miércoles, febrero 21, 2024

ISEGORÍA: ¿Por qué democracia optar?

Sergio Gómez Montero*

Lo veo todo como una gran entrada,
lo cual quiere decir hechiza,
arroba y engatusa todo lo que hay
M. Manning: “Del silencio”

Si uno lo piensa con tranquilidad, más allá del enojo, cansa, sin duda, la repetición del estribillo: “El, el falso mesías de México (como hoy lo califica The Economist, la conservadora revista inglesa), nos conduce a la catástrofe”, cansa insisto, aburre, es cada vez más un sonsonete sin sentido que no tiene ningún viso de realidad, por más que, aquellos que lo repiten, sin cansancio también, un día sí y el otro también, ponen todo tipo de trabas en su intento de hacer descarrilar la máquina gubernamental que avanza, tranquila, en su tarea de fortalecer al nuevo país que se está, poco a poco, construyendo.

¿Hasta dónde la paciencia de Job puede soportar esas campañas de sabotaje del quehacer público? O más bien: ¿por qué se deben soportar tales campañas, que de una o de otra manera dificultan el quehacer mencionado?

En términos de Historia habría que recordar aquí que el paso de la Edad Media a la Modernidad conllevó el fin funcional de las monarquías occidentales y que ello implicó, entre otras cosas, pasar del gobierno omnímodo de los monarcas al más terrenal y concreto de la democracia parlamentaria; una democracia que hasta hoy permanece y que no ha perdido su carácter burgués, lo que, de raíz, le niega a quienes no pertenecen a la burguesía, una participación plena a la hora de tomar decisiones políticas, particularmente en los procesos de representación social.

A pesar de eso, entre nosotros, luego del triunfo electoral, arrasador, de 2018, se pensó que la democracia burguesa podría ser, aún, un empaque que no requería grandes cambios y que podía soportar los nuevos procesos electorales. Pero la desilusión no tardó en llegar: tan luego se comenzó a perfilar el nuevo proceso electoral nacional de este año, en pleno, todo el aparato electoral de viejo cuño comenzó a operar en contra de los intereses del gobierno identificado con los intereses de las mayorías que tan lastimosamente habían sido tratadas por la burguesía neoliberal (a la cual pertenecía el viejo aparato electoral).

Por eso, hasta hoy, una y otra vez se han puesto, por parte del andamiaje electoral (INE y TEPJF), todo tipo de trabas para impedir el triunfo de la nueva corriente social representada por Morena, lo mismo que se han tenido que vencer las campañas de todo tipo (nacionales y extranjeras) que buscan meter ruido y sabotear con el mismo fin el próximo proceso electoral.

Ubicados en tal situación, la pregunta de rigor es sólo una: ¿qué tipo de democracia, que sustituya a la democracia burguesa, es la que en el futuro inmediato conviene al país impulsar, ahora que, en junio quede demostrado que el balance seguirá favoreciendo a las fuerzas que representan a las mayorías de la población? Sin duda, el Poder Legislativo tendrá que dar respuesta a tal interrogante.

Sí, se ve complicada, y cargada, la agenda legislativa en términos de futuro inmediato.

*Profesor jubilado de la UPN/Ensenada
gomeboka@yahoo.com.mx

Artículos relacionados