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Por fin llegó el futbol a la Copa del Mundo de Rusia. Y la garra.  Y, con ellos, abundaron las emociones. Francia venció 4-3 a Argentina en un duelo vibrante. Se queda un equipo que juega con un sistema definido y con notables solistas. Se va un equipo de un solo hombre; de un jugador que, en estos torneos, no responde a lo que de él se espera

-Messi, con la albiceleste, no es un líder; es una sombra-. Se va Sampaoli, quien no supo interpretar el futbol argentino y cometió imperdonables yerros en sus alineaciones. La peor, rayana en lo ridículo, fue tratar de convertir a Mascherano en el alma de su escuadra. A él, un furioso, violento zaguero central del que el Barcelona supo desprenderse a tiempo.

Ramón Márquez C.

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