La Revolución Mexicana perdió su génesis social radical: Víctor García Colín

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Librería In Tlalli In Tlapalli

Por: David Somellera

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de noviembre (AlMomentoMX).-En Orizaba número 13 en la colonia Roma se encuentra un local que da servicio como una librería de ocasión especializada en la literatura mexicanista. El librero que atiende es Víctor García Colín. Su librería tiene una biblioteca abierta en la parte de atrás del local en donde el visitante puede pasar a leer los libros que tiene el señor Víctor en existencia que ha publicado la Sociedad Cultural In Tlilli In Tlapalli que se distribuye por medio de la librería, que lleva el nombre de esta sociedad.

Ahí se puede uno preparar un café, y disfrutarlo sentado en una mesa amplia. Es un oasis para resguardarse del bullicio y dedicarse a la lectura sin interrupciones ya que es como un bunker que logra aislar el ruido del exterior. Los miércoles y jueves se dan clases de la lengua mexicana o aztekana. En el local a cualquier hora empiezan a circular todo tipo de personajes que en todo momento hablan de política, están ahí para el negocio de la compra y venta de libros usados.

Los libros que se pueden encontrar son de todo tipo, desde religiosos hasta manuales de cocina, hay toda una sección especializada en las épocas de gestación de la nación mexicana;  Historia antigua de México, Independencia, y Revolución Mexicana. También hay libros de arte, filosofía política, así como libros que publica la misma librería, como el libro de Luis Flores Torres Expresiones aztekanas. También se venden rediciones de connotados mexicanistas como Ignacio Romero Vargas Iturbide así como también de la investigadora Eulalia Guzmán.

Don Víctor trabaja una línea de investigación sobre la mexicanidad como un fenómeno de resistencia cultural, del cual él es parte como difusor de la crítica a la élite política mercantilista que conforman los partidos políticos. En su librería reúne a los historiadores, cronistas y científicos sociales que han descrito  los eventos históricos, así como biografías de personajes que han participado en la “otra historia de México” que ha ido a contracorriente de la historia oficial que va desde la época prehispánica hasta la época contemporánea.

Don Víctor es parte de una corriente que se disgregó de un grupo grande de mexicanistas autonominados como “Movimiento Confederado Restaurador de las Culturas del Anauak” que congregó hacia finales de los años 60 del siglo pasado el abogado Rodolfo Nieva López.

En este trabajo mostraré parte de las pláticas que he sostenido en los últimos días con el señor Víctor en su propia librería. Conversamos de su oficio, de la génesis de la mexicanidad, así como de su postura sobre la corriente nacional revolucionaria que impulsaron sus antepasados, quienes participaron en la Revolución Mexicana.

La Revolución fue un levantamiento en armas de diversos grupos sociales debido a la desigualdad y autoritarismo del Porfiriato. La celebración de esta fecha se ha ido diluyendo en su fondo social, y últimamente  se ha traslapado por la mercadotecnia del “Buen fin” para aprovechar los descuentos del fin de semana de la Revolución, más barato del año.

El señor Víctor despacha sentado atrás de su máquina registradora, rodeado de libros, y de papeles en donde escribe sus textos para publicar, ejerce el oficio de librero desde hace más de 40 años, participó en la revista Regeneración, actualmente pública de manera trimensual la revista de nombre “El Guerrero Solar”. Su esposa e hija le ayudan diario a llevar los asuntos de la librería.

¿En dónde nació usted y a qué se dedicaba su familia?

Yo nací en la colonia Morelos, somos cinco hermanos, yo soy el mayor. Antes cada barrio se dividía en tareas o estructuras productivas, por parte de la familia de mi papá eran peleteros y trabajaban en Santa Cruz Acatlán, en donde originalmente estaba el rastro. Mi padre el señor Nicolás García Colín Portilla fue un héroe nacional, no fue religioso, era ateo, su única religión era la patria, a él le tocó pelear en la II Guerra Mundial, fue condecorado por la Interpol. Mi abuelo el señor Rosendo García Colín peleó en la Revolución, fue parte del Partido Liberal. De parte de mi mamá mi tío abuelo fue Genovevo de la O quien peleó al lado de Zapata.

