Los espacios comunitarios de la capital se consolidan como plataformas fundamentales para el diálogo, la reflexión y la visibilización de los derechos humanos. En este contexto, el centro PILARES Carlos Monsiváis albergó la edición número 116 de Diálogos PILARES, un encuentro de carácter público que tuvo lugar a las 17:00 horas con el firme propósito de poner sobre la mesa la agenda actual, los desafíos históricos y las victorias jurídicas y sociales de la comunidad LGBTTTIQ+ en México. A través de un panel multidisciplinario, los asistentes pudieron escuchar testimonios de primera mano sobre cómo se defiende la inclusión desde trincheras tan diversas como las disciplinas atléticas, el activismo residencial y la creación plástica.
El deporte y las expresiones artísticas funcionan como herramientas de resistencia social
La conducción del evento estuvo a cargo de Daryl Guadarrama, Jefe de Unidad de Inclusión Educativa de las Diversidades de PILARES, quien acudió en representación del Arq. Javier Hidalgo Ponce, Coordinador General de la institución, para reconocer el ímpetu de los asistentes. Asimismo, las dinámicas de conversación y el flujo de preguntas fueron gestionados bajo la moderación de Jennifer Hernández Celestino, quien se desempeña como tallerista de Lengua de Señas Mexicanas dentro del mismo sistema educativo y cultural de la capital.
Uno de los puntos clave del debate fue el papel que juegan los entornos deportivos tradicionales en la perpetuación de conductas de exclusión y cómo se busca subvertir este panorama. Josué Molina, triatleta profesional, expuso la urgente necesidad de disputar y democratizar estos espacios, tradicionalmente vinculados a estructuras rígidas. El atleta, quien además posee la responsabilidad de coordinar la movilización civil de este fin de semana, destacó el peso simbólico de las delegaciones atléticas en las protestas actuales: “es por eso que me parece importante que la marcha por la diversidad de este año sea encabezada por el contingente deportivo”, puntualizó con miras al evento masivo del próximo sábado 27 de junio en la Ciudad de México.
Los espacios seguros y los refugios especializados salvan vidas en América Latina
La protección de los sectores más vulnerables de la diversidad, particularmente de las personas trans, ocupó un lugar central en la agenda de este foro informativo. Luisa Ekiwa Martínez Galdamez, en su calidad de Coordinadora de la casa hogar Paola Buenrostro, se sumó a la conversación para recordar el valor político y social de las manifestaciones callejeras, describiéndolas como plataformas indispensables para exigir garantías básicas y sensibilizar a la población general. Martínez enfatizó que el propósito final de salir a las calles es emitir reclamos claros y apelar de forma directa a la empatía social frente a la violencia estructural.
Aunado a ello, la activista compartió el impacto positivo que tiene el refugio que coordina, consolidándose como un referente de asistencia humanitaria sin precedentes en la región, el cual ha brindado techo y acompañamiento a más de 800 personas trans a lo largo de seis años de operaciones. Ante este balance, la artista visual originaria de Tehuacán, Puebla, conocida bajo el pseudónimo de Gato que pinta, aplaudió el modelo de gestión de dicho espacio seguro y defendió firmemente la postura de que este tipo de iniciativas residenciales deberían replicarse de manera obligatoria en todos los municipios de la República Mexicana para descentralizar el apoyo.
Las artes visuales permiten visibilizar las problemáticas complejas de las disidencias
La misma creadora poblana profundizó en cómo el quehacer estético se transforma en un canal de denuncia y sanación colectiva dentro de los movimientos de liberación sexual. Desde su perspectiva como activista independiente, Gato que pinta detalló que las herramientas plásticas proveen a las personas de un lenguaje propio para asimilar y proyectar sus realidades hacia el exterior, sirviendo como un espejo de las demandas comunitarias.
La creadora instó a las instituciones y a los colectivos a descentralizar y multiplicar los espacios de exhibición para generar un impacto real en las audiencias contemporáneas, señalando: “al expresarse por el arte, es cuando las personas pueden nombrar lo que viven. Hoy más que nunca las deberíamos usar las artes para visibilizar estas problemáticas”. Esta visión empalma con las directrices de la actual administración del Gobierno de la Ciudad de México, liderado por Clara Brugada Molina, la cual busca combatir las causas de la exclusión mediante infraestructuras como las UTOPÍAS y los centros PILARES, diseñados para ofrecer entornos comunitarios libres de discriminación.
AM.MX/CV



