A cien años del estreno de Metrópolis

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Por Lizbeth Woolf
CIUDAD DE MÉXICO.- Sin duda Metrópolis, filmada en 1927, hace cien años, es una de las cumbres de la ciencia ficción que explora una distopía futurista dividida por clases sociales. Filmada por Fritz Lang (1890–1976) quien fue uno de los cineastas más influyentes de la historia, pieza clave del expresionismo alemán y pionero del cine negro estadounidense. Su carrera se divide principalmente en tres etapas marcadas por su huida de la Alemania nazi y su posterior éxito en Hollywood.

Ambientada en una ciudad futurista del año 2026 llamada Metrópolis, la película muestra el funcionamiento de la urbe con una estructura social bastante radical. Por un lado, están los pensadores, encargados de dirigir la ciudad y que viven en bonitas zonas situadas en los rascacielos. Por otro lado, se encuentran los trabajadores, encargados de lograr los objetivos que proponen los pensadores pero ambos estratos sociales deben permanecer separados por ley.

Toda esta utopía negativa de una sociedad futura está justamente en nuestro año 2026. En esta película se habla que en el futuro, 2026, habrá una sociedad totalmente desigual, donde los ricos van a ser riquisisisimos y los pobres van a ser muy pobres y muchos, Esta película habla además de la Inteligencia Artificial hay un robot que se llama María y que quiere sustituir a una rebelde del pueblo y también habla de la deshumanización que genera los sacrificios tecnológicos. Es una sociedad en la cual todo el mundo está vigilado e hiper conectado de hecho hay teléfonos donde puede uno ver la cara del otro mientras uno está platicando con él. Es una sociedad donde la ciudad es una especie de máquina, ahí se puede hablar del tecnofeudalismo, que el desarrollo tecnológico al servicio de un grupo muy pequeño.

Los trabajadores, que viven en el subsuelo en condiciones bastante precarias, están cada vez más crispados con su situación y todo indica que pronto se producirá una revolución.

Rodar Metrópolis costó 5.100.000 reichsmarks, cifra que, a día de hoy, calculando la inflación, supondría más de 39 millones de dólares, una de las más costosas en los orígenes del cine. Fritz Lang contó con una cantidad grande de extras y se filmaron cerca de 620.000 metros de película, reducidos a 4189 para su primer corte, después su duración se vio más reducida para la distribución internacional. Se utilizaron un total de 27 000 extras, se rodó en más de 310 días y 60 noches.

Metrópolis es una película muda alemana de 1927 del género de ciencia ficción dirigida por Fritz Lang y realizada por la productora UFA. Es considerada una de las grandes películas del cine expresionista alemán y de la historia del cine mundial.

El guion fue escrito por Thea von Harbou y Fritz Lang, inspirándose en una novela de 1926 de la misma Von Harbou. Metrópolis es uno de lοs pocos filmes considerados Memoria del Mundo por la Unesco. Fue el primero en poseer esta categoría, amparado en la vívida encarnación de toda la sociedad, y la profundidad de su contenido humano y social.

El argumento se basa en una megalópolis del siglo XXI los obreros viven en un gueto subterráneo donde se encuentra el corazón industrial con la prohibición de salir al mundo exterior. Incitados por un robot se rebelan contra la clase intelectual que tiene el poder, amenazando con destruir la ciudad que se encuentra en la superficie, pero Freder (Gustav Fröhlich), hijo del dirigente de Metrópolis, con la ayuda de María (Brigitte Helm), de origen humilde, intentarán evitar la destrucción apelando a los sentimientos y al amor.

El filme se desarrolla en el año 2026, en una ciudad-estado de enormes proporciones llamada Metrópolis. La sociedad se ha dividido en dos grupos antagónicos y complementarios: una élite de propietarios y pensadores, que viven en la superficie, viendo el mundo desde los grandes rascacielos y paisajes urbanos, y una casta de trabajadores, que viven bajo la ciudad y que trabajan sin cesar para mantener el modo de vida de los de la superficie. El presidente-director de la ciudad es Johan Joh Fredersen (Alfred Abel).