El último de izquierda a derecha es el abuelo paterno Rosendo García Colín
General Genovevo de la O, tomada de Internet

¿Entonces no heredó el oficio de librero de su familia?

No, el oficio de librero antes se heredaba de padres a hijos, pero dentro de los libreros de viejos, hay también quienes no descendemos de familias de libreros. Aunque todos los que andamos regados, tenemos a un padre que es el señor Francisco Saavedra. Este señor en plena revolución su mamá se lo entregó a una familia de libreros que eran los Carrillo.

Ahí Saavedra aprendió el oficio. Él nunca quiso poner librería, pero tenía sus conocidos que le avisaban en donde había material y se hacía de ellos. En aquellos años, había también otro librero de apellido Navarro que le compraba a Saavedra.

Así fue como se empezaron a formar una serie de libreros, entre ellos estaba Fernando Villanueva Sánchez, que fue quien me enseñó el oficio de librero, él aprendió de Saavedra. Yo todavía conocí a Saavedra, sabía cinco idiomas, este señor nos contaba, que en los años posteriores a la Revolución las bibliotecas de los criollos se usaban para cocinar, por lo que según cuenta, se perdieron muchos documentos sobre grupos combativos como los plateros, que posteriormente se levantaron como zapatistas.

¿Cómo se volvió un librero independiente?

Vendía libros en la lagunilla cuando conocí a Fernando Villanueva Sánchez porque era conocido de mi papá, así que no me costó mucho trabajo entrar al gremio. Como lector pobre me veía en la obligación de revender los libros, que constantemente estaba leyendo. Trabajé para algunos libreros organizando bibliotecas y comprando lotes. También distribuí libros porque antes el librero iba a la casa de los clientes a vender los materiales. Después de un rato de tratar con Villanueva, me llamó un día por teléfono y me dijo que me fuera a credencializar como librero en un momento en que el gobierno estaba dando oportunidades a este gremio para tener un lugar fijo. Y así lo hice.

¿Cómo le va en el negocio de la venta de libros en estos días?

Pues va y viene la cosa, ahorita está muy bajo, yo lo atribuyo a que van a derrumbar tres inmuebles aquí cerca en la calle de Puebla, eso hace que la gente no venga, además los medios se encargaron de magnificar lo del terremoto, mucha gente se ha ido de esta zona, y si a esto le suma que los salarios son raquíticos, pues no hay dinero para comprar nada. La crisis en la que estamos es porque los salarios no han subido en al menos en cinco sexenios. Antes por ejemplo mi papá nos mantenía a todos, aunque mi mamá también trabajaba. Pero antes se podían sostener dignamente una familia de hasta de 8 elementos, que es como antes eran las familias. Antes había una mayor capacidad de compra, se cubrían todas las necesidades al menos de vivienda y educación, los sueldos no suben desde López Portillo, y por otro lado la vida se ha encarecido muchísimo. Los únicos sueldos que suben son los de los diputados porque ellos mismos se los suben, y para el pueblo son puras tortas pintadas.

¿Cómo vislumbra el futuro para el negocio de los libros?

Creo que el fenómeno del libro le pasará como a los otros medios; cuando apareció la radio, todos pensaron que el periódico iba a desaparecer, pero no desapareció, sólo redujo sus espacios, luego aparece la televisión y se creyó que desaparecería el radio y los periódicos y nada de eso ha pasado. El libro también verá reducido sus espacios con la aparición del Internet, muchos negocios de libros van a tronar porque la gente no lee, aunque el gobierno se gaste miles de pesos en campañas a favor de la lectura. El libro va a sobrevivir bajo nuevas condiciones; la primera y más importante es que se va a volver un objeto muy caro, casi inaccesible que ya lo es. No es posible que un libro se haya colocado por arriba del salario que gana un ciudadano de a pie. Antes yo vendía libros en la Lagunilla por un peso o por cincuenta centavos, si alguien ganaba 18 pesos de salario mínimo cuántos libros crees que podía comprar, pues varios. Hoy un libro te puede salir en 100, 300 o 500 pesos según los gustos, ¿usted cree que el pueblo puede pagar esos precios?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo ha sido su acercamiento a los libros?

