CIUDAD DE MÉXICO.- Los riñones son órganos fundamentales encargados de filtrar toxinas, regular el equilibrio de líquidos y mantener estable la presión arterial. Sin embargo, diversos hábitos cotidianos pueden afectar su funcionamiento de manera progresiva y silenciosa, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica.
Especialistas en nefrología advierten que el daño renal suele avanzar sin síntomas evidentes en sus primeras etapas, por lo que la prevención es clave. Identificar y modificar los hábitos que dañan los riñones es una de las estrategias más efectivas para reducir complicaciones a largo plazo. A continuación, se describen siete conductas asociadas al deterioro de la salud renal.
El exceso de sal obliga a los riñones a trabajar más para eliminar el sodio del organismo. Con el tiempo, este esfuerzo constante puede afectar su capacidad de filtración.
Los expertos recomiendan reducir alimentos ultraprocesados y evitar el consumo excesivo de sal añadida, ya que este es uno de los principales factores de daño renal prevenible.
Una ingesta insuficiente de líquidos dificulta la eliminación de toxinas a través de la orina, lo que puede favorecer la formación de cálculos y daño renal.
Los especialistas señalan que una hidratación adecuada es esencial para mantener el correcto funcionamiento de los riñones y prevenir complicaciones.
El uso prolongado o abusivo de analgésicos, especialmente sin supervisión médica, puede reducir el flujo sanguíneo hacia los riñones.
Este hábito se asocia con un mayor riesgo de deterioro renal, sobre todo en personas con enfermedades previas o consumo combinado de fármacos.
Aunque las proteínas son esenciales, un exceso sostenido puede generar sobrecarga en los riñones debido al aumento de productos de desecho.
Los especialistas recomiendan equilibrar la dieta según las necesidades individuales, evitando dietas extremas sin supervisión profesional.
El sedentarismo se asocia con obesidad, hipertensión y diabetes, factores de riesgo importantes para el desarrollo de problemas renales.
Mantener una rutina de ejercicio regular ayuda a mejorar la circulación y a reducir la carga metabólica sobre los riñones.
El consumo frecuente de alcohol puede alterar la hidratación del organismo y afectar la capacidad de los riñones para eliminar toxinas.
Además, su uso crónico se relaciona con hipertensión, lo que incrementa el riesgo de daño renal progresivo.
La falta de control de la glucosa o la presión arterial puede deteriorar progresivamente los vasos sanguíneos de los riñones.
El manejo adecuado de estas condiciones es clave para prevenir el desarrollo de enfermedad renal crónica.
AM.MX/fm
