● La Inteligencia Artificial reduce procesos regulatorios de horas a minutos y convierte la velocidad en un estándar que obliga a las organizaciones a replantear los flujos internos para sostener crecimiento.
● El 65% de las organizaciones en el mundo utiliza IA de forma regular en, al menos, una función del negocio; el compliance está entre las áreas con mayor adopción.
● A nivel global, 78% de líderes prioriza la automatización y 43% la utiliza para hacer monitoreo regulatorio y anticipar riesgos; para Cora, esta tecnología complementa el trabajo humano, reduce tareas manuales y permite a los equipos enfocarse en cuestiones más estratégicas.
CIUDAD DE MÉXICO.- Un proceso de compliance que antes requería horas de revisión de documentos, validación de información y seguimiento manual puede resolverse en minutos con Inteligencia Artificial (IA).
“El cambio no solo acelera estos procedimientos, también redefine cómo operan las empresas frente a auditorías y exigencias regulatorias, especialmente en sectores con alta carga normativa como financiero, energía, salud, alimentos y bebidas y telecomunicaciones”, explica Francisco Mijares, Co-Founder y CEO de Cora, compañía especializada en la automatización y gestión del cumplimiento regulatorio con inteligencia artificial.
La presión sobre las empresas no está solo en incorporar esta tecnología, sino en operar al ritmo que su adopción exige. El informe State of AI 2024 de McKinsey & Company señala que 65% de las organizaciones a nivel global utilizan IA de forma regular en al menos una función. Al mismo tiempo, Deloitte reporta que 78% de los líderes considera la automatización prioridad y 43% ya la usa para monitoreo regulatorio y anticipación de riesgo.
Menos operación, más enfoque estratégico
Esta transformación se ve con mayor claridad en áreas de compliance donde todavía más de la mitad del tiempo se va en cargar documentos, revisar formatos y seguir fechas límite. Son tareas repetitivas, propensas a errores y difíciles de escalar cuando aumenta el volumen o la presión para responder rápido.
“La tecnología, y en particular la IA, no reemplaza a las personas, las potencia. Reduce la carga manual y libera tiempo para que los equipos se enfoquen en lo que realmente importa, como analizar, decidir y gestionar. La automatización deja de ser solo eficiencia operativa y se convierte en capacidad estratégica”, afirma Mijares.
En México, Cora ha procesado más de 7,000 trámites regulatorios completados en 8 sectores sin registrar sanciones. El punto ya no es si la IA hace más eficiente el compliance, sino si las empresas pueden responder con agilidad, reorganizar su estructura y reducir errores. Ahí es donde se concentra la presión, en tres frentes clave:
● Velocidad: procesos que antes absorbían horas o incluso semanas ahora se resuelven en minutos.
● Estructura: los equipos dejan de enfocarse en captura y revisión para concentrarse en validación de criterios, gestión de excepciones y supervisión.
● Riesgo: cuando una empresa mantiene esquemas manuales en un entorno que ya se automatizó, amplía su exposición a omisiones, vencimientos y respuestas tardías frente a auditorías o cambios regulatorios.
“Las compañías que rediseñen sus flujos internos para integrar la IA ganarán margen operativo real. En cambio, quienes solo digitalicen sin transformar su estructura seguirán cargando las mismas ineficiencias, ahora en formato digital”, concluye el CEO de Cora.
AM.MX/fm