El libro da calidad a la vida y marca nuestra existencia. Los jóvenes de mi época estuvimos enmarcados dentro del pensamiento radical, en el acenso de la revolución socialista, todos nosotros obligados por las circunstancias leímos a Marx, leímos a Lenin, leímos todo el pensamiento revolucionario, y fue ésta la que también determinó nuestra lectura. Cada libro es una puerta y cada puerta, lo lleva a otras puertas, entonces se entra a la cultura, que es un laberinto, en donde se abren y cierran puertas hasta perderse. Cada libro tiene una serie de soluciones, y desata una serie de preguntas. Y en el laberinto de la vida, hacia el final cuando está uno ya viejo, es cuando se arrepiente de haber leído muchas cosas que no le sirvieron, y se da cuenta uno de la incapacidad de leer todo lo que tiene uno que leer porque no alcanza el tiempo.

¿Me puede hablar del origen de la revista del “Guerrero Solar”?

Antes del “Guerrero Solar” como una revista crítica y de restauración cultural, existió la revista del “Izkalotl” que fue el órgano de difusión del Movimiento Confederado Restaurador de las Culturas de Anauak, que funda el abogado Rafael Nieva López. En los años sesenta del siglo pasado y poco antes, se dieron los movimientos de restauración en países de América Latina. Estos movimientos abogaban por la construcción de partidos con estructuras que permitieran defenderse de la rapiña de los extranjeros. Aquí no sería la excepción, se intentó echar a andar el partido mexicanista, pero algunos creyeron que ese no era el sentido de la mexicanidad. Esto culminó con el asesinato de Nieva López. De esta forma el movimiento quedaría dividido. Habría varios continuadores como Amador Vázquez, su hermana la maestra María del Carmen Nieva López, también participaría en la continuación de esta revista ya sin el señor Rodolfo Nieva, la maestra Rosita Aguirre. El papá de esta señora fue un conocido mexicanista, de nombre Manuel Aguirre Romo que escribió el libro Guadalajara Ciudad Errante. Pero como no todos estábamos conformes de quienes ya le empezaban a meter mano, así como la incorporación de gente ajena que participaba en su edición, al cumplirse los 500 años de la invasión española en 1992, un grupo de interesados en discutir estos temas, la mayoría difuntos, trabajaban en el periódico El Nacional como el periodista Jaime Bravo y Luis Felipe Bustamante, quienes en aquella época eran parte del grupo.  Tanto ellos como otros, nos vimos en la necesidad de crear un periódico, por lo que en el número cero de “El Guerrero Solar” se plantea el desarrollo y objetivos que se seguirían. Este año el Guerrero Solar cumple 28 años de publicarse ininterrumpidamente. Empezó de una hoja y luego ya fue de menos a más, comienza a integrar las secciones que se habían planteado de origen.

¿Cómo entró usted al movimiento de la mexicanidad?

Yo tomé clases de la lengua mexicana en la Tlamatilis, este centro mexicanista duró de 1976 a 1984 y se encontraba  en el centro, entre las calles de Donceles y Palma. Uno de los principales exponentes de este organismo fue el Ingeniero Luna Cárdenas. El nacionalismo mexicano tiene varias aristas; habría que considerar que algunos se apegan a que los mexicanos existimos como nación desde tiempo inmemorial, y que pertenecemos al movimiento restaurador. Otra idea del nacionalismo es la que aporta Andrés Molina Enríquez, quien pensaba que el nacionalismo mexicano es una mezcla de dos razas la europea y la mexicana por lo que somos diferentes de la raza de origen. Para él lo nacional era la posibilidad de imponerse frente a los demás, en especial frente a los Estados Unidos. Los mexicanos somos de una raza superior ya que somos producto de una “mezcla” de razas. Con el paso del tiempo se integraron muchas corrientes al movimiento restaurador de la cultura. La mexicanidad dice que el mestizaje existe porque nos adaptamos al medio, como diría Molina Enríquez somos una nueva raza y por las cualidades heredadas nos debemos de imponer a los demás ya que el “mestizo” puede sobrevivir en todo tipo de climas. Lo que caracteriza a las sociedades mestizas es su capacidad productiva, al contrario de las razas puras que han sobrevivido como parásitos a la sombra de las razas explotadas.

