COAHUILA.— Hace 74 millones de años, el territorio que hoy ocupa el sureste de Coahuila no era un desierto. No existían las planicies secas ni el paisaje semidesértico característico de la región. En su lugar, se extendía un sistema de ríos, deltas y zonas húmedas con vegetación abundante. En este escenario convivieron múltiples especies de dinosaurios, cuya evidencia fósil continúa emergiendo del subsuelo coahuilense.
En este lugar vivió el Xenovenator espinosai, un dinosaurio carnívoro que habitó el norte de México hace aproximadamente 74 millones de años, durante el Cretácico Tardío (Campaniano), y que acaba de ser oficialmente identificado a partir de fósiles localizados en la Formación Cerro del Pueblo, una de las zonas paleontológicas más importantes del país.
⇒ Se trata de un dinosaurio terópodo de tamaño mediano, perteneciente al grupo de los troodóntidos, cuya descripción científica fue publicada recientemente en la revista internacional Diversity.

Héctor Rivera-Sylva, jefe del departamento de Paleontología del Museo del Desierto, indicó que el descubrimiento de esta nueva especie se basa principalmente en un endocráneo excepcionalmente bien preservado, acompañado de material craneal correspondientes a al menos tres individuos diferentes, que permitió identificar una combinación única de caracteres anatómicos.
Con base en comparaciones anatómicas con otros troodóntidos, se estima que Xenovenator espinosai pudo alcanzar un tamaño de poco más de 3 metros de longitud y un peso de entre 160 y 160 kilogramos, lo que lo sitúa entre los miembros de mayor tamaño dentro de su grupo. “Poseía ojos muy grandes, lo que le permitía cazar con precisión incluso en condiciones de poca luz. Contaba con un oído muy desarrollado”.
⇒ Los científicos utilizaron una tomografía computarizada para analizar el interior de las piezas óseas. Lo que permitió concluir que se trataba de una especie nueva debido a las líneas de sutura y la estructura frontal del cráneo.
Su dentición finamente serrada indica una dieta especializada u oportunista. El ejemplar presentaba un cráneo de forma ovoidal y evidencia de plumas, características propias de los troodóntidos. Además, su anatomía los sitúa entre los dinosaurios más cercanos al origen evolutivo de las aves. También, sus afinidades anatómicas con formas asiáticas aportan nuevas evidencias de intercambios faunísticos entre Asia y Norteamérica.

“El descubrimiento de Xenovenator demuestra que el registro fósil mexicano aún guarda una diversidad significativa por descubrir, incluso en grupos relativamente bien estudiados como los troodóntidos”, señaló el doctor Héctor Rivera-Sylva.
El paleontólogo añadió que este fósil con antigüedad de 74 millones de años amplía el entendimiento sobre la distribución geográfica y la evolución de los pequeños dinosaurios carnívoros en Norteamérica, y confirma que México -principalmente Coahuila- fue una región clave en estos procesos evolutivos.
El nombre Xenovenator espinosai hace referencia a su carácter inusual (“extraño”) y a su condición de depredador, mientras que el epíteto específico honra a Luis Espinosa, paleontólogo pionero en el estudio de los dinosaurios de México, mentor de numerosas generaciones de paleontólogos y actual director del Museo de Geología de la UNAM.
Cabe destacar que el primer ejemplar asociado a Xenovenator espinosai fue localizado en el año 2000 por la maestra María Catalina Guillón, dentro de la Formación Cerro del Pueblo, una unidad geológica que ha sido clave para la paleontología en Coahuila, ya que de ella proviene la mayoría de los dinosaurios conocidos en el estado.
Te recomendamos:
Marvel revoluciona el UCM con el esperado encuentro entre Shuri y La Mole en Avengers: Doomsday
AM.MX/dsc
