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Pensionados del IMSS

Pensionados del IMSS

Sergio Gómez Montero*

Cántame ahora, canta

toda esta larga noche en que zozobro

P. A. Fernández: “Ante las puertas últimas”

 

Hace poco, no mucho, en uno de los restaurantes más conocidos de Ensenada, nos reunimos cuatro viejos, viejos de verdad, compañeros (tres de ellos maestros jubilados) a desayunar, ligero, más que nada por cuestiones económicas no por cuestiones de salud ni mucho menos para guardar la línea. La razón era sencilla: escasa nuestra pensión del ISSSTE, además el gobierno del Estado tenía un retraso de ocho días en pagarnos a los maestros federales el diferencial que mes con mes nos debe pagar a los jubilados federales, cuestión que desde que el Kiko de la Vega es gobernador es común que suceda, creándose así una situación extraña: mientras los maestros estatales disfrutan de jubilación dinámica, los federales tenemos que conformarnos con la pensión mísera (10 salarios mínimos) que nos otorga el ISSSTE, generándose así una injusticia de base: a trabajo igual salario igual no existe, una demanda que espero muy pronto los maestros federales podamos de nuevo levantar para que esa injusticia desaparezca.

Y así sucede desde muchos atrás en todo el país, en donde injusticias tan obvias existen y se manifiestan en contra de los trabajadores de todo el país, lo que ha mermado continuamente el escaso salario que percibimos quienes vendemos nuestra fuerza de trabajo y que, si algo queremos lograr, debemos de nuevo, con intensidad, defender con todo esa fuerza de trabajo que está de nuestro lado, llevando a la práctica una cuestión que desde tiempo atrás se empeñaba Marx en ilustrar particularmente en Los Manuscritos en donde mucho insistía en que la clase obrera debería desde un inicio insistir en su ilustración tanto en la teoría como en la práctica: luchar y aprender se pudiera decir.

Los revisionistas modificaron esas lecciones tanto pregonando que con la doctrina era suficiente, pues la lucha era en gran medida pérdida de tiempo y que la atención se debiera centrar en el estudio de lo que los teóricos pregonaban y que aprendiendo eso era suficiente. Así lo adoctrinaba Eduard Bernstein oponiéndose a Marx y Engels y por eso hasta hoy repudiado por los marxistas verdaderos. ¿Cómo entonces avanzar ahora entre nosotros para lograr consolidar movimientos que, aparentemente comprometidos en la superación de los estados de pobreza en que viven las mayorías de la población (Venezuela, por ejemplo; hoy México) no encuentran la manera de consolidar la resistencia a un neoliberalismo que se expresa de maneras diferentes, tanto en Argentina como en Chile o Ecuador? La necesidad de luchar de maneras múltiples se torna hoy un conjunto de tareas que debemos emprender desde múltiples frentes. Por ejemplo, castigando fuertemente y de manera indistinta a los Duarte que a los culpables diversos de Ayotzinapa, otorgándonos pensiones justas a los adultos mayores y a los  minijubilados, logrando que los impuestos se apliquen equitativamente y que, algo que es primordial, el cuidado de la cultura y el medioambiente predomine por sobre muchas cosas.

Entonces otro México predominará.

*Profesor jubilado de la UPN

gomeboka@yahoo.com.mx

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