CIUDAD DE MÉXICO.- La gloria de aquel 2006, cuando Fabio Cannavaro alzó la Copa del Mundo en Berlín, parece hoy un recuerdo de otra era. Para la selección de Italia, el camino desde entonces ha sido un calvario marcado por eliminaciones prematuras y ausencias humillantes. Este jueves, la Azzurra inicia una misión de vida o muerte: dos partidos que definirán si regresan a la élite o si extienden su agonía en el torneo más importante de la FIFA.
El equipo dirigido por Gennaro Gattuso debe vencer hoy a Irlanda del Norte en Bérgamo. De lograrlo, tendrá que jugarse el boleto definitivo el 31 de marzo ante el ganador de la llave entre Gales y Bosnia. El objetivo es volver a un Mundial por primera vez desde 2014 y borrar las heridas de los repechajes perdidos rumbo a Rusia 2018 y Qatar 2022.
Un gigante extraviado
El declive italiano ha sido drástico. Tras el título de 2006, firmaron una defensa bochornosa en 2010 y se despidieron en grupos en 2014. Lo que siguió fueron dos ediciones consecutivas viendo el Mundial por televisión. Aunque la conquista de la Eurocopa en 2021 trajo un respiro, el legendario Gianluigi Buffon advierte que ese éxito pudo ser un espejismo. “Pensamos que nuestras figuras serían eternas y no repensamos los modelos técnicos”, lamentó el exarquero.
La crisis del talento
Mientras potencias como Francia o España presumen a figuras como Mbappé o Lamine Yamal, Italia sufre para producir talentos generacionales. Para el exseleccionador Cesare Prandelli, el problema no es la falta de materia prima, sino la formación. “Si hace 10 años hubiésemos tenido un talento como Yamal, lo habríamos hecho huir”, sentenció.
Hoy, con el nerviosismo a flor de piel pero con la fe de su afición intacta, Italia busca dar el primer paso. De avanzar, la Nazionale no solo recuperaría su orgullo, sino que se perfila para ser el último rival de México en el Grupo A del Mundial 2026.
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AM.Mx/kmj