¿A quién considera usted su maestro en cuanto al fenómeno de la mexicanidad?

El ingeniero Luna tuvo mucho peso en la Tlamatilis, yo fui su alumno tardío, lo conocí muchos años más tarde. Mi hermana por ejemplo lo tuvo como maestro en la secundaria 6. Yo siendo niño conocí los escritos de Luna por ejemplo el de Prehistoria Americana, este libro me permitió entender la realidad más allá de la óptica del materialismo dialéctico e histórico. Como librero de viejos, me di a la tarea de conseguir los libros del ingeniero Luna Cárdenas. Cuando ya lo conocí en la Tlamatilis, le llevé una serie de folletos que había conseguido, y así nos reconocimos como maestro y alumno.

Don Víctor García Colín

¿Qué es la mexicanidad para usted?

La mexicanidad es un fenómeno social, que se manifiesta como una hidra de muchas cabezas. Nace cuando el movimiento restaurador en la Revolución Mexicana queda en manos de indios y mestizos, y ya no en manos de descendientes de gentes de cargo. El zapatismo se lanza en contra del caciquismo, que es ahí en donde se refugian todos los hijos de la gente con cargo. El mexicanismo de hoy nace en la parte más radical del zapatismo, ahora la mexicanidad ha ido cambiando y se ha ido adaptando a las nuevas condiciones. La mexicanidad ha sido una serie de propuestas de un fenómeno social que ya tiene más de 100 años. De alguna forma unos somos relevos de otros. Nadie es el creador de este fenómeno, hay quienes se quieren apropiar de lo mexicano, y se erigen como los máximos conocedores, pero lo que me extraña es que nunca dicen dónde aprendieron lo que saben, y quien los enseñó.  El movimiento mexicanista ha sido organizado por personas comprometidas, como puede ser doña Juana Belén Gutiérrez, ella estructuró a los diferentes grupos cívicos que se formaron después del zapatismo, doña Juana sacó también muchas revistas y publicaciones desde finales del siglo XIX para contribuir a la restauración de la causa mexicana. Cada generación entrega gente para que siga en la lucha de la causa, y la causa se adapta y ha sobrevivido hasta hoy. Se ha dicho que el movimiento mexicanista es un movimiento que no se mueve, la falta de un centro ha hecho que la gente se disperse. La única forma de entrar a la mexicanidad es por medio de la mexicanidad, considerando que ésta no busca el poder sino retomar las formas de producción y economía mesoamericanas que son las que prevalecen en las comunidades indígenas.

¿Cómo fue que la Revolución Mexicana integró a las diversas corrientes socialistas que tiempo después silenciaron?

La Revolución Mexicana influyó otros países, aquí en México el mito de la revolución, sí se llevó a la práctica, la Revolución Mexicana cimentó las diferentes tesis de las diversas corrientes que componían el socialismo de aquella época. Lo que se institucionalizó es una revolución a través de una estructura sindical, que tuvo una serie de propuestas sociales que le dieron sentido a la revolución. Muchos desconocen las ideas de aquella época, se alegaba que el PRI por su constitución corporativista se componía de sectores radicalizados, que querían un Estado mexicano obrero, muy cercano al proyecto socialista. Los partidos políticos nacen como una estructura de contención como el PAN para frenar la radicalización del partido oficial. La izquierda que había sido parte del mismo Estado como el Partido Popular Socialista de Lombardo Toledano hablaba de radicalizar al PRI. La Revolución Mexicana que fue democrática y burguesa, había que conformarla como un Estado obrero y campesino, el poder se ejercería desde las corporaciones o sindicatos obreros que formaban diversas corrientes socialistas, se habló de un socialismo evolutivo, de un socialismo parlamentario, los zapatistas hablaban de un socialismo agrario. La clase obrera que había ganado la Revolución se llamaban anarco-sindicalistas, todas las corrientes se llamaban socialistas, por lo que las izquierdas no fueron ajenas al proceso de Revolución. No hay que olvidar que el movimiento del 68 partió de un conflicto interno del PRI, cuando el rector de la UNAM Barros Sierra se colocó al frente del movimiento en contra de Díaz Ordaz, puesto que a este último se le acusaba de tener una ideología de derecha. Díaz Ordaz descendía de Porfirio Díaz por lo que sus ideas no congeniaron con las corrientes radicales del PRI, y se enfrentaron los nacionalistas revolucionarios y los de la derecha. El partido oficial siempre ha sido un partido dividido, los radicales de la Revolución querían poco a poco como Molina Enríquez ir radicalizando las leyes, para hacer de México un país socialista. Mi papá que venía de un ala radical de la revolución veía como una aberración que la derecha y la Iglesia Católica comenzaran a adquirir fuerza. Ellos se habían educado peleando en las calles en contra de los cristeros y de los sinarquistas.

