Apenas en diciembre, el Banco Mundial reducía de 5.2 a 4.3 por ciento las posibilidades de crecimiento en el PIB del gigante asiático, cuya economía ocupa la segunda posición del planeta, solo por debajo de los Estados Unidos. Hoy los pronósticos no pueden ser peores, comparados al 8.4 por ciento, que observaba en 2021.