fbpx ISEGORÍA: Entre sabotajes y problemas | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Sergio Gómez Montero*

Mientras hablan de la oscuridad,
De la oscura edad que nos circunda.
A la hora en que el tren tizna la luna

J. M- Roca: “Diario de la noche”

Nadie pensó (hace siete meses o un año), creo, que gobernar al país iba a ser sencillo, toda vez que él era un mosaico de colores múltiples y una olla de presión a punto de explotar porque se guisaba un platillo de cosas putrefactas y echadas a perder, con la finalidad de que a todo el país nos indigestara ese guiso. Muy malas intenciones tenían quienes habían cocinado tan maléfico platillo. Y lo peor es que la intención subsiste: que el país se vaya a pique, junto con quien lo dirige, pues la finalidad también permanece: evitar a toda costa que un proyecto de país diferente al de ellos (los capitalistas, los neoliberales) se consolide entre nosotros, para darle a la mayoría de la población otras condiciones de vida, más justas y libertarias. Esa intención sólo con la lucha intensa de quienes nos oponemos a ella se va a lograr. No basta con cerrar los ojos para borrarla.

Nadie, pues, creo, con cierta visión objetiva de la realidad podrá negar que existe no una sino múltiples manos negras empeñadas en evitar que el gobierno actual del país realice su trabajo en un clima de tranquilidad y armonía, sino por el contrario: se busca crearle a él problemas continuos para evitar así la consolidación del proyecto de país que él, con mínimo treinta millones de mexicanos más, está impulsando, y que tiene, dentro y fuera del país enemigos múltiples de toda naturaleza. Pienso así, por ejemplo, en por qué hoy, sorpresivamente, se inscriben en esa lista quienes oficialmente “defienden” (es un decir, porque eso no tiene nada de verdad) los derechos humanos, como en México el presidente de la Comisión que supuestamente defiende esos derechos (Luis González Pérez, que comía de la mano de Narro), no desaprovecha la oportunidad para buscar la yugular del Presidente de la República porque no lo invitó al té de las cinco, luego de que le aventó los caballos encima, de la misma manera que Michelle Bachelet, expresidenta de Chile que dejó en manos del conservador Piñera a su país, trató de hacer lo mismo en Venezuela aguas, parece que la CIA toca a la puerta) ¿Por qué pues los burócratas de los derechos humanos encargados hoy de golpear a los gobiernos que buscan defender a las mayorías de la región tienen tanta actividad tan sucia?

En todo proceso político, es cierto, no hay gratuidad: siempre se actúa con una intención. De allí entonces que un qué de la persistencia de aquellos procesos que buscan intermitentemente sabotear o crear problemas a los gobiernos (en este caso, particularmente al de López Obrador) que no comulgan con las ideas neoliberales que alimentaron durante más de treinta años a los gobiernos recientes del país, hayan sido del PRI o del PAN despierta suspicacias y uno no tarda en vincularlo con los grupos que una y otra vez dificultan el quehacer gubernamental de las autoridades en turno, las que, sin duda, para hoy ya han de saber que esos sabotajes o problemas forman parte ineludible del quehacer gubernamental: desde el despido justificado de una empleada de Notimex, hasta la rebelión de un cuerpo institucional como lo es la Policía Federal.

Los tiempos venturosos del verano no se presentan aún. Continúan las tormentas y nevadas del invierno. La transición de la primavera se borró y el cielo continúa gris y aborregado.

*Profesor jubilado de la UPN

gomeboka@yahoo.com.mx

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