domingo, marzo 3, 2024

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano

“Éramos muchos y parió la abuela”: popular

A energía, migración y narco, suman maíz y acero
Llegada a paneles conflictua la situación económica
Peligro ante la denominación de cárteles a terroristas
En la 4T, aumentó la canasta básica un cien por cien

Ciudad de México, 17 de febrero de 2023.- El atole se le está haciendo bolas al presidente de México. Abrió fuego con el maíz, le sigue ahora el acero, está el país a un tris de ser denominado “narcoterrorista”, y las pretensiones de eternizarse en el poder bajo un régimen dictatorial lo llevan a rechazos y críticas internas muy severas. Aparentemente se sale con la suya, pero los asuntos se voltean y se enrutan a situaciones increíbles, como lo es la unidad en la opinión de comunicadores y analistas señalando la inexistencia de pruebas en contra de García Luna, de quien se advierte “no se le defiende” pero, el fondo lleva a la presunción de inocencia, renglón determinante para los jurados en Estados Unidos.
Maíz y Acero se teme llegarían a paneles en donde, se ha previsto con la energía, los resultados no serían en favor de México, porque es aquí en donde se generaron los incumplimientos y se han tomado medidas unilaterales. Los miles de millones de dólares a pagar en situaciones económicas como las actuales en donde no se logran aterrizar importantes inversiones extranjeras merced a la incertidumbre jurídica existente al generarse cambios en leyes y vistas las imposiciones de ocurrencias, además de la inseguridad y el dominio en territorios y caminos de las mafias, ponen en circunstancias muy delicadas no al actual régimen sino a la existencia de los ciudadanos dentro de los cánones de paz, empleo y la agotada felicidad.
Sólo faltan unos días para la concentración ciudadana en respaldo del Instituto Nacional Electoral, lo cual será una muestra más de lo equívoco del plan presidencial de imponer una dictadura, de intentar regresar a un pasado con el cual se permitió la existencia de dominio de un solo partido político durante más de siete décadas. Así como el tabasqueño presume fue gracias a él la llegada de la ministra Lucía Piña, la ocupación de López en la silla presidencial es el resultado de las acciones del INE, del conteo de votos ciudadanos, de haber conducido el proceso de manera clara y eficaz.
Si los temas tan delicados no son suficientes, se tienen otros: los de la ministra “cachirul” Yazmín Esquivel, sus amparos, su escandalera en contra de decisiones no solo de las autoridades judiciales sino de la UNAM, a quien desde el templete se le defiende con señalamientos hacia quienes “han cometido delitos peores”. O el enfrentamiento público entre la Bárcenas y Ebrard, en donde la ex embajadora tiene un gran apoyo en sus afirmaciones con lo denunciado en el libro escrito por Mike Pompeo, funcionario de alto rango en EU. El secretario de Estado de Donald Trump -quien señaló lo fácil que le resultó doblar a don Marcelo- resaltó la petición del canciller mexicano de guardar en secreto la determinación de aplicar el programa “Quédate en México”.
Al hacerse de lado AMLO y dejarle el escenario completito al titular de Relaciones Exteriores, lo hizo totalmente responsable de las consecuencias de haber tomado una decisión de esta naturaleza en donde, lo siguiente podría ser “no me informó, no me consultó”, etcétera, aunque esta aceptación es la única carta con la cual puede jugar López Obrador para reducir las presiones del vecino del norte. Lo paradójico, en la Cuarta Transformación es el sello de la casa.
Y LE SIGUE EL NARCO
Casi al terminar la conferencia de prensa del 30 de enero de 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador respondió a una pregunta directa: “Oficialmente ya no hay guerra (contra el narco). Nosotros queremos la paz”. El mandatario explicaba su estrategia de seguridad, buscando, dijo, reducir la violencia y homicidios más que capturar a capos. Así, modificó la estrategia de combate frontal a los cárteles de la droga que inició el ex presidente Felipe Calderón y continuó Enrique Peña Nieto. El cambio consintió a las organizaciones criminales con la política de “abrazos no balazos”, lo cual permitió su fortalecimiento, crecimiento y expansión. Tres años después, las autoridades de Estados Unidos se quejan bajo la consideración de no estar el gobierno haciendo lo suficiente para combatir al narcotráfico; fiscales de estados gobernados por republicanos exigen se considere organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos. Una designación de esta naturaleza afectaría la soberanía de México y los derechos fundamentales de ciudadanos.
