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CIUDAD DE MÉXICO, 22 de diciembre (AlmomentoMX).- Debido a que no es posible pronosticar con precisión el impacto que la reforma fiscal de Estados Unidos tendrá en México, pero definitivamente sí lo habrá, el gobierno federal está obligado a revisar el actual esquema fiscal y dejar de lado cualquier tipo de improvisación, señaló la senadora Dolores Padierna Luna.

“Es muy importante que las autoridades mexicanas no reaccionen de manera improvisada ante el plan fiscal de Estados Unidos, tal y como lo proponen algunos organismos empresariales que está aprovechando esta circunstancia para reiterar las solicitudes que han planteado desde que se concretó la reforma fiscal de 2014, dentro de las que destacan la deducción de todas las prestaciones laborales y del 100% de las inversiones y para compensar la baja de ingresos públicos sólo propone dar continuidad al programa de repatriación de capitales, sin analizar el limitado impacto que este programa ha tenido, ya que a julio de 2017 sólo se habían repatriado 3 millones de dólares de los 233 millones de inversiones de mexicanos en el exterior” advirtió.

Padierna Luna consideró que el problema es tan complejo que requiere de un análisis integral que no sólo incluya los aspectos fiscales sino otros que limitan la competitividad del país.

Recordó que en el estudio titulado “Impulsando la renegociación del TLCAN”, la CEPAL dice que “México tiene una necesidad urgente de una nueva agenda de desarrollo basada en el fortalecimiento del mercado interno para combatir la desigualdad, concretar la transformación estructural y una reforma fiscal”.

“Según el Proyecto Doing Business del Banco Mundial, en 2017, México ocupó el lugar 31 de 34 países evaluados por la mayor tasa de impuestos a las utilidades de las empresas, lo que significa que sólo 3 países tienen mayores tasas: Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Con la reducción impositiva en Estados Unidos, sólo Australia y Nueva Zelanda tendrán mayores tasas”, refirió.

La también integrante de la Comisión de Hacienda del Senado informó que la reforma fiscal estadounidense contempla la reducción de los impuestos federales, principalmente para las grandes empresas, de lo que se puede deducir que tiene por objeto hacer más atractiva para estas empresas realizar sus actividades en Estados Unidos que en otros países.

“En 2017, la carga fiscal total en México fue de 52.0% y en Estados Unidos de 43.8%. Aunque el impuesto a las utilidades y otros impuestos son superiores en Estados Unidos, los impuestos y contribuciones laborales son sensiblemente mayores en México ya que en el caso de nuestro país incluyen las contribuciones a la seguridad social, el impuesto a la nómina y la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas (PTU), gravámenes que no se aplican en Estados Unidos”, refirió.

Al respecto, dijo la legisladora, es importante señalar que a pesar de que los impuestos laborales son mucho mayores en México que en Estados Unidos, esta carga fiscal se ve ampliamente compensada por las enormes diferencias salariales que existen entre los dos países, por lo que no es un factor que merme la competitividad de México en materia impositiva. Sólo baste señalar que, en 2017, el salario mínimo en México es $80.04 diarios, que equivalen a 1.16 dólares por hora. En Estados Unidos el salario mínimo es de 7.25 dólares por hora, 6.3 veces mayor que en México. Aún aplicando una carga laboral mayor, el salario en México sigue siendo muy inferior al de Estados Unidos.

“La importante reducción de 60% a la tasa máxima en Estados Unidos indudablemente que pude reducir la competitividad impositiva de México. Sin embargo, habría que analizar con mucho mayor detalle el plan fiscal para determinar el efecto que tendrá en la tasa efectiva, ya que dicho plan pudiera contener disposiciones adicionales en materia de deducciones, como por ejemplo la ya anunciada deducción inmediata del 100% de las inversiones”, concluyó.

AM.MX/fm

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