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CIUDAD DE MÉXICO.- Este martes se dio a conocer el fallecimiento del arquitecto Antonio Toca Fernández a la edad de 78 años por causas de un paro cardio respirartorio.
El arquitecto Toca Fernández nació en la Ciudad de México en 1943. Estudió arquitectura (UIA). En 1999 obtuvo el Premio Nacional Mario Pani del Colegio de Arquitectos de México y en 2009 fue miembro del jurado del premio Cemex, en Monterrey. Becario de la Fundación para las Letras Mexicanas en los periodos 2007-2008, 2008-2009. Cuenta con una basta obra editorial sobre temas de arquitectura y urbanismo.
En el mes de julio de 2016, participó en la mesa redonda que se efectuó hoy en la propia residencia de Diego Rivera y Frida Kalho, participó en una mesa redonda sobre la obra del arquitecto Juan O’Gorman.
El arquitecto Antonio Toca Fernández, recordó en ese día que la casa estudio Diego Rivera revolucionó y sentó las bases de la arquitectura vigente basada en 5 principios de diseño y construcción que realizó el arquitecto Juan O’Gorman en 1929.
Toca Fernández detalló los puntos de diseño y construcción tanto en la liberación de planos a través del uso de pilotes, como el uso de ventanas en vez de paredes, así como el uso, hoy tan en boga en todo el mundo, de jardines en la azotea.
Resaltó que O’Gorman fue radical como arquitecto y como militante del comunismo. Su posición troskista refleja sus radicalismo su inconformidad y que lo llevó al extremo de renunciar a su vocación de arquitecto al no querer participar del capitalismo incipiente en ese momento.
Recordó la pelea entre O’Gorman y Hannes Meyer, este último de la escuela del Vauhaus que permitieron la creación del primer instituto de planificación de América Latina en el naciente Instituto Politécnico Nacional, posteriormente desaparecido por las diferencias políticas entre troskistas y estalinistas.
En una colaboración para Almomento.mx, se refirió al corredor interoceánico en el Istmo de Tehuantepec.
En ese artículo, Antonio Toca Fernández, señala que el gobierno había anunciado inversiones en infraestructura de $42 mil millones de dólares en los próximos 5 años y, sin duda, la más importante para el futuro de la zona sureste del país es el proyecto del Corredor interoceánico en el Istmo de Tehuantepec; en el que se mencionaron inversiones por 8 mil millones de pesos. El Corredor, facilitará el paso de mercancía desde Asia a los Estados Unidos y también permitirá mover la de Europa hacia esos mismos mercados. Además, facilitará las exportaciones del sur de México a Asia, a las costas del sur de  Estados Unidos, y hacia Europa; que lo convertiría en un enclave mundial de transporte.
Indicó que el Corredor interoceánico (300 Kms.) facilitaría la coordinación barco-ferrocarril-barco, al lograr ahorros sustanciales de tiempo y, en este caso es factible la operación de un sistema semejante al conocido como Puente Terrestre, que consiste en transportar carga por ferrocarril en contenedores, o en remolques -de costa a costa- coordinando el transbordo desde, y a los barcos.
Es importante señaló, tener en cuenta el éxito del Canal de Panamá -que fue ampliado y renovado- porque desde el siglo pasado ha sido el paso más corto entre los dos océanos. En 2019 tuvo un movimiento de mercancías de 468.7 millones de toneladas; un 6.3% más que en 2018; y un tercio de esa carga es de empresas mexicanas o con operaciones en nuestro país. Es evidente que por lo menos 150 millones de toneladas se deberían mover en un ferrocarril de doble vía de 300 kms. entre los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz.
“Si se toman en cuenta las ventajas que tendría el corredor interoceánico para la carga que viene desde Asia y Oceanía, la distancia del puerto de Coatzacoalcos a Galveston es de 1,250 Kms; a Gulf Port en Nueva Orléans de 1,450; y a Miami de 1,700 Kms. Si se comparan las distancias a esos puertos en EUA, el canal de Panamá está a un promedio de 3,225 kms. más lejos que el puerto de Coatzacoalcos. En el caso de la carga de Europa que llegue a Coatzacolacos hacia la costa oeste de EUA, el canal de Panamá esta 2,000 kms. más lejos que el puerto de Salina Cruz. Eso sería muy importante para las compañías navieras de carga, porque el paso por el canal de Panamá representa más tiempo y más costo, que el que ofrecería el Corredor interoceánico del Istmo; y esa sería la ventaja que nuestro país debe aprovechar.
“Es evidente que una obra de esa importancia requiere la coordinación de múltiples acciones y eso sólo se puede lograr si se cuenta con un Programa para el desarrollo del Istmo de Tehuantepec; con las atribuciones y los recursos suficientes para poderla realizar. Sin embargo, las lamentables experiencias pasadas indican que sin el respaldo de las autoridades federales, estatales y municipales respectivas -una vez más- no se podrá avanzar.
“La prueba es que -desde 1975- la propuesta del Corredor interocéanico realizada por el Ing. Eduardo Harfuch, experto en el diseño y manejo de sistemas de transporte ferroviario, quedó archivada por las autoridades respectivas. En 2013 (revista Obras sept.) lo propusimos y enfatizamos su valor como nodo internacional de transporte.
“Una obra de esa magnitud necesita solucionar aspectos de desarrollo social, ambiental, económico y territorial; además de proyectos aduanales, legales, financieros, técnicos y administrativos, que requieren la participación de la sociedad civil, y de empresas mexicanas e internacionales; a las que seguramente les interesará”.
AM.MX/fm

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