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FRANCISCO RODRÍGUEZ

Cada día que pasa se hace más necesario recordar aquella sentencia de Noam Chomsky: el rechazo de la ciudadanía a los políticos es consecuencia de la dictadura de los mediocres. El escenario de sus triunfos, la política norteamericana ha pasado el trago. Gracias a las fuerzas militares, a los medios digitales y al poder financiero, los fascistas seguidores de Donald Trump fracasaron.
Los aplaudidores de la gleba fanática convierten a los frustrados en héroes pasajeros. Nadie es mejor que ellos, llegan a decir, los que vengan tendrán que ceñirse a sus designios y a su estilo infame. Porque de no hacerlo, aventuran, sobrevendrá el caos irrefrenable, la fuga de capitales, la caída de la inversión, el infierno para los pobres.
Y ya hemos visto que es todo lo contrario. En sólo dos años han dejado un basurero, una miasma de imprecaciones, un barullo de enconos. El ocaso de los mediocres empoderados, aunque haya sido por sufragios mayoritarios, es el infierno de todos tan temido. El reino de la insensatez.
La demasía del presidencialismo chusco convirtió en cacicazgos todos sus poderes subalternos. Esos que jamás elegimos. El sistema de un solo individuo ha concebido un cacique, y sus paniaguados son los reales depositarios del poder letal.
La representación del feudalismo que se resiste al progreso y a las bases mismas de la democracia representativa, así como a cualquier expresión de la modernidad, a cualquier asomo de las libertades. El que convierte la miseria en fosas comunes, por hambre o por crímenes genocidas de salud, la escatología de la putrefacción.

Luchar contra la mediocridad, la vulgaridad engañosa, la soberbia

El cambio de régimen, de modito de gobierno y hasta de sistema político que plantea la elección intermedia del próximo junio puede ser el parteaguas que inyecte el oxígeno necesario, que detenga la demolición nacional.
Una lucha contra la mediocridad, la vulgaridad engañosa, la soberbia, el egoísmo, la demagogia ‎y el odio entre clases que ha instalado una caterva de ignorantes que dominan el escenario mexicano, hasta hoy intocables y prescindibles en el mejor sentido de la palabra, si lo que queremos es sobrevivir, defender la dignidad y el decoro.
‎Gracias a los mediocres, vestidos de augures del futuro, la sociedad mexicana ha perdido toda esperanza en la aplicación de la ley, en la procuración de la justicia y en los textos legislativos que duermen el sueño de los justos en manos de los ineptos, de los que desconocen cualquier forma de gobierno.

Escasea todo, alimentos, dinero, medicinas, vacunas, justicia

El birlibirloque de las vacunas que jamás se compraron, el gasto en lo superfluo, el meter todo el dinero disponible en empresas estatales quebradas y sin remedio, sólo para hacerlas “el cochinito” para las elecciones intermedias es realmente demencial. Hasta ex chairos de renombre poden a gritos se termine el encono de las mañaneras.
En el colmo de la irresponsabilidad histórica instalan un inconexo discurso de falsa izquierda para justificar acciones y conductas de la más recalcitrante derecha retardataria y el genocidio a los ojos de todo el mundo. El robo a mansalva de nuestros impuestos es el sancta sanctorum de su oficio de cavernarios.
Estamos en el umbral de un callejón sin salida. En sólo dos años de entrambuliques del gobiernito incompetente escasea todo, los alimentos, el dinero, las medicinas indispensables, las vacunas, la justicia, y se esconden los operadores del desastre. Ellos andan dando vuelo a sus instintos en las playas oaxaqueñas o inaugurando supuestas universidades en Guerrero que más parecen laboratorios rurales de amapola.

Por la ignorancia de la 4T, esto es un polvorín a punto de estallar

El campo, destrozado y abandonado. Las clases medias, o lo que queda de ellas, en la cuarta pregunta, que no transformación. Los grandes coyotes de la industria y el comercio, apapachados por el hombrecillo de Tepetitán, de plácemes, sin darse cuenta de que pronto ya no habrá ni quien los fume, ni quien les compre.
Nada corresponde con la realidad. Aunque en las ridículas “mañaneras” tengan “otros datos”, aunque se esté gobernando con las solapas de libros desfasados, aunque crean que traen la verdad de la cola, esto es un polvorín a punto de estallar, todo por soberbia y por una ignorancia que raya en los extremos del crimen.

El cartel más poderoso y peligroso es el de Palacio Nacional

Las obras inexistentes o fallidas, las mediciones de indicadores de la popularidad, la policía cibernética, la venta de plazas para el hampa del narcotráfico, el lavado de dinero de los capos en la ampulosa y falsaria Bolsa de Valores, y la conversión que se pretende para hacer del Banco de México un enorme lavadero, es inconmensurable.
Los robos en los campos y sondas petroleras, las tasas de interés del dinero en el mercado negro, el nuevo criterio para la concentración del ingreso, forman parte del anaquel de injurias e insensateces que algún día deberán cobrarse a los cómplices de este absurdo.
Ahora, el cartel más poderoso y peligroso es el de Palacio Nacional. Sus capos consentidos son seres humanos, mientras los empresarios que se la juegan por México son mafias de sediciosos y torvos, excepto aquellos neoliberales que hacen los negocios para el llamado Presidente. Los que se mochan, previa autorización.
Aparte de proteger insolentemente al narco, ellos matan o dejan morir gente a propósito, para no gastar en hospitales, ni en medicamentos, ni en darle seguridad al personal hospitalario sólo porque son fifís.

Junto al de Hussein, también el fantasma de Noriega ronda Palacio

Es imposible tapar el sol con un dedo. El régimen modito Tepetitán está en el ojo del huracán. Su mayor socio comercial ya lo considera un peligro, tan grande o mayor que el esquizoide Donald Trump. Consideran los demócratas estadunidenses que viven al lado de terroristas y rateros.
‎Y son vecinos de los que a propósito no han querido ayuda para el tráfico de armas, ni quieren que se le llame Chapo al Chapo, y que no actúa contra ninguno de los carteles, considerados del otro lado como ejércitos de mercenarios que les quitan el poder a las Fuerzas Armadas regulares, por el contubernio de tres o cuatro generalitos con el “caudillo” de Palacio Nacional.
Kamala Harris, la nueva vicepresidenta estadounidense, ha renunciado a la conducción del Senado para hacerse cargo dentro del Ejecutivo de la Casa Blanca, de las relaciones exteriores, el primer aviso de lo que se avecina.
Algo así como el peor mensaje que nos pueden mandar. Una profesional, la más radical de los temas laborales, energéticos y ambientales del recién aprobado T-MEC estará pendiente de la evolución de los acontecimientos… y de las sanciones procedentes cuando lo que se apunta impacte al mal manejo de la relación bilateral.
No sólo el fantasma de Hussein ronda sobre Palacio Nacional. También lo acompaña el del panameño Manuel Noriega, de tristes recuerdos.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: Kamala Harris, ahora vicepresidenta de los Estados Unidos, fue la única senadora fronteriza en votar en contra del T-MEC, ya que acuerdos comerciales como este pueden “provocar la pérdida de puestos de trabajo, la reducción de los salarios y la degradación del medio ambiente”, argumentó. Cuando fue anunciada su candidatura a lado de Biden, la agencia EFE expresó que podría presionar a López Obrador y la política energética en la que ha trabajado. “Puede darle más importancia cuando haya alguna queja relacionada con el medio ambiente para que luego digan ‘México no está cumpliendo su parte y tiene que hacer esto’ porque finalmente ellos aprovechan cualquier cosa para incrementar su posición en la mesa de negociaciones” …

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