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Por Ing. Carlos Alvarez Flores.

México genera 44 millones de toneladas al año de residuos sólidos urbanos (basura), 3 millones de toneladas de residuos peligrosos (300, 000 tons/año de biológico-infecciosos y 2.7 millones de tons/año de residuos de la industria), 1 millón de toneladas de residuos electrónicos y 300 millones de toneladas anuales de residuos de manejo especial (excretas de animales, llantas, pilas, lodos de plantas de tratamiento de aguas residuales). Y ninguno tiene un manejo adecuado. Estamos retrasados cuando menos 30 años respecto a Europa y Norteamérica.

En el caso de los residuos sólidos urbanos (RSU), que coloquialmente le decimos basura. Nosotros producimos esa basura al mezclar todos los residuos que generamos en nuestros hogares. A pesar de que tenemos normas oficiales mexicanas, leyes y reglamentos, no hemos logrado separar la fracción orgánica, la fracción inorgánica reciclable y la fracción inorgánica no reciclable. Existe una ausencia de la federación para poner orden en el caos ambiental generado por el mal manejo de nuestros RSU ya que las entidades federativas y los municipios jamás han cumplido con la normatividad vigente.

No hemos podido lograr que los 3 niveles de gobierno se coordinen para terminar con el grave problema de los 1,643 tiraderos a cielo abierto que tenemos en todo el país. En estos sitios de contaminación y enfermedades cada año son tirados más de 16 millones de toneladas a cielo abierto, contaminando más de 30,000 hectáreas de suelo, de subsuelo y unos 200 cuerpos de agua, acuíferos superficiales, ríos, lagos y el océano.

Los costos totales de degradación en 2018, por la mala gestión de los RSU fue de 75,821 MDP (3,000 MDD) que son pasivos ambientales que seguirán sin resolver.

El problema reside en que los Municipios son la parte más débil del acuerdo institucional que tiene México. Son los que menos dinero tienen y no cuentan con personal capacitado para llevar a cabo sus obligaciones de dar un manejo integral a los RSU, que obliga a separar los RSU en casa, recolección diferenciada, acopio para su reciclaje y reuso o en su caso valorizarlos energéticamente.

Podemos formular 11 millones de tons/año de Combustible Derivado de Residuos (CDR) que los hornos cementeros pueden pagar $500.00 por tonelada lo que significarían ingresos por 5,500 MDP al año. También podríamos generar 10,900 gigawatts al año con 11 plantas termovalorizadoras utilizando 18 millones de tons/año de la fracción inorgánica no reciclable de los RSU. Que equivale al 23 % de la energía eléctrica que genera la CFE.

Con la fracción orgánica de los RSU y con una buena estrategia nacional de colecta de excretas de los animales, lodos de plantas de tratamiento de aguas residuales y las podas de los árboles, podríamos producir unos 30 millones de toneladas al año de composta que nos servirían para recuperar 4 millones de hectáreas por año de suelos erosionados. México tiene 17 millones de hectáreas con pérdida de suelo superficial, según la Semarnat.

En los tiraderos a cielo abierto que como son sitios no controlados, también llegan indebidamente residuos biológico-infecciosos, residuos peligrosos de la industria con hidrocarburos, aceites y también los residuos eléctricos y electrónicos que tampoco hemos podido acopiar, separa y reciclar. Estos residuos son particularmente tóxicos porque contienen metales pesados como mercurio, cadmio, cromo y polvo de plomo, además de oro, plata, aluminio, cobre acero y plásticos como polipropileno, poliestireno, policarbonato que pueden contener retardantes de flama que son muy tóxicos y que debemos separalos de la cadena de reciclaje para destruirlos.

Estos tiraderos se incendian permanentemente generando enormes cantidades de dioxinas y furanos, que son altamente tóxicas.

Nuestro país vive una crisis ambiental por su pésima gestión de residuos que no solamente afecta a nuestros recursos naturales sino que tiene graves consecuencias a nuestra salud y que cobra vidas de mexicanos diariamente con enfermedades como cáncer, leucemia en niños menores de 15 años, insuficiencia renal y graves afectaciones a los sistemas nervioso, inmunológico y reproductivo.

Por eso es necesario un cambio en nuestro modelo, quitándole a los municipios esta responsabilidad que no han cumplido y que sea la federación con las entidades federativas las que resuelvan esta grave crisis ambiental y de salud creando unos 200 centros regionales para la gestión integral de los RSU y producción de composta donde separemos los residuos para su reciclaje, reuso y valorización energética. Y que se cobre formalmente la gestión de estos residuos, como lo hacen todos los países del mundo, para poder financiar toda la infraestructura, equipos y tecnologías modernas para lograrlo.

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