ISEGORÍA: ¿Proceso o instantánea?

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Sergio Gómez Montero*

Este lirismo en fin inválido y tullido
soportando el terrible secreto de sus ansias
su pólvora de odios su pasión de metales

G. Diego: “Este lirismo ciego”

 

Hace aproximadamente 30 años atrás leí de Pierre Bourdieu dos libros (Intelectuales, política y poder y La distinción) que parecieran estar escritos para esta época (¿o acaso será al revés: que esta época está escrita para esos libros?) Como fuera, con el segundo me enseñé a entender dos cuestiones básicas: la primera, la calidad de procesos de las cuestiones electorales y la segunda, el sentido de instantánea (de fotografía) de las encuestas, pues ellas se reducen a eso: a reproducir el instante. Con el primer libro, desde que lo leí aprendí el carácter oportunista de los intelectuales, quienes por lo común están ahí para servir al mejor postor al momento en que éste los llame para protegerle las espaldas, como hoy está sucediendo precisamente entre nosotros: triste papel de serviles, siempre, el de esos individuos.

Pero, ¿cómo es que se cruzan hoy encuestas, empresarios e intelectuales? De una manera muy extraña, comenzando por el hecho de que el INE a estas alturas del partido declara que las encuestas, como parte del proceso electoral, no tienen ninguna validez, pues lo único que vale en ellos es el voto y su conteo. Si así es, reconociéndolo, ¿por qué el Instituto encargado de organizar y validar el proceso electoral permite el cachondeo de las encuestas si ellas no sirven ni valen para nada, mientras sí permite que los empresarios amenacen a sus obreros y violenten así flagrantemente el que el voto sea libre y secreto? Y finalmente los intelectuales orgánicos (Krauze el mayor, Bartra, Said, Woldenberg y los gacetilleros de todos los días), quienes abogan desde tiempo atrás por la modernización de la democracia en México, que implica poner al régimen político en turno al servicio del neoliberalismo y por eso, desde 18 años atrás, necios militan en contra de AMLO, aunque a veces le tiran una sonrisa de pasada. Triste manera de coincidir de estas tácticas turbias y aviesas…, pero más tontos nosotros si siguiéramos confiando y cayendo en la trampa que ellas significan.

Se ha afirmado ya con anterioridad que la lucha política es una lucha sin cuartel en la que no se puede ceder en ningún momento, porque eso, de por sí, significa dejar terreno al enemigo y eventualmente perder en la batalla. Múltiples son los ejemplos que existen al respecto, y por eso hoy, entre nosotros, sería ingenuo pensar en la buena fe de nuestros contrincantes, quienes son capaces de llegar hasta lo último, al fraude, como lo han demostrado para vencer. Caer en ese juego sería absurdo, pues, y por eso es necesario ir hasta el final del juego para no caer en los chanchullos del enemigo, pues en cuestiones electorales se trata de alcanzar la victoria tanto en cuestiones prácticas como teóricas y en ninguno de esos campo se puede ceder mínimamente.

En política todo es batalla hasta alcanzar la victoria, hoy que está más cerca que nunca.

*Profesor jubilado

gomeboka@yahoo.com.mx

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