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Carlos Galguera Roiz

Para empezar, una precisión que estimo importante; una cosa es la figura central de este planteamiento religioso, que gira en torno a Cristo, de ahí su nombre y otra cuestión son las diversas organizaciones religiosas que se construyeron a partir de este Personaje; Estructuras Humanas a fin de cuentas, con sus limitaciones, grandezas y también perversiones inherentes, ante nuestra ineludible condición de humanoides ilustrados.

Muchos escándalos han aparecido en los últimos tiempos, situados en estas estructuras; abusos cometidos por algunas autoridades religiosas, contra inocentes e indefensas víctimas, intolerable situación que, en la Iglesia Católica, está enfrentando el actual Papa Francisco.

Asentado este preámbulo, tendríamos que reconocer algunos hechos de difícil ocultación. El Cristianismo ha logrado una implantación extraordinaria en la Historia de la Humanidad, desde que el Profeta de esta Religión murió crucificado, más de 2.000 años atrás.

Muchos auténticos genios, pintores, escultores, músicos, literatos, pensadores, arquitectos…entre los más grandes que han existido en el mundo, han construido obras magníficas, verdaderas maravillas, creaciones que tienen su leitmotiv en esa figura central del Cristianismo, con sus múltiples proyecciones…

He pensado sobre el éxito incuestionable, quizás un tanto sorprendente, del Cristianismo y he tratado de encontrar algunos de sus ganchos esenciales, para haber conseguido esta muy alta posición entre las preferencias de la Humanidad

Primeras conclusiones que te adelanto; Cristo apostó por lanzar ideas sencillas, que giraban en torno al humanismo, amor, solidaridad, comprensión amplia, cercanía…, simultáneo con estas flechas, Jesús dio a entender su conexión real, profunda con el Poder absoluto, Dios. Este panorama lo puso el Profeta en contraposición con las realidades que campean en nuestras vidas y entornos: el dolor, los fracasos humanos, injusticias, difíciles tránsitos terrenales, la muerte…

Pues bien, en este marco transcurrió la vida terrenal de Jesús: humildad, sabiduría, solidaridad, denuncias pacíficas, justas, contundentes, molestas frecuentemente para el Poder establecido…; fue perseguido hasta su ignominiosa muerte en la Cruz, ¿Por qué…?. ¡¡¡¡ No parece tener sentido este sacrificio !!!! , pisoteado por cuadrillas miserables, un personaje de bondad contrastable, grande, reconocida… absurdo. ¿Por qué?, ¿para qué?, ningún sentido…

Bien, aquí, en este brutal sinsentido, con el supremo, terrible sacrificio final – sin parangón homologable en otras Religiones – reside la enorme fuerza del mensaje cristiano de fondo; el ser humano de todas las épocas encuentra en muchas secuencias de la vida de Jesús, en su trasfondo, con un colofón sangriento, un cierto sentido, sensación de “acompañamiento” para sus numerosos fracasos, golpes, frustraciones, ¡¡¡sinsentidos!!!, que van apareciendo, inevitablemente, en las múltiples travesías personales, de todos los humanos…

Al final Cristo reaparece, resucita, proclamando, prometiendo, una salida a los laberintos, un significado profundo para la Historia, para las historias de los escuchantes, con una promesa impresionante, los Horizontes se abrirán en su momento…

Este panorama encierra, para mí, la razón clave del inmenso éxito del Cristianismo a lo largo de tantos siglos; lleva en su raíz chispas tan poderosas, importantes, creíbles… ¡tan deseables también! que ha hecho pervivir el andamiaje jerárquico que se ha construido en torno a su figura central, del que ha tomado nombre, aunque no siempre la esencia de su mensaje milenario…

Si no existe Dios, peor – o mejor – para nosotros, según se mire…; pero si existiera, la Historia de Cristo podría ser un maravilloso reflejo de El, al menos para mi cultura heredada, uno de los mejores…

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