Sendero Político: Aspiraciones criminales y las comunidades modelo

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Crea el gobierno comunidades modelo para rescatarlas de la delincuencia

Reconstrucción del tejido social en Tierra Caliente

José Cruz Delgado/

De verdad que son alarmantes los datos que dio a conocer la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, Dolores Ángeles Nazares, al revelar que en los municipios de tierra caliente en Michoacán, el 50 por ciento de los menores de edad, su aspiración de vida es ser sicario al servicio de la delincuencia organizada.

Su observación puede ser exagerada o no, pero al fin y al cabo son números que deben alertar a las autoridades y buscar alternativas para que estos niños no caigan en las garras del crimen organizado.

En rueda de prensa, para anunciar el concierto “Michoacán Canta por la Paz”, reconoció que en diversos talleres realizados a escuelas de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria detectaron que de cada 10 niños, cinco aspiraba a ser parte de las filas de la delincuencia organizada.

Señala que le preguntaron a los niños que representaba para ellos la paz y que es lo que querían ser de grandes y ahí fue donde revelaron lo que ellos pensaban que era la paz y es muy preocupante porque son niños pequeños desde kínder hasta la preparatoria, pero se enfoca más en los niños de primaria”, lamentó.

Precisó que los municipios donde los menores de edad muestran gran interés por el narcotráfico y actividades ilícitas es en Apatzingán, Buenavista, Aguililla, Coalcomán y Tepalcatepec.

Aunque parezca exagerado, pero hay muchos menores de edad que traen un arma fajada al cinto y muchos más buscan la manera de comprarse una, es decir, cambian sus juguetes por armas y sueñan con traer una “trocota” con música de narcocorridos a todo volumen, fajos de billetes y un “cuerno de chivo”, pero para lograrlo es necesario enrolarse en el narcotráfico, cosa que no es difícil pues en sus regiones es muy común esa actividad y son presa fácil de las organizaciones criminales.

Es por ello que en aras de abatir las estadísticas de violencia y cambiar la percepción de los menores de edad, Nazares informó que a la par están realizando otro tipo de programas como “Escuelas Territorios de Paz” que consiste en capacitar al personal de las instituciones educativas para erradicar en su totalidad el bullying.

A la par realizarán el rescate de espacios públicos para recuperar cerca de 4 mil calles en los 113 municipios del Estado que están dominadas por la delincuencia organizada.

Además de se pretende recabar más de 5 mil juguetes que no utilicen pilas para cambiarlos por  bélicos en comunidades rurales y con ello fomentar la cultura de la paz en los menores de edad.

Es lógico que los niños piensen en ello, pues es común ver a los adultos en lujosas camionetas, un arma fajada al cinto o un “cuerno de chivo” cruzado en la espalda, principalmente en los municipios serranos y marginados de la Tierra Caliente de Michoacán.

Se comenta que había comunidades como Úspero, donde sus habitantes eran convocados en las escuelas para salir a sumarse a los bloqueos carreteros, allí los integrantes de la delincuencia decidían quienes debían subirse a los tráileres y quienes les prendían fuego.

Después, cuando los delincuentes saqueaban la mercancía de los transportes, lo repartían entre los pobladores, a manera de pago por su “apoyo” a su organización. Esta historia se repitió en muchas ocasiones, y la gente se sumaba a los bloqueos o al espionaje para proteger a los grupos delictivos, por la coerción y las amenazas. “Antes vivían con miedo, y la gente, ya sea por ignorancia, en algunos casos por necesidad, entonces la gente jalaba con los grupos de la delincuencia y hasta eran tapadera de sus acciones”. Hoy hay tranquilidad.

“Cuando se registraban los bloqueos, los delincuentes quemaban los camiones y los tráileres, y luego repartían la mercancía en el pueblo, ese era su pago por el apoyo de la gente. Por ello, muchos los apoyaban, por necesidad y veían en esas acciones una oportunidad para conseguir algo, porque en Úspero no había trabajo, no había programa sociales, no había jornales para el campo, y el poco trabajo que había, los salarios eran muy bajos”, “Así fue como ellos (los delincuentes) fueron ganando el apoyo social, no de todo el pueblo, pero sí de muchos que iban a los bloqueos por necesidad”.

Hay que reconocer que el gobierno del estado, que encabeza Silvano Aureoles Conejo, se ha enfocado en la reconstrucción del tejido social; por esta razón, las comunidades modelo que se han impulsado ya son un sello distintivo de su gestión. El objetivo central es la cohesión comunitaria, la cual se puede definir como el resultado de un proceso por el cual las sociedades construyen oportunidades, relaciones, identidades, incentivos y lazos para que las personas alcancen su máximo potencial.

Para regenerar el tejido social se busca involucrar a todos los vecinos a participar en la reconstrucción de las comunidades, de sus casas y en la de sus vecinos, fomentando la comunicación, unión y ayuda mutua”, sostuvo Tinoco Soto.

En las comunidades modelo se ha creado un esquema de participación ciudadana, lo cual fomenta las relaciones entre los habitantes, quienes identifican los problemas, tanto sociales como de infraestructura; realizan la gestión para combatir dichos problemas, supervisan las acciones y/o programas, y organizan reuniones periódicas para la evaluación pertinente, todo teniendo como base los Comités Ciudadanos.

A la fecha, Michoacán cuenta con cuatro comunidades modelo: Cenobio Moreno, municipio de Apatzingán; Úspero, municipio de Parácuaro; Pinzándaro y Felipe Carrillo Puerto (La Ruana), municipio de Buenavista. Estas localidades fueron afectadas por la violencia, pero gracias a la intervención de la actual administración estatal se ha regenerado el tejido social.

Así, las llamadas comunidades modelo, ubicadas en la zona de la Tierra Caliente, contarán también con nodos de la Universidad Virtual, a partir de este año y el objetivo es hacer llegar a estos lugares opciones de estudio y preparación, a fin de que los jóvenes no elijan sumarse a acciones delictivas en esas zonas. Las comunidades modelo donde operarían estos nodos son Cenobio Moreno, La Ruana y Pintzandarán.

Se les conoce como comunidades modelo por la implementación de programas gubernamentales que permitieron rescatarlas de grupos delincuenciales que operaban en ellas y las tenían como bastiones. Hoy llegó la paz y la tranquilidad en dichas comunidades.

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