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Aletia Molia

Una mujer de 32 años, de quien por obvias razones omitiré su nombre, y quien será –aclara- madre soltera, perdió su empleo el 24 de marzo pese a que se encuentra entre la población vulnerable ante la pandemia de COVID-19 y a que el Gobierno federal ha insistido en que los patrones NO pueden despedir a sus trabajadores con motivo de la emergencia sanitaria.

Ubicada en León, Guanajuato, la empresa para la que trabajaba ella, dedicada a la producción de calzado industrial, no le pagó liquidación, aunque ella había trabajado ahí casi dos años.

Al día siguiente de su despido injustificado, fue a la Junta de Conciliación y Arbitraje, pero la encontró cerrada, como parte del mandato oficial de que los funcionarios públicos de sectores no esenciales del gobierno se ausentaran de los centros de trabajo.

La Procuraduría Federal de Defensa del Trabajo (Profedet) habilitó tres líneas telefónicas para dar asesoría a personas afectadas por abusos laborales, y publicó el martes una guía rápida en la que reitera que no existe fundamento legal para que las empresas despidan a sus trabajadores ni para pagarles el salario mínimo; incluso la línea de la Profedet, no contesta o ni siquiera se enlaza la llamada.

A su vez, la defensoría laboral de la Ciudad de México habilitó cuatro líneas de WhatsApp en las que asesores se limitan a recomendar a las personas despedidas no firmar ningún documento, y les informan que sólo hasta que se levante oficialmente la emergencia sanitaria podrán iniciar el trámite de conciliación o demanda, esto es, al menos, hasta el 30 de abril. Ello significa que, durante un mes, o más, los trabajadores están desprotegidos.

Además, varias compañías decidieron separar de sus puestos de trabajo a trabajadores que fueron contratados hace poco tiempo.

Y casos así son los que colocan al presidente Andrés Manuel López Obrador nuevamente en frente de la polémica, tras asegurar que la crisis causada por la pandemia de COVID-19 sirve para afianzar los planes de la 4T, como llama a su forma de gobierno.

«Vamos a salir adelante. Ayer usé por primera vez el término ‘crisis transitoria’. Esto no va a tardar, y vamos a salir fortalecidos. Y vamos a salir fortalecidos porque no nos van a hacer cambiar en nuestro propósito de acabar con la corrupción y de que haya justicia en el país», expresó.

“Por eso vamos a salir fortalecidos, o sea, que nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación».

En su opinión, la actual coyuntura es una crisis transitoria de salud pública y economía, pero «esto significa que vamos a salir pronto, no es una debacle, no. Son muchas más nuestras fortalezas que nuestras debilidades o flaquezas».

¿Como anillo al dedo? ¿De quien? ¿O qué o cómo?

Este señor es un egocéntrico empedernido, cometió además la imprudencia de criticar quienes piden que las autoridades de Salud hagan públicas las proyecciones sobre enfermos y fallecimientos por COVID-19 para que puedan tomarse medidas.

Está viendo algo que el resto de nosotros no, o definitivamente está ciego… todo a su alrededor empieza a caer como castillo de naipes y para no variar, las calificadoras están equivocadas, todo es culpa de sus adversarios y este país, está feliz.

Aletia Molina
@AletiaMolin

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