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Por: Mouris Salloum George
Parafraseando el clásico spot de campaña presidencial asestado por Bill Clinton a George Bush padre, referido a la economía, hoy podría decirse: ¡Es la salud pública, estúpido!

Hace exactamente una década, Barack Obama convenció a El Capitolio de que aprobara su muy “populista” Ley de Protección al Paciente y Cuidado Accesible a la Salud, una de las grandes reformas demócratas a los Derechos Sociales de los estadunidenses que, ipso facto, generó un alivio a la población excluida del uno por ciento que detenta la renta nacional en el vecino país.

El incendiario anaranjado no dejó piedra sobre piedra

Contra ese beneficio humanista se lanzó el magnate republicano Donald Trump, desde que en las primarias de su partido se perfiló como potencial candidato triunfante al solio del imperio.

Mudado en Presidente cumplidor, El incendiario anaranjado se propuso no dejar piedra sobre piedra de la reforma sanitaria impulsada por el demócrata Obama.
No hay despropósito administrativo que no pague sus costos: El Covid-19, a un corte de ayer, había cobrado la vida de 5 mil 119 estadunidenses, superando el número de muertes en China, territorio de origen de la pandemia.

Ayer mismo, se dio por hecho de que los equipos de protección para médicos y trabajadores de la Salud Pública en los Estados Unidos estarían por agotarse en cosa de días frente a la magnitud de la cifra de casos detectados como sospechosos y confirmados junto con el número de fallecimientos. El cálculo de nuevos decesos es ya catastrófico.

Trump le pide frías a su adversario en la guerra comercial

Es tal el pánico en la Casa Blanca que, haciendo de tripas corazón, se ha acudido al gobierno de la República Popular China en demanda de ventiladores y otro instrumental de emergencia, a unas cuantas semanas de que estuviera activa la guerra comercial declarada por Washington contra el coloso asiático.

Cae primero un hablador que un cojo, dicta la conseja popular: De Mao es aquella descripción de los Estados Unidos como Un tigre de papel. El insumo ha quedado mojado por cuenta del coronavirus. Suele ocurrir, aunque cabe recordar otra consideración moral: Hay castigos inmanentes que no le deseo ni a mi peor enemigo, por más agresivo insolente que sea.

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