Una figura carismática y pacificadora llamada María defiende la causa de los trabajadores pero, en lugar de incitar a una revuelta, insta a los trabajadores a buscar una salida pacífica y tener paciencia, esperando la llegada del «Mediador», que unirá ambas mitades de la sociedad. El hijo de Fredersen, Freder, conoce a María y queda prendado de ella. Al seguirla sin que ésta se dé cuenta, penetra en el mundo subterráneo de los trabajadores y mira con sus propios ojos las pésimas condiciones en que estos viven y trabajan, así como el desdén absoluto de los propietarios, que prefieren traer más trabajadores para que las máquinas no se detengan, que auxiliar a los que sufren accidentes en ellas. Asqueado por lo que ve, Freder decide unirse a la causa de María.

Sin embargo, Fredersen se ha dado cuenta ya de las actividades de María, y temiendo una revuelta de los obreros, decide solicitar la ayuda del científico Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), quien a su vez le muestra un robot antropomorfo de su invención. El robot de Rotwang puede tomar tanto la conducta como la apariencia de una persona, así que deciden suplantar a María.

Al robot se le manda promover los disturbios y el descontento, para así permitir a Fredersen lanzar una represión violenta contra los trabajadores. Lo que desconoce Fredersen es que el robot contiene el espíritu de Hel – la que había sido esposa de Rotwang, que tuvo un amorío con el director de la ciudad y falleció al dar a luz a su hijo Freder – y que Rotwang utilizará al autómata como instrumento de venganza contra el presidente de Metrópolis, su hijo y, contra toda la ciudad.

La verdadera María es hecha prisionera en la mansión de Rotwang, en Metrópolis, mientras el robot la suplanta y lanza discursos incendiarios, y además comienza a seguir las iniciativas de Rotwang en su plan de venganza. Se transforma en bailarina exótica en el prestigioso cabaré Yoshiwara, y así excita a los asistentes y nubla su razón para promover la discordia y la decadencia entre los jóvenes adinerados.

Siguiendo los malos consejos del robot, los trabajadores inician una revuelta y destruyen la «Máquina Corazón», que proporciona la energía que hace funcionar todas las demás maquinarias de Metrópolis. La destrucción de la máquina también provoca que los tanques de agua de la ciudad se aneguen, e inunden el submundo de los trabajadores, quienes, cegados por el discurso del robot, han descuidado la seguridad de sus hijos, que terminan siendo rescatados por Freder y la verdadera María.

Al darse cuenta de su grave error, los trabajadores, desesperados, salen a la superficie en busca de su «enemiga en la ciudadela», la presunta María. La muchedumbre invade el distrito de diversiones de la ciudad y captura a la falsa María, a la que atan a una estaca y prenden fuego, mientras Freder observa todo y se desespera.

Pero pronto se dan cuenta de que esa María es una impostora, al arder sus carnes falsas y quedar al descubierto el robot, y al ver a la verdadera María ser perseguida por el enloquecido Rotwang en los tejados de la catedral de la ciudad. Freder persigue a Rotwang y se enfrenta con él, hasta que Rotwang se precipita del tejado hacia su muerte. María y Freder retornan a la calle y van al encuentro de Joh y Grot (dirigentes de la ciudad y de los trabajadores) y dejan entrever.

Con el lema «Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein» («Mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón»), que debe interpretarse como la necesidad de que la capacidad de amar del ser humano reúna a la razón y la fuerza, se reconcilian el magnate Joh Fredersen y los trabajadores de Metrópolis gracias a Freder, tres componentes simbólicos: razón, trabajo y corazón.

La banda sonora original fue escrita por el compositor Gottfried Huppertz y concebida para una gran orquesta sinfónica. La banda sonora está influenciada por la música de Richard Strauss y Richard Wagner, combinando el timbre orquestal clásico con toques de modernismo que sirven para describir la Ciudad de los Obreros. La banda sonora de Huppertz fue grabada de nuevo en el año 2001 por la Deutsche Radio Philharmoniker Saarbrücken acompañando a la nueva edición en DVD. La partitura de Huppertz también ha sido interpretada por distintas orquestas de todo el mundo en espectáculos en directo y proyecciones de la película.

Existen además una gran cantidad de músicas alternativas para el filme. En 1975, la BBC publicó una composición electrónica para la cinta creada por William Fitzwater y Hugh Davies. En 1984, el productor italiano Giorgio Moroder escribió una banda sonora pop que contó con la colaboración de distintos músicos de la época, entre ellos Freddie Mercury y Bonnie Tyler. La ya desaparecida agrupación de cine mudo Club Foot Orchestra estrenó su versión de Metrópolis en el año 1991.
AM.MX/fm

 

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