Triste balance del encuentro de Peña Nieto con militares

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Foto: Estadomayor.mx

Isabel Arvide

Organizar un acto político, para algunos, producto de la desesperación, con militares y sus familias pudo haber sido una mala idea presidencial. O de sus asesores. Lo cierto es que las críticas se acumulan. En todos los aspectos. Que organismos de derechos humanos han aprovechado las palabras presidenciales, su discurso estilo cantante de rock, para recordar las imágenes terribles de la tortura realizada por una policía militar, uniformada con “el uniforme de la patria”. ¿Necesitan una defensa política los militares?

El supuesto “fustigamiento”, las ofensas que habría proferido Andrés Manuel López Obrador no parecen motivo suficiente para gastar millones de pesos en un acto masivo, para traer a militares y sus esposas desde las ocho de la mañana para esperar varias horas por un discurso con tintes electoreros.

Lo peor fue la distribución de hojas de papel, por los organizadores militares del evento, donde estaban escritas las “porras” que debían gritar los militares, al peor estilo priista, como si Peña hubiese “alquilado” a los militares de escenografía. No les habló el comandante supremo de las fuerzas armadas, al decir de muchos de ellos, sino un político en campaña que quería decirle algo a otro político, también en campaña.

Lo peor fue que se corrió el rumor entre los militares de que Peña anunciaría un aumento de sueldo.

En su sexenio Felipe Calderón mostró su “militarismo”, su aprecio por las fuerzas armadas, precisamente así, aumentando sus haberes. De ahí, de esta errónea percepción castrense, vino una gran decepción. Los militares ganan mucho menos dinero que los policías. Que los policías estatales corruptos y que los policías federales que, junto con ellos, participan en operativos contra los criminales.

La diferencia de sueldo es inmensa. El policía federal que menos gana percibe 19 mil pesos, el soldado gana 10,480 incluyendo en esta suma una ayuda de despensa por 365 pesos. A esto agreguemos el abismo entre los jefes. Mientras un general de división gana, oficialmente, 122 mil pesos, un comisario general, es decir su jefe, el puesto de mayor jerarquía en la policía federal tiene un ingreso superior al del primer mandatario: Alrededor de 263 mil pesos mensuales. Una diferencia abismal.

Los policías federales que van a operativos, en los que también participan los soldados, se hospedan en hoteles de lujo y, obviamente, tienen viáticos o hacen sus comidas en el mismo hotel. Los soldados duermen muchas veces en el suelo. Y no hablemos de lo que comen… baste saber que prefieren comprar sopas “Maruchan” para alimentarse. Esta diferencia, la falta de casas para los soldados, los cabos, la tropa que son quienes siempre están adelante en las batallas, es la pudo haber atendido el Presidente Peña.

Aunque tal vez, se me ocurre imaginar, no sea totalmente su responsabilidad sino del titular de la Sedena que no le ha pedido con suficiente insistencia un trato mejor para sus soldados.

No está de más agregar que los soldados, la tropa, quienes cumplen órdenes superiores, son también quienes van a la cárcel. Precisamente por obedecer. Por hacer bien su trabajo. Tal vez a ellos no les importe ser “fustigados” sino contar con un abogado que los apoye, que los saque de la cárcel.

Cambiar leyes militares para, por ejemplo, no quitar el sueldo, el haber, a los militares que están detenidos… que no han sido sentenciados, o sea respetar el principio de inocencia constitucional, podría haber ayudado mucho más a los militares en su ánimo, en su espíritu, en su seguridad que el discurso presidencial y algunas selfies… Y si se cambiase la absurda, profundamente rechazada Ley de Retiro que le quita el grado inmediato superior a los militares, precisamente para efectos de retiro, estarían mucho más contentos que con los “halagos” de Peña Nieto.

Arreglar el desorden, que causa tanta irritación, de haberles quitado el grado a los médicos militares recién egresados también hubiese ayudado. Simplemente para que puedan ser, formalmente, jefes de las enfermeras. Ahora, por los cambios de Cienfuegos, salen de la Facultad de Medicina con el mismo grado que si hubiesen ido al H. Colegio Militar.

Hay tantas realidades que enojan, profundamente, a los militares que era muy fácil congraciarse con ellos. Apapacharlos en el mejor de los sentidos… No fue así. A todo esto, habrá que agregar la presencia de oficiales, son también militares, del Estado Mayor Presidencial, aparentemente armados, que seguían en sus desplazamientos al Presidente Peña para “protegerlo” de los militares y sus familias… ofensa innecesaria que los organizadores, que el alto mando permitió.

Los memes que circulan, la divulgación de los textos con instrucciones para gritar porras a Peña Nieto, y lo que dicen los militares entre ellos, habrán de significar por encima de todo este, desafortunado, encuentro.

@isabelarvide Estadomayor.mx

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