan falta de electrificación, servicios de salud, desnutrición y rezago educativo, afectando gravemente a la población indígena.
Pero no sólo es Nayarit, son muchas poblaciones del país que mueren de hambre pero ni quien se acuerde de ellas.

