fbpx Francisco: Tolerancia cero y Cumbre antipedófila

Por: Mario Ruiz Redondo

Foto: Agencias

Decidido a no tolerar más abusos sexuales de clérigos en todo el mundo, el Papa Francisco anunciaría el pasado 20 de agosto su decisión de “Tolerancia Cero”, luego de las revelaciones de la Corte estadounidense de Pensilvania, y la posterior divulgación de la carta del ex nuncio en Washington, Carlo María Vigano -22 de agosto-, en que acusa al Sumo Pontífice de encubrir los actos de pederastía de religiosos católicos, por lo que exigía su renuncia, El Vaticano mantendría un prudente y discreto silencio.

Las redes sociales dirigidas desde la Unión Americana, antes y a partir de la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, han mantenido una sistemática guerra mediática contra Jorge Mario Bergoglio, atizarían con mayor intensidad la hoguera de la desacreditación, utilizando estadísticas hasta de más de 70 años atrás.

Consciente de la magnitud de la manipulación creciente en contra de su imagen y de la principal religión, la católica, que lidera en el planeta, el Sumo Pontífice no ha dudado en enfrentar este gran reto amenazante y por lo mismo peligroso, ante el cual tomaría este miércoles 12 de septiembre la decisión de convocar a los presidentes de todas las Conferencias Episcopales de los cinco continentes, para realizar del 21 al 24 de febrero de 2019, en la Santa Sede, un Encuentro que permita poner un alto radical a los abusos sexuales por parte de los pastores católicos, así como de establecer las medidas que permitan evitarlos.

Un hecho inédito en la vida de la Iglesia Católica, bajo la autoría y responsabilidad del “Padre Jorge”, el prelado de origen argentino que vuelve a cimbrar las viejas estructuras de la corriente religiosa más importante de la tierra, que aglutina a más de mil 200 millones de creyentes.

Determinación asumida por el Vicario de Roma, luego de analizar con carácter de urgente la nueva embestida mediática, junto con su Consejo de Asesores, integrado por nueve cardenales, de los cuales únicamente asistirían seis, que le llevará a pasar de las recomendaciones que hasta ahora han sido insuficientemente efectivas en aquellos países donde se han registrado casos de pedofilia, para pasar a las acciones de endurecimiento a un castigo pronto y severo de los abusadores.

Un detalle que vale la pena analizar, es precisamente el de la inasistencia de los tres cardenales, coincidentemente señalados en escándalos de abuso sexual ocultados, como Francisco Javier Errázuriz Ossa, arzobispo emérito de Santiago de Chile; Laurent Monsegwo Pasinya, de Kinshasa, Congo, y George Pell, de Australia, una vez que los mismos integrantes del Consejo, habían propuesto a Pontífice analizar el trabajo, la estructura y su composición.

Ausencia voluntaria de los tres altos prelados, que al interior de la Santa Sede se interpreta como el de inminentes renuncias, que se sumarán a la del obispo del estadounidense estado de Virginia –parte oeste-, Michael J. Bransfield, acusado de acosar a hombres mayores de edad, cuya dimisión voluntaria fue dada a conocer este jueves 13 de septiembre, después que los dirigentes de la Iglesia Católica en Estados Unidos, se reunieran con Bergoglio en su despacho de El Vaticano.

Francisco ha aceptado la renuncia de Bransfield, de 75 años de edad, quien también ha ordenado una investigación a fondo para precisar los alcances de sus actos de pedofilia, así como sus vínculos con el ex cardenal en la Unión Americana, Theodore McCarriks, obligado por el Papa a renunciar el pasado mes de julio.

De inmediato la orden para que el obispo William Lori, de Baltimore, se haga cargo temporalmente de la Diócesis de Bransfield, desde donde estará pendientes de más denuncias en su contra, así como de otros posibles casos semejantes.

Serie de disposiciones sobre la marcha, mientras el Obispo de Roma se reunía con la cúpula clerical de la Iglesia Católica de Estados Unidos, encabezada por el arzobispo Daniel Di Nardoel presidente de la Conferencia Episcopal; el arzobispo de Los Angeles, José Horacio Gómez; el secretario general, Brian Bransfield, además del cardenal Sean O´Malley, arzobispo de Boston.

Respuestas prontas que el papa que vino del fin del mundo, empieza a dar y especialmente a los grupos ultraconservadores dirigidos desde la Casa Blanca, han pretendido tomarlo como rehén y blanco de sus ataques en redes sociales.

Contra golpe certero de Jorge Mario Bergoglio, al importante grupo de líderes del clero católico estadounidense, que en los últimos tiempos han conspirado para asumir posiciones de poder al interior de la Santa Sede y así ubicar a alguno de sus cardenales en la contienda por la sucesión de la Iglesia de San Pedro.

Crisis, en la que Francisco reasume el control a pesar de los ataques en su contra por supuesto encubrimiento, que empieza a echar abajo al dar comienzo a la hasta hace poco inviable tarea de reacomodo de fuerzas de sus pastores, en base precisamente de combatir sus abusos contra la feligresía.