El miércoles, la agencia antidrogas estadounidense (DEA) exhortó al gobierno mexicano “Creemos que México tiene que hacer más para parar el daño que estamos viendo” porque el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) “están dominando y controlando toda la cadena de suministro global de fentanilo, y operan en todo México”, el primero de ellos en 19 de los 32 estados y el segundo en 23, afirmó Anne Milgram, directora de la DEA, durante una audiencia en el Senado.
De acuerdo al informe al Congreso de Estados Unidos, en 2022 “la cooperación entre Estados Unidos y México en materia de aplicación de la seguridad es la más débil de los últimos 15 años. El gobierno de AMLO enfrenta algunas acusaciones relacionadas con la corrupción de funcionarios públicos, políticos de su partido y miembros de las fuerzas policiales de la nación”, a los que, sin duda, al término de esta administración se les dará seguimiento en la justicia El reporte también alertó que la creciente criminalidad de los cárteles, las altas demandas globales de narcóticos y la cooperación débil entre las fuerzas de México y Estados Unidos, “apunta a que las Organizaciones Criminales Trasnacionales Mexicanas continuarán siendo una amenaza tanto para Estados Unidos como para México”.
Ante senadores estadounidenses, Anne Milgram, directora de la DEA, sostuvo que México debe dar máxima prioridad a los cárteles responsables del tráfico de fentanilo y metanfetaminas, como hizo desde 2012 a 2015 para desmantelar a Los Zetas. El gobierno del presidente AMLO puede actuar de tres maneras: intercambiando información, desmantelando laboratorios clandestinos y extraditando a personas acusadas de tráfico de droga, dijo la funcionaria.
La audiencia en Milgram en el Senado coincidió con el juicio en Nueva York por narcotráfico de Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública del ex presidente Felipe Calderón. Este proceso judicial recuerda los tentáculos del crimen organizado, que ha llegado a infiltrar a gobiernos. El año pasado, México extraditó a 24 acusados de narcotráfico a Estados Unidos, pero hay más de 200 en espera, reprochó la directora de la DEA.
Además, la semana pasada, el fiscal general Jason Miyares encabezó una coalición de 21 estados que pidieron al presidente Joe Biden y al secretario de Estado, Anthony Blinken, designar a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas extranjeras. A través de una carta, los 21 fiscales pidieron declarar a los cárteles mexicanos como “organizaciones extranjeras terroristas”, con el fin de “liberar recursos para confrontar la mortal crisis de los opioides con la seriedad que merece”. Fundaron su solicitud en el señalamiento de que estos grupos introducen a su territorio la mayor parte de las drogas sintéticas y que mantienen nexos con organizaciones terroristas como Hexbollah. La medida solicitada facilitaría el aseguramiento de activos, la aplicación de castigos a quienes apoyen la empresa criminal e impediría el ingreso de drogas. La crisis de los opioides ha afectado a todos los estados, condados, ciudades pueblos y comunidades de Estados Unidos. El año pasado, más de 100 mil personas murieron por sobredosis de drogas.
Para situarnos en la posición de México, en la situación de los mexicanos, muchas son las quejas, las denuncias, los señalamientos y ahora la amenza de recibir el calificativo de país con terrorismo, lo cual les permitiría hasta bombardear las zonas en las cuales ubicaran la presencia de plantíos y laboratorios de estupefacientes, sin embargo ellos son los consumidores, en su sistema financiero se lavan billones de dólares producto del narcomenudeo, llevan miles de muertos por sobredosis pero, nuestra tierra, gracias a sus adictos, a la adiciones no combatidas, se ha convertido en un gigantezco cementerio. Para hablarles muy claro se requiere de autoridad moral y el asunto Cienfuegos y los saludos afectuosos lanzados cual reyes de la primavera, por señalar lo mínimo, la tienen eliminada
DE LOS PASILLOS
La larga cuesta que ha representado para los mexicanos el gobierno de la 4T, la ilustraron especialistas al comparar los precios de la canasta básica en 2018 con los actuales. Al iniciar este sexenio, la canasta básica costaba 245 pesos, con el dólar a 19.55 pesos. Su costo era de 12 dólares. La misma canasta básica en 2023 cuesta 475 pesos y, con el dólar en 18.75, tiene un valor de 25 dólares. La dura realidad demuestra el encarecimiento de canasta básica cotizándola en las dos monedas, cancelándose así cualquier intento de festejo. Los productos de esta canasta y los no incluido pero adquiridos por los consumidores han sufrido aumentos de cien por ciento y más a lo largo de estos cuatro años. Se puede decir promediar este encarecimiento en 25% al año.
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