fbpx El vía crucis: una escenificación ritual entre los Pueblos originarios del Valle de México | Almomento | Noticias, información nacional e internacional
Entrada de la iglesia de San Pablo Tecamac en Cholula Puebla

Por: David Somellera

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de marzo (AlmomentoMX).- La representación del vía crucis en México, es una muestra de la evolución y diversificación de un tipo de arte dramático que funcionó como una forma de expansión del cristianismo en este país.

La doctrina cristiana sometió a Europa y se expandió sobre tierras paganas de occidente como parte de las guerras santas. De la misma forma sucedió en el continente americano, cuando esta religión monoteísta avanzó al grito de guerra para conquistar las almas y creencias de los americanos.

La religión católica popular mexicana es una mezcla de la evangelización que heredamos de los clérigos mendicantes, y de las prácticas dramáticas prehispánicas, las cuales estaban unidas al culto religioso, mismas que los españoles consideraron al primer contacto cultural como paganas.

Durante la Colonia los monjes permitieron que las prácticas paganas se incorporaran y por ende se cristianizaran, traslapando la cosmogonía mexica, por la escatología católica.

Las prácticas religiosas de los americanos se analogaron o asimilaron a las prácticas católicas traídas de Europa. Tuvieron que pasar varios siglos para que la religión católica aceptara otros fenómenos religiosos derivados del sincretismo religioso que se dio a lo largo de los años de conquista y luego de colonización.

Representación del manto de cristo en una casa del siglo XVIII ubicada en el barrio de San Luis Tehuiloyocan en Cholula Puebla. Esta imagen deja ver la intención de dibujar en casas e iglesias las imágenes iconográficas del culto cristiano, para su aprendizaje y reproducción.

En México las representaciones del vía crucis se realizan principalmente en los espacios geográficos en donde los monjes de las distintas órdenes religiosas implantaron la escatología cristiana por medio de la construcción de ermitas, conventos, catedrales, templos o capillas.

En estos sitios los monjes enseñaron a los antiguos mexicanos a escenificar la representación de la crucifixión de Jesucristo, hombre “divinizado” que intentó salvar a toda la humanidad autonombrándose como el hijo de dios.

Según la religión católica, el cristo o mesías, logró ganarle a la muerte, de tal manera que  3 días después de la pasión de Jesucristo, este renació y se elevó a las alturas con la promesa de regresar juzgar a vivos y muertos.

La representación del vía crucis implica las quince estancias que pasó el cristo desde que lo aprenden los romanos hasta su resurrección. Las estancias  simbolizan la persecución, martirio y muerte del cristo, acciones que conforman el meollo de la escatología cristiana.

Los monjes transmitieron la enseñanza de dicha escatología por medio de la ritualización del viacrucis. Una de las características del rito es la repetición. El ritual es una acción que pretende ser inmutable, es decir no se debe alterar la historia “oficial” que representa, más bien funciona a través de técnicas rituales que permiten perpetuar los objetivos culturales de dichas prácticas que en su momento apuntaban hacia la evangelización.

El “teatro evangelizador” según Beatríz Aracil en su artículo  “Dramas de la pasión en el México Virreinal: hacia un estado de la cuestión” anota que este tipo de teatro, tuvo un auge entre 1530 y 1540, y que los textos y escenificaciones se siguieron  reproduciendo a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

Cada grupo cultural de México celebra el viacrucis a partir de una minuciosa preparación desde la cuaresma, tal como sucede con otras prácticas rituales que se preparan desde meses atrás como son las pastorelas, las fiestas del carnaval, el coloquio de San Isidro Labrador, la representación de los moros y cristianos entre las más importantes.

Actores de Nanacamilpa en Tlaxcala ensayando la representación de moros y cristianos.

Estas escenificaciones forman parte de lo que Soledad Castillo Robles y Blanca Irma Alonso Tejeda llaman “teatro folklórico”. Este término lo utilizan en la ponencia presentada en la XIV Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología en junio de 1975, ponencia que tuvo el nombre de “El Teatro Folklórico en Cerritos Guanajuato”. Este tipo de teatro se encuentra a lo largo y ancho del país, y que se enriquece con la picaresca mexicana que le imprime cierto humor a las escenas de los dramas religiosos.

