El 30% de las mujeres mayores tiene una pensión o dinero para su jubilación, mientras que el 70% restante no tiene nada, por lo que se ven en la necesidad de seguir trabajando como cuidadoras de familia.
Recomendó a las beneficiarias organizarse para enfrentar al gobierno con sustento y argumento, ya que no pueden hacer nada contra las reglas, sin embargo, pueden exigir cuáles son sus derechos al reunir los requisitos.