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Sergio Gómez Montero*
Madre eterna, tu creación es serena. (…)
Porque su alma vuela hacia la luz
Porque su corazón se ilumina de magia.
L. A. Spinetta: “Soneto intrauterino”

Ojalá y no termine, con la resolución más reciente del TEPJF, la vida interna de un Movimiento (MORENA) que, desde sus inicios, es cierto, corre arrastrado por la fuerza de su caudillo, quien al menos desde hace 18 años arrastra con su fuerza también al país. Lástima, la verdad, que sea desde fuera, el que un Tribunal sea el que finalmente intente poner orden en el desorden interno con el que el Movimiento mencionado operaba (ojalá y que la decisión del Tribunal se mantenga más allá de esta mañana del jueves en que escribo esta nota). Es decir, será que, con la decisión del TEPJF, al fin se podrá iniciar la estructuración partidaria que tanto se requiere, al margen de que ella camine por las vías tradicionales del electoralismo vigente, con objeto de que al menos en lo que se refiere a la contienda del 21 (elecciones intermedias) se mantenga el control que hoy se tiene de la Cámara de Diputados y las gubernaturas en disputa se inclinen hacia la 4T como es previsible luego de las giras incesantes de AMLO por todo el país los fines de semana, dándole prioridad a las zonas del país en donde se concentran los votos.
Desde luego, por ahora no hay tiempo ni intención de modificar ni mínimamente ni el sistema electoral (¿ni al INE, que parece ser a nadie le conviene?) y por ello, lo más que se modificaría es MORENA, que pasaría sólo a ser un partido listo para disputar el poder… dentro de la absurda democracia representativa que nos gobierna. No más. ¿Es que no tiene caso entonces mover ese esquema; es satisfactorio así para el país? Muchos somos los que tendríamos que dar respuesta a esa interrogante. Pero si ya se está dando desde el poder formal, parecería inútil tratar de formular otras respuestas; aunque especular al respecto tiene la ventaja, al menos, de formular suposiciones sobre el futuro incierto que se avecina después del 21 si es que la estrategia en marcha puesta a caminar en particular por el partido hoy dominante, MORENA o AMLO más bien, comienza a cascabelear (qué raro, hasta el lenguaje se repite: se parece al de hace dos años) y lo hasta hoy levantado se viene al piso.
Como sea, es a los militantes de esa organización política a quienes les toca definir, en el corto plazo, qué es lo que quieren hacer con su grupo tan heterogéneo; desde qué tipo de organización política quieren armar, hasta cómo piensan enfrentar los futuros mediatos e inmediatos. El inmediato cada vez más condicionado por una economía que, tanto por cuestiones internas como externas, afirma Arturo Romo (no el secretario de Hacienda, como debiera ser), se niega a caminar; el mediato, porque la falta de consolidación actual, le hace pensar a uno, que las acciones saboteadoras actuales de los conservadores, si no hoy, sí tarde que temprano van a minar las aún endebles bases de los cambios sociales que la 4T quiere consolidar. Entre dificultades y tiempo, uno no sabe aún qué irá a pasar.
Dejar que lo defina, solo, López Obrador, pareciera ser una irresponsabilidad mayúscula de la cual, parece, MORENA no se quiere dar cuenta: no ve, no escucha, no habla, no nada de nada, parece, insisto.
Sí, creo, habrá Partido…, pero partido a la mitad.

*Profesor jubilado de la UPN
gomeboka@yahoo.com.mx

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