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Carlos Galguera Roiz

Un aire de liberación recorre España en estos momentos. Fijar la fecha de las próximas elecciones generales, 28 abril, poco menos de dos meses y medio, no presupone el probable triunfo de unos u otros contendientes, la cuestión es de mucho más calado…

Se han abierto, por fin, las puertas a la ciudadanía española, para que elija, dentro del imperfecto modelo democrático que tenemos, a sus próximos gobernantes; todo en un ambiente extraordinariamente enrarecido, con unos problemas vitales, de fondo, encima de la mesa, parece el momento más oportuno para que los pretendientes al puente de mando, colores y sabores diversos, salten a los múltiples escenarios para tratar de captar preferencias ciudadanas…

Además, por si el panorama no tuviera en sus trasfondos suficiente dinamita, se está juzgando en el Tribunal Supremo de España el juicio a los líderes independentistas catalanes, que proclamaros la secesión unilateral de este territorio español, fue por unos momentos, operación sorpresa…violando la Constitución establecida en España, de manera flagrante…

El juicio en cuestión, televisado en directo a todo el mundo que quiera verlo, está poniendo sobre los tableros, posiciones de juzgadores y acusados, ante la gran asamblea ciudadana; de momento la acusación pública ha brillado a una altura incomparable, frente a los alegatos independentistas, aunque su principal líder exhibido, ha confesado su amor a España y a los españoles, en un ridículo intento de convertir sus acciones, lo único que se puede juzgar, en bromas lacrimógenas o surrealistas…

Bueno, en medio de estas “bromas”, ante un rechazo contundente a las cuentas gubernamentales para 2.019, el presidente Sánchez, con 84 diputados en un foro de 350, tiró la toalla y convoca elecciones generales, en busca de una victoria, que haga posible una geometría parlamentaria más favorable, al menos propiciar una mínima gobernabilidad…

Yo, particularmente, he sentido un alivio ante la nueva circunstancia, un cierto aire liberador, parecía que la facultad presidencial, exclusiva, para disolver Cámaras y llamar a ciudadanos a las urnas, se estaba convirtiendo poco menos que en un imposible metafísico, algo que Pedro Sánchez había prometido a los españoles, a raíz de la moción de censura que lo situó en el vértice del Poder.

Un personaje, familia cercana, inteligente y escéptico, casi a partes iguales, me comentaba “pienso van a salir parecidos resultados a los actuales, tras el adelanto electoral anunciado…”

Mi réplica te la comparto: Si ahora, después de las múltiples escenificaciones representadas, salen los mismos, o muy parecidos resultados a los que había, cosa que creo no sucederá, quedaría profundamente relajado, habíamos llegado al final del camino, circulando las rutas establecidas…

En Matemáticas, cuando había que enfrentar un problema peliagudo, razonamientos de alto calibre, neuronas trabajando a tope…; si al final de las escaladas intelectuales, resulta que no me aparecían soluciones racionales, yo saltaba eufórico ¡¡¡ ya está !!! , he encontrado la solución: ES INSOLUBLE.

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