miércoles, abril 24, 2024

TEXTOS EN LIBERTAD: Luchó por la República Española y un nuevo orden informativo

José Antonio Aspiros Villagómez

 

         Hace 20 años, el 30 de mayo, tuvo lugar el acostumbrado homenaje-denuncia anual de los periodistas mexicanos por el aún sospechoso asesinato en 1984 de su colega Manuel Buendía cuando caminaba de su oficina a un estacionamiento en la avenida Insurgentes de la Ciudad de México.

         De manera inusual, en aquel 2003 el presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), Luis Suárez López, no pudo asistir a esa ceremonia para recordar al autor de la columna ‘Plaza Pública’ que difundía la Agencia Mexicana de Información (AMI).

Se encontraba enfermo y al día siguiente falleció. Había estado hospitalizado por sentirse “un poco mal del estómago”, discreta explicación del cáncer que lo llevó al quirófano el 27 de ese mes, dada telefónicamente a Omar Raúl Martínez (1965-2016), presidente de la Fundación Manuel Buendía y director –ambos en relevo de Miguel Ángel Sánchez de Armas– de la Revista Mexicana de Comunicación.

         El propio Sánchez de Armas -uno de nuestros antecesores en la coordinación del consejo editorial de la agencia informativa Notimex- narró parte de esos recuerdos precisamente en tal revista (#82, 2003) junto con sus experiencias reporteriles en el extranjero al lado de don Luis Suárez, quien en esos viajes no se daba descanso y eso le permitió ganar informaciones y entrevistas exclusivas de ocho columnas por las que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en 1979.

         Originario de Sevilla, España, donde nació el 30 de marzo de 1918, Luis Suárez fue un muy joven oficial del Ejército Republicano, que al término de la Guerra Civil Española estuvo entre los muchos exiliados peninsulares que llegaron a México a bordo del barco Sinaia el 13 de junio de 1939. Pronto obtendría la nacionalidad mexicana.

         Ya traía experiencia periodística por su trabajo desde 1935 en Unión Radio y el periódico El Liberal, de su ciudad natal, que fue el antecedente de un desempeño brillante desde un principio, en diversos diarios, revistas, radio y televisión de México.

         Durante más de dos décadas fue jefe de información de la revista Siempre! que dirigía José Pagés Llergo, y estuvo también en Revista de América, revista TiempoNovedadesDiario de la TardeExcélsiorEl DíaNotimexCanal OnceEl Sol de MéxicoDiario de México y Unomásuno.

         Como reportero cubrió guerras civiles, guerrillas y conflictos diversos en países como Vietnam, Afganistán, República Dominicana, Bolivia, Jordania, Cuba, Haití, Nicaragua, Palestina y otros. Entrevistó a figuras como Fidel Castro Ruz, Ernesto ‘Che’ Guevara, Salvador Allende y Nikita Kruschev, y fue muy cercano a Luis Echeverría, presidente mexicano sobre quien escribió uno de los alrededor de 30 libros que dejó publicados.

Un año antes de su muerte, nos acompañó en el primer Congreso Nacional de Organizaciones de Periodistas que el Club Primera Plana llevó a cabo en Ixtapan de la Sal, Estado de México. Esa fue otra veta muy relevante de su quehacer periodístico: la labor gremial, como presidente que fue de la Felap y presidente de honor de la Federación Internacional de Periodistas.

         Cuando murió, aquel 31 de mayo de 2003, Luis Suárez trabajaba en la organización del noveno congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas que tuvo lugar en Pátzcuaro en noviembre siguiente, con el gobernador Lázaro Cárdenas Batel como anfitrión y su padre Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como invitado especial.

         En aquel congreso, por cierto, fue aprobada la propuesta de los delegados mexicanos de rechazar “la intención oficial de privatizar la agencia nacional de noticias Notimex, vía su desincorporación del Estado”, cuando el presidente de México era Vicente Fox. Dos décadas después, como se sabe, el gobierno actual va más allá en sus amenazas pues quiere cerrar Notimex en lugar de –como se propuso entonces– reorganizarla “para convertirla en una agencia genuina de la sociedad y el Estado”.

         Don Luis Suárez, y con él la Felap y todos sus integrantes en el continente, trabajaban a favor de instaurar un Nuevo Orden Informativo Internacional (NOII), una lucha que con el apoyo de la Unesco comenzó a escala mundial en los años 70 del siglo XX, y sin importar todo lo que las nuevas tecnologías hayan cambiado, continúa hasta la fecha.

         Nos permiten sustentar esto último, hechos como que dentro de los temas a tratar durante el coloquio internacional ‘La comunicación para el siglo XXI y las luchas por el sentido’, a celebrarse en México los próximos 7 y 8 de junio, destacan ‘Los retos de la comunicación y el Informe McBride’ y ‘Hacia un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación’ (NOMIC), como se llamó después al NOII, al cual está dedicado el informe encomendado al irlandés Sean McBride, Premio Nobel de la Paz 1974.

         Y otro dato que apuntala la idea: los postulados del Informe McBride de 1980, publicado en México por el Fondo de Cultura Económica con el título Un solo mundo, voces múltiples, siguen actuales de acuerdo con el filósofo Fernando Buen Abad Domínguez, director del Instituto de Cultura y Comunicación y Centro Sean McBride, de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina.

         Para él, “los monopolios de la información son una amenaza contra las democracias”, y si cuando se publicó el documento de McBride “había en el mundo alrededor de 600 grandes propietarios de herramientas de información y comunicación, hoy (sólo) son ocho”.

         Y considera que aunque las observaciones y recomendaciones del Informe fueron redactadas “con precauciones diplomáticas” y están “marcadas por su tiempo y estilo”, “constituyen hasta el presente orientaciones cualitativas y cuantitativas significativamente vigentes”.

Para concluir que “Sean MacBride adelantó palabras que parecen escritas esta mañana: el uso pleno de la comunicación en todas sus variadas formas es vital para asegurar que la humanidad tenga más que una historia: para asegurar que nuestros hijos tengan un futuro”.

Fueron los valores en que creyó y por los que pugnó don Luis Suárez López, a quien recordamos este 31 de mayo en su vigésimo aniversario luctuoso. La Felap, que después de su muerte presidió el periodista cubano Tubal Páez y luego -hasta la fecha- el argentino Juan Carlos Camaño, fue fundada en México en 1976 con el patrocinio del entonces presidente Echeverria.

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