Actor que representa el personaje de Luzbel en la escenificación del coloquio de San Isidro Labrador en Guanajuato. Foto tomada del Boletín 4 Del Departamento de Investigación de las Tradiciones Populares de la SEP.
Niño actor que representa a San Miguel Arcángel en el Coloquio de San Isidro Labrador. Foto tomada del Boletín 4 Del Departamento de Investigación de las Tradiciones Populares de la SEP.

Los actores deben de ensayar varios días de la semana, pagar por los trajes, aprender diálogos, pedir de puerta en puerta para que los vecinos cooperen y participen. Los actores lo que hacen es hacer que este tipo de representaciones rituales no se terminen por lo que cargan con esa responsabilidad de perpetuar este tipo de tradiciones religiosas

Las representaciones de la pasión de cristo en la Cuenca de México se llevan a cabo en algunos de los cerros sagrados que forman parte del paisaje ritual de la Cuenca. Cabe mencionar que estas formaciones montañosas con cavidades que llegaban al interior del cerro, eran para el pensamiento religioso precolombino la representación de los dioses en la tierra

En el Valle de México el vía crucis se escenifica en las calles de los pueblos, teniendo un desenlace en la punta más alta del cerro, asemejando a la colina del Gólgota o Calvario en donde murió Jesús el Nazareno.

Curiosamente las fiestas de los antiguos mexicanos se realizaban como la ceremonia del fuego nuevo cada 52 años entre muchas otras en lo alto de los cerros.

Las fiestas de la sociedad precolombina tenían que ver con el cambio de estaciones que permitían la actividad agrícola. Una de las deidades que se celebraba entrando la primavera en el segundo mes del calendario ritual mexica de 18 meses. El mes Tlacaxipehualiztli va del 21 marzo al 10 de abril.

Para los antiguos mexicanos en ese mes se celebraba la trnasformación y se rendía honor a Xipe Totec, dios de la renovación, del cambio de piel, del brote del fruto de la planta del maíz que es propiamente la mazorca.

La fiesta de Xipe totec se celebraba tomando a una de las víctimas tomadas expecíficamente para que este representara el papel de Xipe totec, este era ritualmente sacrificado, los sacerdotes tomaban su piel y se la ponían para bailar y celebrar la vida después de la muerte, es decir celebrar el cambio de piel.

Xipe totec, deidad que simbolizaba el cambio, foto tomada de Internet

El vía crucis está presente de manera ecléctica y activa los diversos estados del país, como Veracruz, Morelos, Puebla y Tlaxcala. En este último estado se celebra una vía crucis muy peculiar en uno de los espacios confinados por los franciscanos en 1525 que es el santuario de Santa Ana Chiautempan.

En el Estado de México el vía crucis se celebra en Amecameca en lo que es el Santuario del Sacro Monte erigido en 1583. Hay representación de esta festividad en Naucalpan, en la Basílica de Nuestra Señora de los Remedios, en el ex convento de Oxtotipac en Otumba, en Metepec se realiza en el Templo del Calvario, en Tepotzotlán también se celebra en lo que es el barrio de Capula, y en Malinalco y en el santuario del señor de Chalma, en este último todo acaba en un remojón en el manantial que rodea un enorme árbol de ahuehuete.

En el Valle de México son famosas las representaciones que se llevan a cabo en dos cerros importantes para el paisaje ritual precolombino que es el del cerro de la estrella en Iztapalapa en donde se realizará este año la 175 escenificación, así como la escenificación del Peñón de los Baños.

También se celebra esta escenificación de Semana santa en Cuajimalpa, Tláhuac, Milpa Alta, Coyoacán, en la RECTORÍA de la Inmaculada Concepción ubicada en la delegación Venustiano Carranza, así como también en la plancha del Zócalo capitalino.

Imagen del cristo resucitado

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