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Aletia Molina

Desde hace poco más de una semana, comenzó la Jornada Nacional de “Susana Distancia”, lunes, martes, miércoles tal vez, la población tomó la situación, medianamente en serio, sin embargo, hacia el jueves, viernes, sábado… ya habíamos olvidado toda cautela… Pero ahora, tenemos una tarea titánicamente monumental, por más pleonasmo que la expresión parezca, habremos de tomar con sabiduría las cosas, ya que es parte fundamental de aprender a vivir. A diferencia de la información o el conocimiento, es importante entender los sucesos que atravesamos. Ante esta gran verdad, y frente a la presencia de eventos que escapan de nuestro “control”, caemos en cuenta de que lo único que podemos controlar es nuestra interpretación de los hechos y cómo reaccionamos ante ellos.

La pandemia del COVID-19, que se ha esparcido por los cinco continentes, nos ha abierto los ojos ante fenómenos que jamás vimos venir, cosas que dábamos por hecho, y las cosas que ignoramos deliberadamente.

Así, lo más valioso que nos ha revelado este virus, es que nuestra existencia está ligada a la de los demás; nuestra existencia es en realidad una coexistencia que se sostiene de un imperfecto perfecto equilibrio.

La pandemia nos ha demostrado, otra vez, lo frágiles que somos; lo poco que importa lo que hacemos en comparación a los motivos, por los que lo hacemos; la insignificancia de lo “importante” ante el peso de lo esencial.

Las redes sociales se han inundado de historias en las que se observa a las personas jugando nuevamente con sus perros; amigos que vuelven a tener contacto; familias que se reencuentran, habremos de recuperar, como resultado del distanciamiento social un logro de nuestra felicidad.

Para nadie será fácil, pues este paréntesis involuntario en el que nos vemos inmersos, también nos ligará a encontrarnos con nosotros mismos, y eso después de tanto, tendrá sus consecuencias; neurosis, miedo, ansiedad, intolerancia y muchos otros trastornos… lamentablemente.

Pero esta “pequeña” grieta, nos obliga a hacer una pausa, invitándonos a hacer un cambio no sólo en nuestros hábitos, sino también en la forma en la que estábamos consumiendo el mundo. Apenas a unas horas de nuestro encierro, los delfines y los cisnes volvieron a nadar por Venecia; aquí, los cielos se volvieron azules.

Es cierto, estamos frente a una crisis económica de proporciones mayores, pero también es cierto que este sistema crea esas crisis frecuentemente para reajustar las reglas del juego y seguir. Es por ello que el sistema económico habrá de reorientar sus políticas… veremos.

Este momento es importante reconsiderar hacia dónde nos dirigimos como sociedad global y cuáles son los preceptos que nos guían.

Este es el momento de recordar, es importante reconsiderar metas, la vida misma. Estamos aquí, hagamos lo mejor que podamos, cuidémonos, cuidemos a los nuestros… ¡Esto también pasará!

Aletia Molina
@AletiaMolina

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