Cuando Brasil rompió la racha invicta de Alemania

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Luis Alberto García / Moscú

*Único gol de Gabriel Jesús para vencer en Berlín al campeón.

*Eso no alivia el recuerdo del fatídico 8 de julio de 2014.

*Nadie olvida la pesadilla de la derrota en el estadio Mineirão.

*”Tite” Bacchi había puesto en marcha un equipo serio para Rusia.

 *Hay niveles: Low no usó a Müller, Hummels, ni a Sami Khedira.

 

 

Alemania todavía conservaba su estirpe de monarca mundial, con varios suplentes en sus filas, cuando cayó (0-1) tras eslabonar 22 partidos sin perder y mantenerse invicta desde la Eurocopa anterior, sin que nadie lograra detener el remate de cabeza del 9 brasileño, Gabriel Jesús, quien decidió el partido.

Brasil avisó y no necesitó a Neymar para hacerlo, y aquel equipo titubeante que hizo padecer la peor de las humillaciones a una nación entera el 8 de julio de 2014, casi cuatro años después   recurrió al buen estilo y a la emoción para tratar de tapar sus carencias de entonces para ser otro.

Leonardo Agenor Bacchi “Tite” estructuró un grupo serio para Rusia y lo mostró en un escenario y ante un rival especial, siempre con el recuerdo de aquel 1-7 de la semifinal del verano mundialista de 2014; pero hay espinas que nunca salen y alivios como el que le dejó ese triunfo en Berlín, a menos de tres meses de que Brasil buscara la revancha en Rusia.

Fue una victoria que, además, acabó con una racha de 22 partidos consecutivos de Alemania sin perder, desde la última Eurocopa, y así se quedó a uno de su mejor marca histórica, que data de 1990.

Joachim Low alineó a Trapp, Kimmich, Rudiger, Boateng (Süle, m. 68), Plattenhardt; Gundogan (Werner, m. 80), Kroos, Goretzka (Brandt, m. 60); Draxler, Mario Gomez (Wagner, m. 61) y Sané (Stindl, m. 60).

En tanto, “Tite” dispuso de Alisson; Dani Alves, Thiago Silva, Miranda, Marcelo; “Fernandinho”, Casemiro, “Paulinho”; Willian, Gabriel Jesús y Coutinho (Douglas Costa, m. 72).

El gol lo hizo Gabriel Jesús al minuto 37; pero hubo una diferencia entre la manera en que unos y otros encararon el partido: Brasil salió con todo lo que tenía, ausentes solamente Neymar y “Marquinhos”.

Alemania empleó la cita para probar algunas alternativas que no le funcionarían en Rusia –con derrotas ante México y Corea del Sur, y la consecuente eliminación del torneo-, pensando que le sobraba de todo a Joachim Low en cuanto a calidad; pero hay niveles.

El que tienen Müller, Özil, Hummels, Hector, Khedira, Howedes o Reus, ausentes en esa ocasión, o el de Manuel Neuer y Marc Ter Stegen, piezas importantes a la vez que intercambiables para el juego alemán, y no solamente por la aportación que ofrecen ambos porteros con las manos.

Alemania empezó a elaborar su futbol desde atrás, activando al guardameta como un jugador más en el campo para tratar de encontrar cierta superioridad y, ante equipos que adelantan líneas como decidió hacerlo Brasil, necesitaba precisión en los desplazamientos.

No la mostró el arquero Trapp, suplente de Areola en el París Saint Germain, y por ahí se descompuso Alemania, que se incomodó porque tampoco encontró finura en otros sectores, y a  Brasil le bastó con seguir su plan con disciplina.

Lo hizo desde la cautela, a la que recurrió “Tite” para blindar la media cancha con “Fernandinho”, Casemiro y “Paulinho”; pero también con el arrojo propio de quien sube desde la defensa y se apresta a intentar que la pelota esté en el campo rival.

La fecha en que Alemania perdió su invencibilidad, Brasil propició las imprecisiones de su rival y a partir de ellas se afianzó, haciéndolo con cuatro futbolistas en el campo que habían estado en la dolorosísima debacle del 8 de julio de 2014 en el estadio Mineirão de Belo Horizonte.

Marcelo y “Fernandinho” habían sido titulares, Paulinho y Willian salieron a jugar cuando ya Alemania les ganaba (0-5) al concluir el primer tiempo; pero nada de eso ocurrió el 27 de marzo de 2018 en Berlín, en un partido tenso para ser amistoso, sin alegría, en un ajedrez en el que “Tite” planteó varios jaques mates hasta que sus jugadores llegaron al gol a través de Gabriel Jesús.

No sobraron oportunidades para hacerlo; pero pasada la media hora, el centro delantero del Manchester City, bien valorado y apreciado por su técnico Pep Guardiola, falló la primera intentona, aunque no perdonó en la segunda tras gran centro de Willian a los 37 minutos del primer tiempo.

Para entonces el poco futbol que se veía lo elaboraba Brasil, no ya por su capacidad para leer el partido y poner en problemas a Alemania, sino por sus ejecuciones de mucha clase, que las atesora como ha ocurrido frecuentemente desde 1958,1962 y 1970, cuando se mostró en todo su esplendor.

Toda esa tendencia se amplificó al inicio de la segunda parte, los mejores minutos de un equipo ajustado, sin concesiones atrás y con argumentos en el ataque porque tiene llegadores de clase mundial, dirían los clásicos, como “Paulinho”, que obligó a que Trapp mostrase su valor.

También Philippe Coutinho dejó ir el segundo tanto antes de que Joachim Löw comenzase con cuatro cambios, antes de que “Tite” moviese piezas con una sola variación, lo cual indicó como tomó Brasil el partido, en serio, firme en los minutos finales.

Así se defendió de las acometidas enemigas, doblegando a un rival duro que, ni de lejos, tuvo la presencia arrolladora de 2014, cuando los anfitriones de la Copa FIFA / Brasil 2014 protagonizaron la más triste de sus historias.

 

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