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Sergio Gómez Montero*

Ya vosotros sabéis
lo solo que yo voy, por qué voy yo tan solo.
Andando voy, tan solos yo y mi sombra

M. Hernández: “Llamo a los poetas”

Si uno no supiera se quedaría callado. Pero ese avance sistemático de los medios tradicionales entre nosotros en contra de los haceres del nuevo gobierno del país es una tarea no nueva sino con parecidos múltiples con todas aquellas que en otros países, también de manera sistemática, se han llevado a cabo para contribuir así al debilitamiento de las tareas que los gobiernos de países en los cuales se intenta hacer las cosas diferentes. Varias veces me he referido a esos gobiernos fracasados (Brasil, Argentina, Ecuador, Hungría, España), que por vía electoral son luego removidos y sustituidos, de manera extraña, por otros de raíces fuertemente reaccionarias.

¿Estratégicamente qué es lo que sucede, qué es lo que falla?

Por ejemplo hoy entre nosotros, ¿lo que está fallando es sólo la estrategia de comunicación (las conferencias matutinas diarias), o hay algo más de fondo que, ante la opinión pública, hace que las tareas gubernamentales se muestren débiles y equívocas, hoy más que nada porque los criterios de los expertos (con cifras y datos) que no forman parte del aparato de gobierno, se muestran mucho más sólidas que aquéllas que dan sustento a las acciones de gobierno y que son parte de las prédicas mañaneras? ¿Ese debilitamiento sistemático del hacer gubernamental forma parte de otras acciones cuya finalidad es demoler la acción gubernamental del nuevo gobierno tenga ésta el sentido que tenga? Dicho juego, pues, no es sólo un juego de estrategias comunicacionales en donde una estrategia (la conferencia mañanera) se enfrenta a la otra (campañas de medios tradicionales que buscan nulificar las acciones del gobierno), sino definitivamente algo mucho más de fondo, en donde la estrategia segunda aquí mencionada tiene como finalidad contribuir al derrocamiento del gobierno en funciones, aprovechando que algunos sectores clave que inicialmente estuvieron con él (partes de la clase media ilustrada) hoy no lo están, porque sus puntos de vista no han sido tomados en cuenta, y es ahí donde la política, en su sentido de práctica absoluta, se debe hacer presente: o se toman las decisiones que haya que tomar para gobernar, y aceptar los costos que ello implica, o ceder a las presiones y dejar que los otros, desde fuera del gobierno gobiernen. Es decir, no hay que olvidar: cuando los sofistas enseñaban la retórica, no la impartían de manera gratuita, se hacían pagar, y a precios elevados. Hoy, entre nosotros, al costo de dificultar en todo lo posible las acciones del nuevo gobierno e intentar mostrar comunicacionalmente que él, el nuevo gobierno, no puede gobernar. Lo que lleva no a definir en el terreno comunicacional las diferencias, sino en el terreno de la política mostrar quién es quien tiene el poder. Es decir, lo que está en disputa es una cuestión de gobierno, no de estrategias comunicacionales: quién tiene hoy el poder político (el Estado) y no quién maneja mejor las estrategias comunicacionales (obviamente el sector privado).

Habría que leer otra vez las Historias de Herodoto para entender porque nunca hay que confiar en los sofistas; particularmente hoy en los de la prensa, radio y televisión.

*Profesor jubilado de la UPN

gomeboka@yahoo.com.mx

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