¿Cómo percibe la actualidad de la Revolución Mexicana en el contexto de crisis ambiental que vivimos?

Yo creo que los políticos ya no quieren que nos acordemos de quienes salieron a luchar por esta nación mexicana, son tan ajenos a esto que ya lo metieron al buen fin,  lo que le importa a los políticos es que se mueva la economía que hoy se encuentra paralizada, por eso se usa el pretexto de esta fecha, para que la gente compre y se endeude más de la cuenta. Porque la felicidad está en las cosas, pero ya desde el primer proyecto socialista que surge con Vicente Guerrero se decía que podía haber igualdad de fortunas, si hay más tierra que gente, la felicidad está de origen solucionada, porque hay suficiente tierra para dárselas a todos, y que todos vivieran de su trabajo. En una ocasión pasó Maximiliano por una comunidad en Puebla, ahí se paró a comer, y al final les dio unas monedas y les dijo: “tomen para los pobres”, y le contestaron que ahí no había pobres y que gracias a dios todos trabajaban. Al pueblo nunca le van a poder quitar su historia, y no fue gratis lo que se logró en la Revolución, aunque algunos digan que ya no existe. Pero la verdad es que nosotros que somos continuadores de este proceso seguimos existiendo. Necesitamos voltear a las formas tradicionales de producción y distribución que no molestan a la tierra, al contrario la cuidan. Hay que ver de las comunidades indígenas la solución que tienen a los problemas ecológicos. Porque el capitalismo fundo sus bases en los recursos no renovables. A los indígenas los tratan como niños cuando ellos tienen las respuestas a los problemas que llevan a la humanidad a su destrucción.

¿Podría platicarme de su participación en el periódico Regeneración?

Me integré a la vieja federación anarquista, fundada por Ricardo Flores Magón a comienzos del siglo XX, y sobrevivió hasta los años ochenta, su último director fui yo. Esta revista terminó a raíz de una campaña anticomunista profesional,  los viejos libertarios decidimos que el periódico debía morir como había nacido, antes de permitir que los anticomunistas se apoderaban de él. López Obrador se apropió del nombre de este periódico, con su revista de difusión política de MORENA que es “Regeneración”, pero no tiene nada que ver con este periódico que surge como un instrumento anarquista y anti-autoritario. MORENA es otro partido político más al servicio de los extranjeros.

Yo continué esta periódico anarquista a través de la revista “El Guerrero Solar” que ya tiene 28 años. Antes del “Guerrero Solar” le antecede “Regeneración” que vivió cerca de 80 años, Daniel Cabrera le entregó a Flores Magón, el “Hijo del Ahuizote” o los “ahuizotes”, una revista fundada en 1885. Esta revista  a su vez fue continuadora del “Pito Real” un periódico de 1862 que se enfrentó a Maximiliano, y que dirigió Riva Palacio, que estaba emparentado con Vicente Guerrero, quien  a su vez estaba emparentado con  una hija de Moctezuma. Así que si le rascamos este movimiento mexicanista, anticlerical y nacionalista que viene desde el “Pito Real” hasta llegar al “Guerrero solar” suman  más de 150 años buscando reestablecer la sabiduría o “Mexicáyotl” de los antiguos mexicanos a través de la  crítica gráfica y literaria.

Contacto:

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