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CIUDAD DE MÉXICO, 6 de marzo (AlMomentoMX).- Para salvar de la extinción al ajolote, anfibio icónico de México, expertos de la UNAM impulsan el “Refugio chinampa”, proyecto que pretende restaurar la superficie agrícola de la zona lacustre de Xochimilco, en el sur de Ciudad de México.

A decir del investigador Luis Zambrano, el proyecto busca “mejorar las condiciones, hacer agricultura tradicional, quitar pesticidas, quitar fertilizantes, generar refugios para ajolotes en donde el refugio sea el hábitat perfecto para que el ajolote sobreviva”.

El equipo que encabeza Zambrano acaba de recibir un presupuesto de 7.5 millones de pesos (397 mil 667 dólares) para iniciar la primera etapa. El recurso llegó con seis meses de retraso, lo que obliga a los investigadores a redoblar esfuerzos para recuperar una parte de las chinampas y salvar al ajolote.

“Este es el inicio de un proyecto que quisiéramos hacer a gran escala, que es repoblar de chinampas Xochimilco”, precisó Zambrano, titular del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM, en entrevista con la agencia EFE.

De acuerdo con el experto, “Xochimilco debe tener entre diez y quince por ciento de chinampas activas y el resto están abandonadas o son canchas de fútbol o ya tienen construcciones arriba”.

Resultado de imagen para ajolote xochimilco chinampas “Lo que queremos es recuperar esas chinampas, que los chinamperos vuelvan a hacer suyas las chinampas con tierra agrícola, como lo hemos hecho los mexicanos desde hace dos mil años”, agregó.

El ajolote (Ambystoma mexicanum) es un anfibio caudado, perteneciente a la familia de las salamandras y tritones, de color pardo y con branquias externas que coronan la parte trasera de su cabeza, semejando plumas. Habita entre las chinampas de los lagos y canales de Xochimilco, su único hábitat natural.

Pero desde la década de 1990 la reducción de agua de manantial que abastece a Xochimilco, la contaminación de los canales, los cambios urbanos en la zona y la introducción de peces para pesca comercial como la carpa, que come huevos del ajolote, y la tilapia, que se alimenta de ajolotes juveniles, mermaron la población de esta especie.

De esta forma, la población del ajolotes de Xochimilco pasó de 6 mil ejemplares por kilómetro cuadrado en 1998 a solo 36 en 2014, de acuerdo con el último censo realizado por el equipo de Zambrano.

“Cuando los ajolotes llevan mucho tiempo en peceras, pierden la característica silvestre, tanto en términos morfológicos como fisiológicos y de conducta; por ello es indispensable recuperar su hábitat”, señaló el biólogo, quien ha estudiado por 20 años el comportamiento de este anfibio.

El Instituto de Biología de la UNAM cuenta con una colonia de ajolotes para investigación científica, dado a que este animal ha sido modelo de interés en términos evolutivos por ser un organismo “neoténico”, ya que puede reproducirse sin perder las características morfológicas de su estado larvario.

“Es muy importante por varias razones. En términos biológicos porque tiene la capacidad de regenerarse: le quitas un ojo, le vuelve a crecer (…), le quitas un pedazo de cerebro y le vuelve a crecer, cosa que no le pasa a nadie”, indicó Zambrano al referirse a la importancia de la investigación del ajolote para la regeneración de tejidos, neurociencia e investigación coronaria.

La relación de los aztecas con el ajolote era muy íntima: era alimento, se aprovechaban sus propiedades curativas y se reconocía su importancia en la naturaleza.

“Si perdemos al ajolote perdemos un poco de ser mexicanos, no solo porque es una de las especies más importantes a nivel biológico en el país, sino que está ligado a nuestra cultura. Lo utilizamos como medicina tradicional y el pintor Diego Rivera lo plasma en sus murales”, apuntó Zambrano.

AM.MX/dsc

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