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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de mayo (AlmomentoMX).- Los opioides suelen ser una de las opciones más recurrentes de los doctores para controlar el dolor, ya que son muy eficaces para aliviar el alivio en los pacientes en un período; no obstante su uso, también conlleva riesgos importantes, incluso adicción y sobredosis.

Se utiliza el termino opioide para designar a sustancias endógenas y exógenas que tienen un efecto analgésico potente, “los que normalmente se recetan incluyen a la oxicodona, la morfina, la hidromorfona, la oximorfona, la hidrocodona, el fentanyl, la meperidina, la codeína y la metadona”, explica el DR. W. Michael Hooten, experto de la Clínica en Dolor de Mayo Clinic.

Los medicamentos de este tipo, generalmente son empleados en los hospitales para combatir el dolor posterior a una cirugía o un traumatismo, a su vez, son un tratamiento eficaz para un dolor fuerte que no cesa, como los causados por el cáncer.

El Dr. Hooten comenta que en la última década, se han duplicado las prescripciones de opioides para el dolor crónico por causas distintas al cáncer, sin tenerse en cuenta los efectos secundarios del uso de este tipo de medicamentos.

En casos de dolor por cáncer, la probabilidad de volverse adicto con el transcurso del tiempo es baja; sin embargo, la adición y la sobredosis de estos medicamentos es un problema real.

La sobredosis de opioides desencadena un descenso en la presión arterial y la frecuencia respiratoria, lo que podría provocar que se detenga la respiración y se suscite un coma.

Además de estos riesgos, se debe tomar en cuenta que el uso de las sustancias por periodos largos de tiempo puede provocar que sean menos eficaces para aliviar el dolor no relacionado al cáncer. Las personas que sufren dolor crónico y toman opioides con regularidad, llegan a necesitar dosis más altas para alcanzar el mismo nivel de controlo, lo que conduce a mayor riesgo de dependencia, adicción, sobredosis y menor calidad de vida.

Algunas investigaciones también han demostrado, que el consumo prolongado de opioides, puede hacer a las personas más sensibles al dolor, afección conocida como hiperalgesia inducida por los opioides.

Existen otras alternativas para controlar el dolor crónico, entre ellas se incluye a los analgésicos que no contiene opioides (el acetaminofén o el naproxeno sódico) y los antiinflamatorios no esteroides (aspirina e ibuprofeno).

La fisioterapia y la terapia ocupacional, el control de estrés, las técnicas de relajación, la acupuntura y la biorretroalimentación también han demostrado ejercer un efecto positivo sobre el dolor crónico; así mismo, la terapia conductiva conductual, ha demostrado ser útil, ya que en ella los terapeutas trabajan con el paciente para enseñarle maneras más eficaces y positivas de lidiar con el dolor crónico.

Muchas organizaciones de salud, entre ellas Mayo Clinic, ofrecen programas de rehabilitación del dolor, para ayudar a reducir gradualmente el uso de los opioides y simultáneamente aprender de ellas y acerca de otras técnicas útiles para afrontar el dolor.

Mayo Clinic , es la primera y la más grande institución de práctica médica sin fines de lucro en el mundo, en ella trabajan 3,800 médicos y científicos brindando atención médica, investigación y educación.

Según el Dr, Hooten “los métodos sin opioides para controlar el dolor crónico no solamente eliminan el riesgo de adicción y sobredosis, sino que, en muchos casos alivian mejor el dolor y por más tiempo, lo que permite a las personas mantener una calidad de vida superior a la que sería posible con los opioides”.

AM.MX/kcc

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