Por LuCececil
CIUDAD DE MÉXICO.- Uno de mis mejores recuerdos de la comida de mi niñez fue, sin duda, los desayunos que preparaba mi madre a base de huevos con frijoles, que en el Estado de Veracruz llaman huevos tirados. En casa disfrutábamos de este platillo con pan crujiente recién salido de los hornos de la panadería.
Entre semana, algunas veces, mamá ponía mas huevos y mas frijoles en la sartén para preparar las tortas para la hora del recreo, que la verdad me sabían “a cielo” acompañada de mi agüita de limón que también ella nos preparaba.
Para nuestra fortuna, el huevo es un alimento rico en proteínas y grasas que aporta energía suficiente para poder aprender, jugar y aguantar, sin hambre, hasta la hora de la comida y era y sigue siendo más barato que la comida chatarra que se vendía en la tiendita de la escuela.
La PROFECO aconseja consumir el huevo, con moderación, y de acuerdo a la edad de los consumidores, por ejemplo un joven de 18 años puede comer hasta 4 huevos diarios acompañado de verduras como champiñones, brócoli etc, y por supuesto cebolla y chilito.
Otras buenas recomendaciones son comprar solo huevos cuya cáscara este intacta y limpia, evitar consumir huevos caducados, que la clara esté aguada o turbia y olor desagradable. Guardarlos siempre en las charolas del refrigerador, no en las puertas y lavar los huevos justo antes de consumirlos para prevenir un posible contagio de salmonela.
Aunque el huevo es muy recomendable en todas las edades, aplaudimos las políticas públicas del actual gobierno de ofrecer a los niños comida saludable, como el huevo, que los ayude a crecer física e intelectualmente y evitar la obesidad o sobrepeso y enfermedades gastrointestinales relacionadas con la comida chatarra que siempre se vendió en las escuelas.
AM.MX/fm