CHISPAS…Isla de Hilton Head en Carolina del Sur

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De Adonay SOMOZA H.

ATLANTA, GA.- No es posible exponerles todo  lo concerniente a  esta maravilla de la naturaleza: la Isla de Hilton Head en Carolina del Sur, en Estado Unidos,  misma que se encuentra muy alejada de lo que fueron sus orígenes; han transcurrido diez y quince mil años, aproximadamente,  cuando antiguos indígenas, primeros habitantes de los se tiene conocimiento (probablemente entre 8,000 y 2,000 A.C.,), fueron aquellos oriundos conocidos como los Woodland (“de la tierra y la madera”),  dedicados a cultivar y pescar en esta zona durante el otoño y el invierno; hasta la presente fecha se pueden encontrar en la isla,  anillos de conchas marinas de aquel distante período.

La historia escrita de esta belleza natural fue iniciada, con la exploración española de principios del siglo XVI, con el descubrimiento de los comarcas y cultivos indígenas, siendo los franceses quienes  la continuaron a fines del mismo siglo con el Capitán Jean Ribaut, quien encabezó la expedición durante la cual se construyó el fuerte de Port Royal. (El puerto se localizaba entre los pueblos contemporáneos de Beaufort y Port Royal, muy cercanos a Hilton Head). Inglaterra no emprendió el desarrollo de la Isla hasta mediados del siglo XVII, luego de saquear a los españoles durante casi 100 años antes, fue el soberano de Inglaterra Carlos II, quien otorgo a ocho personas la posesión terrestre conocida como “The LowCountry” (o “el país bajo”, “la planicie”); estos primeros pobladores fueron nombrados Lores Propietarios, quienes  decidieron llamar esta zona del país bajo: “Carolina”.

De esta forma, el Capitán inglés William Hilton, explorando el estrecho de Port Royal descubrió el escarpado de la Isla, apresurándose para demandarlo como de su propiedad el descubrimiento y nombrándola en honor a sí mismo. ¡Los Lores Propietarios habían actuado demasiado tarde! Fue así es como nació Hilton Head Island. Surgieron diversos ataques indígenas financiados por los españoles, quienes continuaron en la zona, impedimento   propicio para que muchos colonizadores blancos se asentaran hasta 1717; e imaginemos la magnitud del siguiente dato: fue el coronel John Barnwell beneficiado, cediéndole 404 hectáreas en Hilton Head, por los Lores Propietarios, para su asentamiento; pero este fue un proceso lento, o sea cincuenta años más tarde, cuando sólo habitaban veinticinco familias en la isla.

 Referente a la revolución en aquella región, nos informan que durante la revolución norteamericana, Hilton Head, cuyos residentes eran leales a sus bandera, fueron  atacados a menudo por los británicos, ya que la cercana isla Dafuskie estaba ocupada por Tories o conservadores lo cual los convertía en un blanco conveniente para ellos; cuando la guerra concluyó con la victoria de los colonos, la Isla se recuperó fácilmente con el desarrollo de los cultivos de algodón, índigo y arroz, sin omitir que durante esta “Edad de Oro”, las casas de la Isla no eran grandes mansiones como quizás se supone;  mas bien eran regias, subrayando que aquellas épocas sus propietarios tenían la totalidad de sus residencias en Beaufort, Savannah o Charleston; actualmente  podemos admirarlas porque muchas de ellas aún se mantienen de pie y siguen utilizándose para vacacionar.

Por su parte, Carolina del Sur fue uno de los estados más ricos de la Unión y el primero en renunciar a ésta el 20 de diciembre de 1860, esta situación envió una señal preocupante a los demás estados del sur, por lo que eventualmente se convirtió en la guerra civil norteamericana; asimismo las tropas de la Unión del norte liberaron a mil esclavos y se mantuvieron presentes en el área hasta fines de la guerra. Durante el avance civil la Isla de Hilton Head,  se convirtió en un punto de tránsito para prisioneros y heridos, así como para soldados de la Unión en camino a la batalla, las primeras tropas afroamericanas, compuestas principalmente de esclavos liberados, provinieron de esta área, por esa razón ellos obtuvieron buenos salarios durante su servicio; siendo después de la guerra cuando fue posible adquirir posesiones en Hilton Head.

Inicialmente el General Ormsby Mitchel contribuyó a fomentar el comienzo de la vivienda para los afroamericanos desplazados; siendo en la población conocida como Mitchelville, donde fundo escuelas y proporciono vivienda apropiada para sus residentes libres; concluyendo la guerra, las tropas federales abandonaron el área y la única ciudad que permaneció fue la integrada por los residentes de Mitchelville.

Casualmente el pueblo desapareció y los esclavos fueron libres, siendo aquellos y sus  descendientes los  que existieron debido al cultivo de la tierra y el mar, así como la agricultura, la pesca y el tejido vegetal, labores que  constituyeron las principales actividades de la zona y Hilton Head, siendo totalmente olvidada por el norte. Que sabemos de la lengua Gullah (dialecto de los esclavos), esta se define como una mezcla de lengua nativa e inglés, con un modelo particular que ha sido preservada hasta hoy en día junto con su rica cultura; los descendientes de ese conocimiento y la comunidad Gullah, existen hoy en la isla contribuyendo a mantener vivo su legado. 