Un problema nada fácil, que ha implicado, según The National Catholic Reporter, un egreso de las arcas del orden de cuatro mil millones de dólares – casi 80 mil millones de pesos-, en el rubro de indemnizaciones encaminadas a silenciar las denuncias de las víctimas por pedofilia, entre 1950 y 2015.

Días en los que como si estuviesen programados, de Alemania surge un Informe de la Conferencia Episcopal, filtrado a los periódicos Die Zeit y Der Spiegel, que revela que tres mil 677 menores, la mitad de 13 años promedio, sufrieron abuso por parte de religiosos católicos, a partir de 1946 y hasta 2016.

Y aunque oficialmente se dará a conocer el próximo 25 de septiembre, se establece que el abuso sexual a menores por parte de sacerdotes, ha sido una práctica muy extendida en las últimas siete décadas, responsabilizando a mil 670 curas 4.4 por ciento del total del período investigado, como consta en este estudio en el que tuvieron participación de las 27 Diócesis alemanas.

La Conferencia Episcopal emitiría este miércoles 12 de septiembre un comunicado en el que reconocen la validez del documento, así como el mensaje de que “somos conscientes de la magnitud del abuso sexual, lo que queda demostrado por los resultados del estudio. Es opresivo y vergonzoso para nosotros. Hace cuatro años encargamos el estudio y nosotros, los obispos en particular, nos enfrentamos a los resultados”.

El objetivo del estudio, subrayarían, es obtener más claridad y transparencia sobre este lado oscuro de nuestra Iglesia, no solo por el bien de los afectados, sino también para ver por nosotros mismos las faltas y hacer todo lo posible para que no se repitan.

Información en la que se informa que en uno de cada seis casos se trata de una violación. Hasta un 25% de los casos de abusos se produjeron en la iglesia o gracias a una relación pastoral con el menor.

Se estima que el número de casos podría ser mayor, ya que muchas de las víctimas no han denunciado, por lo que al difundirse el estudio a cargo de siete especialistas pertenecientes a tres universidades, fue realizado en los últimos cuatro años y medio.

Las respuestas del Papa, que bien definiríamos como urgentes ante esta compleja crisis sin precedente, le permiten hoy recuperar y fortalecer la credibilidad de la feligresía mundial en su Pontificado y de la Santa Sede.

Su convicción de plena, para reencauzar las desviaciones ha quedado manifiesta en su mensaje emitido el 20 de agosto pasado al “Pueblo de Dios”, en el que haciendo referencia a esta problemática y su decisión de Tolerancia Cero a los clérigos de los cinco continentes, ha afirmado:

“Nos hemos demorado en aplicar estas acciones y sanciones tan necesarias, pero confío en que ayudarán a garantizar una mayor cultura del cuidado en el presente y en el futuro.

“La magnitud y gravedad de los acontecimientos exige asumir este hecho de manera global y comunitaria. Si bien es importante y necesario en todo camino de conversión tomar conocimiento de lo sucedido, esto en sí mismo no basta. Hoy nos vemos desafiados como Pueblo de Dios a asumir el dolor de nuestros hermanos vulnerados en su carne y en su espíritu.

“Tal solidaridad nos exige, a su vez, denunciar todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona. Solidaridad que reclama luchar contra todo tipo de corrupción, especialmente la espiritual, «porque se trata de una ceguera cómoda y autosuficiente donde todo termina pareciendo lícito: el engaño, la calumnia, el egoísmo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que “el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz”.

Francisco ha manifestado estar consciente del esfuerzo y del trabajo que se realiza en distintas partes del mundo para garantizar y generar las mediaciones necesarias que den seguridad y protejan la integridad de niños y de adultos en estado de vulnerabilidad.

Es más, expresaría en su carta, cada vez que hemos intentado suplantar, acallar, ignorar, reducir a pequeñas élites al Pueblo de Dios construimos comunidades, planes, acentuaciones teológicas, espiritualidades y estructuras sin raíces, sin memoria, sin rostro, sin cuerpo, en definitiva, sin vida.

Jorge Mario Bergoglio indicaría: “Esto se manifiesta con claridad en una manera anómala de entender la autoridad en la Iglesia —tan común en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia— como es el clericalismo, esa actitud que no solo anula la personalidad de los cristianos, sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal que el Espíritu Santo puso en el corazón de nuestra gente”.

Haría suyas las palabras del entonces cardenal Ratzinger y después papa Benedicto XVI, cuando, en el Vía Crucis escrito para el Viernes Santo del 2005, se unió al grito de dolor de tantas víctimas y, clamando, decía: Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que,

por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él.

El líder de la Iglesia Católica Mundial, ha empezado a demostrar que tiene la autoridad moral y suficiente entereza para demostrar que la Iglesia de Cristo bajo su responsabilidad, posee capacidad de respuesta en la búsqueda de un mundo mejor.

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y de Comunicadores por la Unidad A.C.

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