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Carlos Galguera Roiz

Comparto esta reflexión, por cuanto el trasfondo que planteo, podría tener carácter general, reflexión muy particular que acabo de enviar a un buen amigo, ex jesuita, hoy felizmente casado y poseedor de una brillante y aguda pluma.     Un abrazo

En relación a tus ultimas reflexiones, beligerantes por demás, sobre posiciones magisteriales de altas Jerarquías Católicas, tonos dialécticos brillantes, como sueles regalarnos,  pero más bien discursos propios de un “perdido en el desierto”, entre multitud de sordomudos…

Muestras tu profunda decepción ante el cariz oficial que presenta hoy, desde sus cúpulas, la Religión Católica, que ha significado para tu trayectoria vital, un punto de referencia clave; fuiste jesuita y desde esa plataforma consolidaste fuertes posiciones intelectuales, morales, afectivas, trascendentes…que apuntalaban tu fe, además, íntimamente sentida y vivida, hasta que llegaste a un cierto lugar del recorrido, que se te ha hecho particularmente penoso…

Ahora, hoy, el Magisterio y la Tradición, canales fundamentales en la Institución Católica para ti, parecen tambalearse, tu edificio, largamente trabajado y vivido con sinceridad existencial, ha perdido su vieja consistencia…

Tu angustia, vértigo al vacío que aparece en tu vida, ante la evaporación de algunos “cimientos”, es perfectamente explicable, comprensible; te voy a aportar, si puedo, algunas pistas por si te sirven de cierta salida a tus propios laberintos…

Yo veo otra película, desde mi posición ciertamente alejada de las cúpulas, presente y pasado; mi gran rescate ha consistido en identificar, sin evadir altibajos difíciles, los mensajes que siento emanan de la Gran Figura Central; Dios se proyecta en todos los viandantes del Mundo, todas las épocas, muchos ramales religiosos, sin mayores exclusivas, innumerables mecanismos de comunicación, misteriosos canales, traducciones difíciles, a veces…

Entiendo que te queden, allá en tu subconsciente, restos de la disciplina jesuítica, soportes rigurosamente racionales, que forjaste a través de muchos años, todo lo cual te genera fortísimos conflictos entre tus principios asimilados y nuevos posicionamientos oficiales Católicos, cuyos errores de fondo parecían “imposibles”…

Libérate del corsé jerárquico Católico, y serás verdaderamente libre, todo sin tener que lanzar pestes contra los que afirman ahora, que tus parámetros religiosos están, o estaban, rotos; vamos a ver, pongamos en juego perspectivas reales, intelectuales, los Obispos son funcionarios, el Papa también lo es…, no debieras darles una altavocía exagerada, mucho menos una portavocía exclusiva, cada quien  en su lugar, Dios repartirá las cartas…

No, no existen, como valores absolutos, la Tradición y el Magisterio Católico, son aproximaciones, un tanto infantilizadas, que nos tratan de acercar, dificilísima comprensión, a la Realidad en sus más profundas esencias…

Nuestra Religión Católica ha establecido canales de acercamiento, tratando de dar luz a los laberintos, infinidad de matices…; entiendo que la posible paradoja existencial, tándem Tradición- Magisterio de la Religión Católica, que tanto te atormenta en estos momentos; deberías resolverla, eliminando trampas, por muy cardenalicias que se vistan, del camino…

Yo, particularmente, siento una inmensa cercanía con las señales que percibo desde Dios, a través de mi cultura, sobre Jesús, María y …, sin obsesiones comparativas, una vez incrustado, asumido, este planteamiento, las intuiciones más profundas quedan abiertas…

Las plataformas, Tradición, Libros Sagrados, Magisterios…son, para mí, música de fondo que me puede ayudar, a veces dificulta, para interpretar la más impresionante, asombrosa Sinfonía que el ser humano puede haber escuchado nunca…

En cualquier caso, jamás la comprenderemos en su cabalidad, es mi hipótesis de trabajo, largamente arañada…, es todo. Para mi tiene sentido y en esas vivo…

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