Pero ese modelo ya se está replicando en otras ciudades del país, y se está reflejando en el coworking Querétaro y coworking Pachuca.
No es casualidad. Ambas ciudades han consolidado en la última década una base empresarial y de servicios que atrae cada vez más talento calificado, startups y equipos distribuidos que no necesariamente tienen su sede en la capital pero sí necesitan infraestructura profesional para operar.
Querétaro: el corredor industrial que también trabaja de forma flexible
Querétaro es hoy uno de los estados con mayor crecimiento económico del país. Su posición geográfica, su conectividad con la CDMX y Guadalajara, y su ecosistema industrial lo convirtieron en destino natural para empresas que descentralizan operaciones o que contratan talento fuera de la capital.
El coworking Querétaro responde directamente a ese perfil. No se trata solo de freelancers o creativos independientes: hay equipos de consultoría, firmas de servicios y profesionistas en esquemas híbridos que necesitan un espacio profesional sin comprometerse con un contrato de arrendamiento en una ciudad donde quizás trabajan solo algunos días al mes.
La oferta de espacios disponibles en la ciudad cubre distintos perfiles: desde centros de negocios con salas de reuniones para equipos medianos hasta espacios más compactos ideales para trabajo individual o reuniones pequeñas. Lo que tienen en común es la posibilidad de acceder a infraestructura lista para trabajar el día que se necesita, sin costos fijos adicionales.
Pachuca: cerca de la CDMX, lejos del tráfico
Pachuca tiene una ventaja que pocas ciudades del país pueden ofrecer: está a menos de 90 minutos de la Ciudad de México por autopista, pero sus costos de vida y operación son significativamente menores. Para empresas con equipos que viven en Hidalgo o en zonas del norte de la CDMX, tener acceso a un espacio profesional en Pachuca puede representar menos tiempo en tráfico y una jornada laboral más productiva.
El coworking en Pachuca todavía es un mercado en desarrollo, lo que en la práctica significa menos saturación y mayor disponibilidad. Para equipos que visitan la ciudad periódicamente o para profesionistas que trabajan remotamente y buscan un entorno estructurado cerca de casa, los espacios disponibles ofrecen exactamente eso: conectividad, escritorios y salas de reuniones sin la complejidad de una oficina propia.
El reto real: coordinar equipos que trabajan en distintas ciudades
Tener acceso a un buen coworking en Querétaro es útil. Tenerlo en Pachuca también. El problema aparece cuando una empresa necesita garantizar que sus colaboradores, distribuidos en distintas ciudades, tengan siempre un espacio profesional disponible sin que el área de operaciones tenga que gestionar membresías, contratos y facturas por separado en cada lugar.
Ese es el problema que Pluria resuelve. La plataforma funciona como una red de espacios flexibles en múltiples ciudades de México y América Latina, accesible desde una sola app. Un colaborador en Querétaro, otro en Pachuca y un tercero en la CDMX pueden reservar su espacio del día desde el mismo lugar, hacer check-in al llegar y trabajar. La empresa, por su parte, gestiona el acceso, el uso y la facturación de todo el equipo desde una sola interfaz, sin importar en cuántas ciudades opere.
Es, en cierta forma, como tener una oficina en cada ciudad donde está tu gente, sin abrir una sola sede física. Y en un país donde el talento está cada vez más distribuido fuera de la capital, esa capacidad de estar presente en cualquier lugar sin multiplicar la estructura operativa se está convirtiendo en una ventaja competitiva real.
El trabajo flexible no es exclusivo de la CDMX. Querétaro, Pachuca y decenas de ciudades más en México ya tienen la infraestructura para hacerlo posible. Lo que faltaba era la capa tecnológica que las pudiera conectar a todas.
