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CIUDAD DE MÉXICO, 7 de marzo (Al Momento Noticias).- Tras la devastación del manglar Tajamar, los ciudadanos organizados tuvieron que exigir su derecho a un medio ambiente sano, molestia que seguirá creciendo alimentado por el objetivo de tener un planeta más verde y justo para todos,  aseguró Greenpeace.

Foto: Greenpeace
Foto: Greenpeace

A través de un comunicado, la agrupación ambientalista señaló que en la devastación en Tajamar sí tuvo irregularidades y autoridades ambientales incumplieron con sus responsabilidades, de acuerdo con una nueva suspensión definitiva a los trabajos en la zona, otorgada por el Juzgado Segundo de Distrito en Cancún la semana pasada.

Destacó que se trata de un caso que tiene contradicciones desde su origen; sin embargo, los ciudadanos una vez más han dado un paso importante para la defensa del manglar y han demostrado que los asiste la razón y la legalidad y que son las autoridades las que han incumplido con su papel de velar por el bien común.

Edith Martínez, activista de Greenpeace, señaló que la nueva suspensión se dio tras un recorrido realizado por actuarios del juzgado, en el que pudieron percatarse de que aún hay presencia de animales en la zona, lo que evidencia que no se hizo la reubicación de flora y fauna antes del desmonte del manglar del 16 de enero como afirmaron las autoridades.

Cuando se autorizó el proyecto de Malecón Tajamar, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) condicionó ese permiso a la previa reubicación de flora y fauna de la zona, cosa que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) no realizó.

Martínez aseguró que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no actuó de inmediato para verificar el rescate de fauna silvestre la madrugada del desmonte del manglar y tampoco atendió las denuncias ciudadanas que se presentaron los días siguientes.

La Profepa acudió al lugar 10 días después de lo ocurrido y en su actuar ha parecido más un defensor de las irregularidades de Fonatur que del ente garante de que se cumplan las leyes medioambientales, aseveró.

La activista comentó que la Semarnat tampoco ha actuado conforme a sus responsabilidades, pues la autorización para la obra (otorgada en 2005) también ordenaba el desmonte de manglar diferenciado, para proteger algunas áreas, pero no se cumplió con ello. La remoción del manglar se hizo pareja como lo constataron los actuarios del juzgado.

Para la asociación internacional, la zona de Tajamar es un punto de conexión importante entre dos zonas del área natural protegida junto a la Laguna de Nichupté, por lo que la cancelación del proyecto permitiría la integración de este pequeño trozo y la continuidad ecológica de un manchón de humedal que parece obvio para todos, menos para las autoridades.

Precisó que grupos de personas resisten firmes las guardias de vigilancia para evitar que la devastación del manglar Tajamar, en medio de la ciudad de Cancún, continúe.

Greenpeace México acompañó a los defensores del manglar en una de las guardias nocturnas que realizan diariamente, allí se percataron de que los ciudadanos toleran la lluvia y el aire que llega sin oposición natural alguna, mientras los mosquitos hacen de su sangre un festín.

Por el día, la situación no cambia. “El sol abrasador del supuesto invierno en el caribe mexicano merma los ánimos de cualquiera, menos de estas personas que están decididas a defender este trozo de manglar, que representa su derecho a un medio ambiente sano en una ciudad donde las áreas verdes han ido desapareciendo para dar paso a grandes hoteles”, señaló Miguel Alejandro Rivas Soto, de Greenpeace.

Los ambientalistas reconocieron que la gente organizada ha conseguido que las obras en Malecón Tajamar estén hasta ahora suspendidas por órdenes judiciales, sin embargo, subrayaron que aún falta que se cancele definitivamente el proyecto.

Foto: Excelsior

“Tajamar es el claro ejemplo de la lucha entre el apetito voraz de un turismo depredador respaldado por los gobiernos y los ciudadanos que reclaman mayor calidad de vida, un medio ambiente sano y espacios públicos para reunirse con la familia y los amigos. Es la pelea de David contra Goliat”, puntualizó Rivas Soto.

“Son los ciudadanos contra sus propias autoridades, esas mismas que deberían velar por el bien común, fiscalizar que las cosas se hagan bien y que se cumplan las leyes pero que en la realidad pareciera que están cuidando los interés de unos pocos”, agregó.

A partir de la devastación, detalló Greenpeace, los ciudadanos han tenido que aprender de amparos, juicios, leyes derogadas y vigentes; así como de zonas de amortiguación, importancia de los humedales e incluso desarrollo de cocodrilos y la interacción del ecosistema.

“La lección que nos deja Tajamar es que de la devastación nace un nuevo brote de esperanza, el de los ciudadanos organizados para proteger su derecho a un medio ambiente sano, que continuará creciendo alimentado por el objetivo común de tener un planeta más verde y justo para todos”, concluyó la organización.

AMN.MX/dsc/bhr

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