DE ENCANTOS Y DESENCANTOS: ¿Qué culpa tienen los tamales?

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Por Mónica Herranz*

Para no desentonar, dado que el tema del día son los tamales, hablaré de ellos yo también. Pero no, no hablaré de la historia del tamal o de las propiedades o calorías que tienen, sino, de la culpa que produce comerlos; culpa además que en muchos casos imposibilita o dificulta el propósito de comerlos, que es justamente disfrutarlos.

Imagen relacionadaPensé que sería realmente complicado escribir una nota en donde en algún punto se cruzara la psicología con los tamales, pero mire como rápidamente encontramos dos conceptos fundamentales en la  psicología, la culpa y el disfrute.

Muchas personas empezaron la famosa dieta al iniciar el año, otros esperaron a la rosca de reyes y para muchos hoy es el último día, puesto que después de los tamales comenzarán, o al menos, así se lo han planteado. Pero, ¿qué pasa qué aún cuando seriamente queramos empezar no podemos? El tema no atraviesa por el alimento en sí,  sino por toda una cuestión alimentaria. ¿Realmente quiere comenzar una dieta después de este día? Valdría entonces, y para cualquier caso hacerse primero una pregunta y tratar de responderse de la manera más honesta. ¿Por qué quiero/deseo hacer una dieta?

Si parto, no sólo de entender, sino de comprender realmente de dónde viene la motivación, quizá sea más fácil llevarla a cabo, porque al comprender la motivación, se comprenden a la par los beneficios. Cuando éstos tienen que ver con el bienestar y la salud, ahí en el fondo, a pesar del esfuerzo habrá finalmente goce y disfrute por hacer algo que me proporcionará beneficios que pueden ir desde físicos hasta beneficios en la salud mental. Es decir, el esfuerzo, se verá recompensado y en ello habrá placer.

Otro cantar es cuando ni los motivos están claros o cuando no hay una comprensión seria de lo que se pone en juego tanto al cumplir con una dieta como al no hacerlo.

El tema de las dietas es muy amplio, y es importante destacar que no atraviesa sólo por lo que comemos o no comemos, sino por, como decía anteriormente, por toda una cuestión alimentaria. ¿Qué significado tiene la comida en mi vida?, ¿me relaciono con otros a través de la comida?, todos lo hacemos, la cuestión es en qué medida. ¿Veo o percibo a la comida como un gratificador?, ¿me premio o castigo a través de la comida? Así que no, no se trata sólo de plantearse afirmativamente ¡Hoy comienzo la dieta! Puede haber mucho respecto del significado de la comida que nos ayude o dificulte en el propósito de hacer y cumplir una dieta.

Al iniciarla es conveniente también hacer una estrategia mental. Para ponerlo en términos metafóricos, podríamos decir que si parte de lo esperado con una dieta es desintoxicar el organismo, también debería  ser desintoxicar la mente, en el sentido de contemplar que la salud no es sólo o no está sólo en lo que comemos sino también en lo que pensamos. Y en ese sentido, tener una relación mentalmente sana o saludable con la comida, es tan importante como lo que comemos.

Otro concepto que me viene a la mente al escribir esta nota y que tiene que ver con el goce, el disfrute, o la culpa respecto a la alimentación, es el de la frustración, emoción que aparece también frecuentemente al no cumplirse la dieta. Y ahí podemos ver como se forma uno de los círculos viciosos en temas de la alimentación. Quiero hacer una dieta y me lo planteo de manera firme y propositiva, luego sucumbo frente a alguna tentación, lo que puede generarme sentmientos como culpa, verguenza o frustración, cómo esas emociones me generan mucho malestar, entonces busco más comida con el propósito de sentirme mejor. Comer, efectivamente, me proporcionará un sentimiento de bienestar, pero ese sentimiento será pasajero, por que volveré a plantearme firmemente cumplir con la dieta, ¡ahora sí!, hasta que vuelva a sucumbir y me vuelva a sentir mal y vuelva a comer lo que no debo, y así sucesivamente.

Por lo tanto, si va a comer tamales el día de hoy, gócelos, disfrútelos, y si se ha propuesto iniciar una dieta después de este día, trate de que sea desde la responsabilidad, con usted, con su cuerpo, con su salud mental y física. Evite las dietas milagro o las dietas restrictivas que a lo más seguramente provocarán una buena descompensación en el organismo. Busque el apoyo de un nutriólogo, haga una dieta sólo si lo necesita y procure que sea una dieta adecuada para usted. Si lo considera conveniente, busque también el apoyo de un profesional de la salud mental. Un abordaje integral puede ser una de las claves del éxito a la hora de plantearse llevar a cabo una dieta.

* Mónica Herranz
Piscología clínica / Psicoanálisis
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