A fines del siglo XIX los norteños “redescubren” la isla de Hilton Head como zona de caza,  y durante el año 1931 toda la tierra poseída por el gobierno había sido adquirida con el propósito de ser usada para la cacería, por lo que se convirtió como una ocupación popular entre los norteños aventureros; otros comenzaron a viajar también, especialmente aquellos que tenían afinidad con lo creativo. La gente se enamoró de los paisajes subtropicales, e hicieron de la Isla una especie de musa para sus compromisos artísticos, así como de un gran parque de diversiones silvestre. Mucha de esta ha sobrevivido a la modernización y al desarrollo, hoy en día cualquier persona puede encontrar obras de arte originales de aquellos artistas, en algunas galerías locales.

El visionario Charles Fraser y su socio Fred Hack descubrieron el gran potencial de Hilton Head, y en 1951 reunieron a un grupo de inversores del estado de Georgia e hicieron la compra masiva de casi toda la potestad de la isla; siendo revendida a inmobiliarias que rápidamente descubrieron el valor de la finca como destino turístico. El talento de Fraser es patente hoy en día, ya que desarrolló un nuevo modelo de uso de la tierra, convirtiéndola en modelo estándar para muchas comunidades privadas de los Estados Unidos; asimismo se promueve con especial atención la preservación del medio ambiente. La Plantación de Sea Pines fue creada con el mismo nombre, utilizado como término para describir las comunidades privadas, siendo de común uso en Hilton Head Island, todas aquellas entidades que siguieron a Sea Pines, mantuvieron los mismos principios creando una isla llena de vida; pero ecológica y estéticamente sustentable. El pueblo de la Isla de Hilton Head se pronunció, en 1983 y ha mantenido su reputación, como un destino vacacional superior desde ese entonces.

Mientras que la isla y sus alrededores están inmersos en historia, sobre todo en lo referente a la guerra civil, Hilton Head no es un típico pueblo del sur, todavía es habitada por una pequeña población Gullah; pero la mayoría de sus residentes provienen de otro sitio. La mayoría viene de algún lugar al este del río Mississippi, o gente que vino de vacaciones y se enamoró del lugar. ¡A veces se preguntan si habrá alguien que se quede en el estado de Ohio (al norte de los E.E.U.U.) entre abril y septiembre! Porque tal parece que todos ellos viajaron a esta región. El atractivo de Hilton Head continúa conquistando la imaginación de los habitantes de todas partes del mundo (¡no sólo de Ohio!), quienes lo convierten en un segundo hogar. Todos son bienvenidos, pero realmente a sus habitantes les agradaría notar más gente de otros lugares, además de Ohio.

Hoy en día hay 39,000 residentes permanentes, representan a una población diversa de gente activa y emprendedora; a diferencia de muchos otros destinos en el estado de Florida, el 70% de nuestra población es menor de 60 años, de hecho, alrededor del 18% de sus residentes tienen menos de 18 años, lo que le da un aire fresco y energizante a la isla; así que al  visitarla  es recomendable disminuir el estrés, contagiada por la excesiva carga de compromisos y disfrutarlo en toda su intensidad. 

Nos han informado que unos amistosos mamíferos acuáticos (delfines) son calificados con un 10, por lo cual una de las actividades obligadas durante nuestra visita a la quietud de este paraíso, consiste en contratar un tour para deleitarnos con su travesuras; por supuesto que se  surge la alternativa de abordar un kayak o un bote a motor para llegar sus lugares favoritos, y  contratar a un experimentado guía que nos introduzca hasta los doscientos delfines nariz de botella que ahí existen. Como dato curioso, algunos niños cuyas familias vienen a la isla anualmente pueden identificarlos también, siendo para los chiquillos una experiencia inolvidable.

Referente a la abundancia de lagartos, hacen que esta isla sea única y especial, nos informan que está permitido fotografiarlos, pero JAMAS intentar alimentarlos o atraparlos (como ocurrió en cierta ocasión, cuando dos adolescentes lo intentaron), el hecho fue tipificada como falta grave e intervino la ley sancionando a los responsables; las autoridades recomiendan mejor admirarlos desde una distancia prudente.  Para tener un semblante general de Hilton Head, su historia y su naturaleza, visite el Museo de Descubrimiento Costero y el Parque Honey Horn, ellos ofrecen varios tours y programas diariamente; asimismo trasfieren un mejor mensaje de este pequeño paraíso.

 

Es bastante extensa la historia de Hilton Head, el tiempo fue insuficiente para visitar las agradables sorpresas que nos depara esta isla, probablemente surja una nueva oportunidad, durante el próximo año 2019.   Fuente: isladehiltonhead.com                                                            

                                       managua601@yahoo.com.mx

 

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