fbpx

Cruda como es la realidad fue la exposición de Alfonso Durazo en Morelia, Michoacán, en donde surgieron las autodefensas como medio de contención a la delincuencia. “La inseguridad es grave, estamos frente a una emergencia nacional”. Mafias, cárteles, grupos de delincuentes se pasean por todo el territorio y pueden hacerlo porque, como lo reconoció el secretario de Seguridad Pública y Ciudadana, los avances del crimen organizado se han dado porque “cuenta con la protección de un alto político y funcionario”. Es en este punto en donde las esperanzas se desvanecen. Se presentan denuncias, inclusive los altos jerarcas estatales como es el caso de Cuauhtémoc Blanco, de Morelos, lo hacen personalmente frente a la FGR y no pasa nada. Lo hacen quienes cuentan con las pruebas en la mano, como sucede con el sucesor de Jesús Alberto Capella como titular de Seguridad estatal y sus dichos se prestan a la burla del involucrado y a la insensibilidad e insensatez del gobernador, quien le sigue dando todo el apoyo y sigue un principio de inocencia hasta no comprobar la culpabilidad no aplicable cuando se reconoce de la abierta protección de autoridades a la delincuencia. Sin hacer un señalamiento lapidaria si puede solicitársele un permiso que concluirá cuando su situación quede suficientemente clara.

Ojalá y el problema de inseguridad que se vive en Quintana Roo tuviese sólo en la SSP su talón de Aquiles, pero los daños llegan a la Fiscalía al aceptarse el reporte de los primeros 100 días de gestión de Oscar Montes de Oca. Dice haber atendido a 6 mil personas relacionadas con delitos en contra de la mujer. Solamente en aplicar números al tiempo, éste no le alcanza para tales atenciones y en las mesas del MP ni se acercan al levantamiento de dos mil 300 medidas. ¿Con quiénes instaló mil 562 medidas de seguridad?

Creíble es que solamente y frente a estos miles obtuvieran ¡25! sentencias condenatorias, ¡24! juicios orales y se dictara la fabulosa cantidad de ¡17! sentencias condenatorias por delitos de homicidio calificado, tentativa de homicidio, violación, secuestro, trata de personas y robo calificado.

Tomando en cuenta se registra un homicidio, una ejecución y se encuentra el embolsado y descuartizado cada día como promedio, lo informado por don Oscar es, francamente, una burla, revela una actitud perversa frente al dolor de cientos de familias quintanarroenses carentes de cualquier atención como víctimas que son de la delincuencia.

A diferencia del pasado cuando tanto Campeche como Yucatán se sabían beneficiarios del éxito turístico de Quintana Roo, hoy muestran preocupación y temor de la influencia en sus entidades de la inseguridad reinante. Es público se ubica a la entidad dentro de las cuatro en donde no se tiene ninguna regulación estatal para la entrada de extranjeros, por lo que la trata de blancas forma parte ya del catálogo de delitos en donde su participación ocupa los primeros lugares, para mayor vergüenza.

Sigue siendo el principal argumento de disculpa para mantener a la entidad sumida en el miedo, el terror, provocado por la inseguridad, culpar a los antecesores, remarcar en todo que no hicieron y en lo que permitieron, y si en verdad desearan creyéramos en estos dichos ya hubiésemos visto a los antecesores de Capella sujetos a investigación, a Rodolfo del Ángel enfrentando señalamientos en su contra por omisiones, por indolencia y tal vez hasta por complicidad. Al primer secretario de Seguridad del gobierno del cambio y también a quienes ejercieron la función en mandatos anteriores. Pero, de eso, nada, como tampoco se actúa en practicar por lo menos una auditoria, aunque sea en el renglón económico, para los ex procuradores o al primer Fiscal General. ¿En dónde se inicia y cuándo terminará la complicidad? ¡Vaya usted a saber! Pero pronto no tendremos la respuesta, eso es seguro.

Comentarios

comentarios