CIUDAD DE MÉXICO.- En México, enfrentar una enfermedad grave o una intervención quirúrgica imprevista se ha convertido en el sinónimo más cercano de ruina económica. Las deficiencias estructurales de los servicios de salud pública y la ausencia de una cultura de prevención sólida posicionan al país con el gasto de bolsillo en salud más elevado entre las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), obligando a miles de hogares a rematar bienes para sobrevivir.
Cuando la crisis sanitaria golpea sin previo aviso, la falta de protección financiera efectiva condena a las familias a desprenderse de su patrimonio histórico —desde automóviles y negocios hasta el hogar familiar— para costear la atención en el sector privado.
El fenómeno del “doble gasto” y la crisis en farmacias
La vulnerabilidad económica de los pacientes comienza desde el primer síntoma y se agrava en las ventanillas de las farmacias y consultorios particulares:
Aumento drástico en los hogares: De acuerdo con estimaciones de México Evalúa, el gasto trimestral promedio por hogar destinado a la salud creció un 41.4% real entre 2018 y 2024, impulsado principalmente por un encarecimiento acumulado de los medicamentos del 116% en el último sexenio.
La trampa del doble gasto: Quienes cotizan formalmente en la seguridad social pública se ven forzados a migrar al sistema privado y pagar consultas y fármacos de su propio bolsillo debido al desabasto institucional y a la lentitud en la programación de citas y tratamientos. Mantener padecimientos crónicos como la diabetes en el ámbito privado genera desembolsos mensuales de entre 2,000 y 3,500 pesos.
El peso de la crisis: Norma Alicia Rosas Rodríguez, Directora General de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), advierte que el desembolso directo de las familias suele rondar el 40%, pero escala hasta el 50% en momentos críticos, obligando a usar ahorros cotidianos o a la venta desesperada de activos.
Si bien las consultas y los tratamientos recurrentes erosionan la economía doméstica, son las emergencias mayores y las intervenciones quirúrgicas las que provocan un desplome patrimonial fulminante en cuestión de días.
Hospitalizaciones prohibitivas: Una simple estancia por neumonía en una clínica particular oscila entre los 200,000 y 500,000 pesos. Ante la carencia de liquidez y de un seguro de gastos médicos mayores, el costo promedio de un siniestro de salud en el país ya ronda los 132,175 pesos (un 12.5% más que el periodo previo).
Consecuencias sociales profundas: La falta de protección financiera arrastra a las familias a créditos informales asfixiantes y, en escenarios extremos, obliga a la deserción escolar de los menores para que se incorporen de manera anticipada al mercado laboral.
Desde el sector financiero e industrial se insiste en que una póliza médica dejó de ser un artículo de lujo para transformarse en el único escudo real que previene que la clase media caiga en la pobreza extrema a causa de una sola cirugía.
AM.MX/fm



