Aunque las pymes generan más de la mitad del PIB y emplean a siete de cada diez mexicanos, menos del 1% exporta de forma regular, frenadas más por la percepción del riesgo que por la falta de capacidad.
Global Chamber abre rutas claras de internacionalización al conectar a las pymes con socios, mercados y conocimiento local que reducen riesgos y aceleran su expansión.
CIUDAD DE MÉXICO.- Expandir operaciones fuera de México ya no responde solo al tamaño de la empresa, sino a su visión, preparación y capacidad de ejecución. Hoy, las pequeñas y medianas empresas (pymes) enfrentan un mercado local saturado, márgenes cada vez más ajustados y clientes que comparan precios en cuestión de segundos. Mientras muchos buscan competir más fuerte por una rebanada del mismo pastel, otros abren nuevos mercados.
Las pymes mexicanas generan 52% del Producto Interno Bruto (PIB) y emplean a 72% de la población económicamente activa, según el INEGI. A pesar de este peso, menos de 1% de estas empresas exporta de forma regular. La razón no se encuentra en la falta de capacidad, sino en la percepción de que internacionalizarse necesita una gran cantidad de recursos y una infraestructura inalcanzable.
Para Gabriel Uribe, Director Ejecutivo del Capítulo Ciudad de México de The Global Chamber, plataforma de conexión empresarial presente en 195 países, la internacionalización ya no es un plan lejano e inalcanzable. “Es una estrategia de supervivencia para las empresas que quieren dejar de depender de un solo mercado y de las fluctuaciones económicas locales”.
Reducción de riesgos
Cuando una empresa —ya sea pequeña, mediana o grande— concentra todas sus ventas en un país, cualquier escenario económico adverso o cambio regulatorio amenaza su rentabilidad. Así, la diversificación permite reducir riesgos: si un mercado frena, otro puede compensarlo. Esta lógica aplica tanto para manufacturas, servicios digitales, consultoría y productos de consumo.
“El desafío radica en la curva de entrada. Desconocimiento del marco legal, carga fiscal, falta de contactos confiables y miedo a invertir en algo que no se comprende. Estas barreras aún existen, pero hay herramientas que las reducen”, explica Uribe.
Contactos correctos, ruta clara
Ante este desafío, las plataformas de conexión empresarial —como Global Chamber— acortan distancias. Por ejemplo, una pyme textil puede conectar con proveedores en Colombia sin necesidad de viajar tres veces al año. Una marca de alimentos puede explorar Centroamérica con socios locales que conocen regulaciones y canales de distribución.
Por otro lado, el marco legal y fiscal ya no son un muro insuperable. Existen asesores especializados, herramientas de cumplimiento y redes empresariales que son una plataforma de apoyo para entrar en nuevos mercados internacionales. La clave está en contar con el apoyo correcto antes de lanzarse a ciegas.
El momento es ahora
La ventana está abierta. El nearshoring posiciona a México como hub manufacturero, lo que genera oportunidades para proveedores locales de componentes, servicios y logística en otros países. Las pymes que actúen ahora pueden aprovechar este impulso; las que esperan, por el contrario, competirán por las sobras que los grandes tiburones dejen.
“La internacionalización ya no es un lujo. Es la diferencia entre crecer o quedarse estancado en un mercado cada vez más volátil. Y la buena noticia es que las herramientas, los contactos y el conocimiento están disponibles para quien decida dar el paso”, concluye Gabriel Uribe.
AM.MX/fm
